sábado, 19 de julio de 2014

Capitulo 54 (FINAL FINAL)

La combinación de sentimientos que sentí en esos momentos me hizo sentir atada y a la vez liberada. La idea de tener la fortaleza y seguridad de Harry sobre mí me hacía afrontar con más facilidad la idea de que Louis se encontraba en un estado crítico. Por otro lado, la idea de recuperar a mis hermanos me atormentaba cada dos por tres con millones de sonrisas que reprimía por encontrarme en una sala privada de un hospital privado con una seguridad privada de la cual solo unos pocos eran conocedores.
Eleanor estaba dentro de la habitación, con Louis. El médico nos dijo, a Harry y a mi, que con suerte, con un lavado de estómago valdría. Pero, aún así, el hecho de que estuviésemos ahí ya era un mal presentimiento.
Me sudaban las manos continuamente, y mi cuerpo estaba totalmente cansado, por lo que aveces mi cabeza caía al hombro de Harry inconscientemente. Él me acariciaba la mejilla, y me daban ganas de acurrucarme más, pero luego me acordaba de la situación y reaccionaba.
Cuando habían pasado unas cinco horas, Eleanor entró en la sala de espera con los ojos hinchados y con una medio sonrisa en la cara.
-Ya está estable. Me ha dicho el médico que se despertará en una media hora, como mucho.
Cuando terminó de decirnos aquello, fue como si el mundo se le hubiese venido encima, empezó a sollozar, e inmediatamente me acerqué y la abracé lo más fuerte que pude. La lleve a una sillón de la sala de espera y me puse en cuclillas para no soltarla. Le quité las lágrimas de la cara y le siseaba cada dos minutos, le pedí a Harry que trajese manzanilla de la cafetería y me quedé sola con ella.
-Cielo, ya paso, ¿vale?  Ahora él esta bien y cuando este despierto hablaremos con él, no te...
-No, no quiero hablar con él. - sus palabras salían entrecortadas - Me ha hecho pasar una noche de locos, ¿sabes? no es la primera vez que toma de eso, han pasado dos, y gracias a Dios, la primera vez no paso nada, me dijo que solo era por probar, y ahora..
-Ahora está bien, ¿vale? Habría sido mejor si no se hubiese dado cuenta de esta manera, pero, cielo, él te quiere, y si le explicas cómo te hace sentir esto, él lo comprenderá. De verdad, no te rindas. E igual yo también hablaré con él...
Se me quedó mirando un buen rato, hasta que al final, logré que sonría y me abrazó, nos quedamos así hasta que vino Harry con la infusión. Nunca la había visto de esa manera, me dio miedo que se hundiese por ese momento, o que tomase decisiones que igual le habrían afectado de una peor forma. Quise poder no sentirme culpable... Pero lo era, lo soy. Si hubiese tratado de hablar con Harry antes de que saliese de ese modo con Louis para yo que sé qué, no hubiésemos llegado a tal punto de ir a un hospital.
-Chicos, ¿sois amigos de Louis Tomlinson, no? - dijo una enfermera que miraba de reojo a Harry.
Asentimos y nos llevo a la habitación de Louis, estaba un poco adormilado pero tenía los ojos abiertos. Lo primero que hice al verlo fue dedicarle una sonrisa y esperar a que pudiese reaccionar a nuestra presencia, Eleonor empezó a llorar otra vez cuando él levanto la mano y le sonrió.
-Mi amor... Lo siento mucho, no quería... No quería haber llegado a este extremo, de verdad. Esto...
-No importa, solo... Promete que no lo volverás a hacer, porque esto me mata Louis... Yo..
Sentí que ni Harry ni yo teníamos que presenciar esa escena, pero no nos quedaba otra, ambos, de la misma manera, queríamos estar con él, saber cómo se encontraba y poder aclararlo todo de una.
Después de que se dieran un beso, sentí como la mano de Harry sostenía la mía con fuerza y yo le correspondí, le miré, y vi que seguía teniendo los ojos rojos y brillantes, a punto de llorar. Se sentía culpable, al igual que yo.
-No es tu culpa - le susurre de modo que solo me escuchó él -, él está bien, y tu también. Eso es lo que cuenta, ¿de acuerdo?
Asintió y me besó dulcemente la frente.
-Ladronzuela... Por lo menos ha servido de algo el estar aquí.
-Anda, cállate... Habríamos acabado igual aún no habiendo estado aquí. Esto podría haberse suprimida de "nuestra historia de amor" - dije sarcásticamente.
-¿Que tal estas, Tomlinson? - le preguntó Harry en un tono tímido.
-¿Qué te pasa? ¿A ti también te afectó? Harry... Lo siento, debí haberme controlado y no...
-¿Estas loco? Esto es culpa mía, no debí llevarte a ningún lado anoche... Estaba... Estaba desesperado por... - sentí como cada vez apretaba más mi mano, yo hice lo mismo, para que tuviese claro que estaría con él, pasase lo que pasase. 
-El, ¿vamos a tomar un café?
-Sí... Sí claro, cielo vendré al mediodía, tengo una sesión en pocas horas. Te quiero.
Le da un beso de despedida, y yo le doy otro a Harry.
-Te veo luego - le dije, y me costó poder soltarle la mano mientras miraba sus ojos totalmente hundidos en culpabilidad -, te amo.

Me acerco a la mesa y me siento inesperadamente en frente de Liam, le sonrío y veo su cara de preocupación y sorpresa a la vez.
-¿Que tal estas? - me dice mientras me coge de la mano y la acaricia.
-Un poco disgustada, la verdad... Creí que a estas horas ya sería una mujer casada.
Él empieza a reír y yo le doy un pequeño golpe en la mano.
-Creéme mejor que no hubieras estado presente cuando se presentó Mike de improvisto...
-¿Mike? Pero si me dijo que no vendría... Que tenía no se qué reunión con un arquitecto.
Liam me cuenta todo lo que pasó, desde que entre en la ambulancia hasta que llegaron al hospital. Al parecer, Mike empezó a echarle la culpa a Harry de lo que había pasado, y quiso subir a la ambulancia conmigo, no dudó en hacerse notar ante los invitados diciendo que ya no había boda porque Harry me había hecho no se qué. Inmediatamente siento como mis mejillas enrojecen de rabia y me dan ganas de encontrármelo para poder encarar las cosas con él.
-Creí que las cosas ya estaban claras entre nosotros...
-Al parecer... Al parecer... bueno... según Harry...
-¿Qué? ¿Paso algo más? Joder Liam, dímelo.
-Según Harry iba colocado.
Entonces siento como todo se vuelve a desmoronar, me levanto de la silla bruscamente y siento un leve mareo, me recompongo y salgo del hospital con mis hermanos de la mano.
Llamo a un taxi y le digo la dirección de nuestra casa.
No puedo si quiera creer que él haya podido volver a consumir, después de todo lo que paso en su momento. Se supone que uno llega a la edad de madurar, una edad en la que ya cuentan las elecciones, se supone que él ya había madurado y que había dejado atrás esa etapa de su vida. No tengo intenciones de tener que volver a hablar con él sobre lo mal que le sienta a él o en general. ¿Cómo puede ser tan estúpido?
Cojo el móvil y llamo a Harry.
-Fui a comprarte una cosa a la tienda de abajo del hospital, ahora...
-Estoy yendo a casa, con Emma y Bill, ¿sabes donde está Mike?
-¿Qué? Cielo, acabas de salir de urgencias... Mike se fue a casa hace un par de minutos, he estado hablando con él.
-¿Y a que conclusión has llegado?
-Hablamos en casa, voy a coger el coche, nos vemos allí, te quiero.
Y cuelga. Si él ya habló con Mike, creo que no tengo de qué preocuparme... Creo. Supongo que habrá sido un mal entendido. Ahora me arrepiento de haber dejado a Liam solo en la cafetería. Me gustaría volver, pero ya estamos llegando a la zona de residencia dónde vivimos.
La casa en la que vivimos ahora la compramos dos años después de que mi tía fuese arrestada por sus delitos. Le condenaron por seis años, le cayó solo el "secuestro", y luego presentamos una denuncia y tenemos una orden de alejamiento de un radio de un kilómetro. No quise saber nada de ella, ni si quiera cuando la vi por primera vez después de esos cinco años en los que no supe nada de mis hermanos. Tuvimos mas de diez presencias en juicio, y cada vez que me veía intentaba explicarme por qué lo había hecho, pero a mí, el solo acto de verla me provocaba nauseas y ganas de llorar. Nunca pude creer del todo lo que me había hecho... Hasta que la última vez que la vi, ni me miró y solo se acercó a Niall, quien me acompañaba las veces que no podía Harry, y le entregó la carta que aún conservo y releo de vez en cuando, como esta mañana, antes de prepararme para lo que iba a ser mi boda.
"Solo quiero que comprendas por qué hice lo que hice. No voy a esperar a que me perdones, porque es meramente imposible, yo aún sigo sin perdonarme. He hablado con el señor Quendeck y parece una persona bastante amable y humilde... Me recuerda a mi hermano, a tu padre, e incluso al mío.
Quiero aclararte varios puntos, aunque llegados a estos momentos dudo que puedas creerme. Si me llevé a Em y a Bill, fue porque pensé que tú ya habías hecho tu vida, que ya no nos necesitabas, que habías salido de tu cúpula y que no tenías por qué ocuparte de ellos, o de la casa o de lo que sea que obtenga una responsabilidad superior a una chica de solo dieciocho años. Ahora te veo, y me arrepiento de cada cosa que pensé. Sé que fui yo quién te incito a salir con esos chicos, que fui yo quien de alguna manera te empujó a dividir tu vida y hacerte elegir entre una de ellas. Pero me ceñí al plan de tener a tus hermanos a mi cargo y cuando me enteré de que tus padres tenían todos los papeles en regla desde que cumpliste los quince años... Se me vino todo encima, pensé que ya no dependerías de mí, que me dejarías o cualquier cosa... Aproveché la ocasión en la que no estabas en casa para poder escapar con ellos antes de que te enterases de todo lo que te venía encima. Fui egoísta, y ahora me digo que debía haberlo hablado contigo en vez de actuar como lo hice. 
Estaba demasiado desesperada... Supongo que era por la presión que tuve al haber sido la hermana pequeña de tu padre, él era el mejor en todo y yo solo era la que tenía que seguir sus pasos... Perderos habría sido como otro punto en mi contra por no haber podido llegar a ser lo que él fue. 
Lo echo de menos constantemente, y a tu madre también. Ahora supongo que tendré muchísimo más tiempo para poder pensar en ellos y sufrir lo que me toca por haberte causado este daño.
Te pediría perdón si sirviese para algo... Sé que es imposible un perdón así. Espero que sepas que te quiero, y a los chicos también. 
Con mucho arrepentimiento, tu tía Laura Dayle, que espera que algún día vengas a verla"

Y ya esta, no quise responderle, no quise ir a visitarla, no quise saber nada de ella, y al parecer se lo tomo como una regla. Ella ya no nos tenía como familia, ni nosotros a ella. Los señores Quendeck son ahora como mis abuelos o incluso mis padres, se llevan genial con mis hermanos y les debo demasiado como para apartarlos de mi vida. Lo mismo podría decir de Mike, pero han cambiado tantas cosas.
Cuando estoy saliendo del taxi, saco los billetes que tengo en el bolsillo del pantalón de Reneé y me doy la vuelta observando a mis hermanos correr hacia el portón negro que nos separa de las demás zonas de residencias. Cuando abro, mi sorpresa es aún mayor al ver a Mike con un traje sencillo y algo arrugado sentado al pie de la puerta de nuestra casa.
-Mike... - suspiro sin darme cuenta y me acerco a darle un abrazo.
Aunque haya hecho lo que hizo, sigue siendo mi amigo, uno de los mejores. Lo estrecho entre mis brazos y siento como si nada hubiese cambiado como si siguiésemos siendo esos adolescentes de quince años perdidamente enamorados el uno del otro, como si nada de lo que tenemos vivido haya repercutido en nuestra historia.
-Lo siento - dice separándose de mí -, me pudo la rabia y... No sé, todavía me cuesta asimilar que ya no te tendré jamás.
-Me tendrás, somos amigos, creo que vale la pena continuar con eso, ¿no?
-Sí, y bueno... -mira detrás de mí y yo sigo su mirada.
-Oh bueno, ya estáis aquí todos  - dice mientras me sonríe.
Ambos tenemos la misma edad, ambos hemos pasado los treinta, ambos hemos vivido muchas cosas juntos, y aunque haya pasado más de seiscientos días observando su sonrisa, sigue siendo una de las cosas más maravillosas que veré durante toda mi vida, no me cansó de ese hoyuelo que se le forma al hacerlo, no me cansó de él en absoluto.
-Styles, pensé que sería mejor disculparme como es debido. - dice Mike mientras me mira.
-Tienes toda la razón. ¡Bill!
-¿Qué pasa, mufasa? - mi hermano aparece con la camisa manchada de barro y con una pelota de fútbol entre las manos - ¿Te unes? - le ofrece a Mike.
-Bueno, pero ve admitiendo que vas a perder.
Nos hace un pequeño gesto y se va con mis hermanos. Me giro de nuevo para ver a Harry, y me lanzó a sus brazos, no me canso de su olor, ni de su tacto, no me canso de tenerlo entre mis brazos, no me canso de nada de lo que tenga que ver con él. Es sencillamente mi mejor elección. Él es mi mitad, y aunque haya tenido que pasar todo lo que hemos pasado para darnos cuenta de que nos necesitamos mutuamente, no lo cambiaría por nada.
-Esta noche - me susurra al oído -, he llamado a unos contactos y... Nos casamos esta noche.
Le miro desconcertada. ¿Esta noche? No sé dónde estará mi vestido, y tendría que avisar a Eleanor y a los señores Quendeck y...
-¡Harry! No puedo planearlo todo con menos de diez horas en mi mano - le replico en bajo, él se ríe mientras me pellizca la nariz.
-Mi amor, ya está todo hecho. He avisado a los más importantes para nosotros, la ceremonia será... Bueno eso es un sorpresa. Me he dado cuenta de que te dejé con todo el cargo de la boda a ti sola. Te pido perdón por ello. Pero ahora es más difícil manejar a los directivos de la discografía...
-Eres muy tonto, pero te amo tanto... No creo que haya sido eso lo que me hizo desmayarme... La verdad es que lo he estado pensando antes, y me han cuadrado muchas cosas.
-¿Qué pasa? ¿Va algo mal? ¿Tienes algo? Eva no me asustes.
-Tengo algo, sí, - digo, dando en el clavo con mis sospechas -, creo que vamos a tener que quitar una de las dos habitaciones de invitados. Vamos a tener una personita más viviendo con nosotros.
Cuando lo digo, ni yo soy capaz de creérmelo, pero todo tiene sentido. Con todo lo de la boda, no me había dado cuenta de mis tres semanas de retraso y de los muchos antojos que he ido teniendo aunque me los he ido reprimiendo las veces que no tenía tiempo de comer. He adelgazado por ello, aunque ahora que me lo confirmo, que le confirmo a mi organismo que tenemos un nuevo hospedante... Siento como si necesitase reponer todas esas energías. Veo la alegría en sus ojos verdes y siento ganas de llorar, me coge de la cintura y me levanta en el aire, se ríe como si él mundo se fuera a acabar mañana y eso es música para mí.
-¡Eva, eso es maravilloso! ¿Desde cuando lo sabes? - dice mientras me baja y vuelve a reír.
-Bueno, supongo que desde hace una hora. - río con él, recordando lo que me había preguntado mi hermana.
Él sigue riendo, y les cuenta a todos los que estamos aquí lo que le acabo de confirmar yo. Mike me felicita y siento que lo dice de verdad. Mi hermana me mira con recelo pero le doy un beso en la mejilla y le digo que por lo menos tendrá a alguien más pequeño para poder enseñar, y se va corriendo. Mi hermano me abraza y se queda conmigo el resto de la tarde hablándome sobre cómo llamar al bebé o si él podría decorar su habitación, se nos pasa muy rápido hasta que son las nueve de la noche y oigo que Harry toca la puerta de la habitación de Bill interrumpiendo un pequeño discurso de lo buen tío que él sería capaz de ser.
-Es la hora. - me dice mientras me da un beso en la frente.
-¿Tú sabes algo? - le pregunto a Bill con mirada furtiva.
Hace como si cerrase su boca con una cremallera y se va antes de que Harry y yo salgamos.
-En nuestra habitación esta el vestido que debes ponerte.
Sale sin decir nada y yo subo las escaleras hacia nuestra habitación. Me encuentro con un vestido blanco sencillo, con encaje en el pecho tanto por delante como por detrás, lo demás es liso, y al lado de él hay un sobre amarillo con una nota dentro. Es muy fácil reconocer la letra de Harry a estas alturas de la vida. Entenderla ya cuesta un poco más.
" Vístete rápido, hay un coche esperándote abajo. Emma, Bill y yo, ya estamos allí.
Va ser una noche increíble.
Te quiero"
Sonrío como una boba viendo sus palabras. Me pongo el vestido rápidamente y me miro en el espejo. No tengo el mismo cuerpo que hace diez años, pero me siento igual de joven, me siento igual de vivaz. El vestido da una ligera impresión de mis curvas, es perfecto. Sencillo y cómodo. Me agacho para buscar los zapatos y veo una caja blanca con un lazo de color rojo a su al rededor, lo abro y veo unas sandalias blancas. Son preciosas, la correa se cierra en el tobillo y tiene una cadena de piedras brillantes colgando de la parte de atrás. Me las pongo y arreglo un poco mi pelo, ya que estaba mas o menos peinado de esta mañana. No quiero echarme más maquillaje, así que lo dejo tal y como está. 
Me vuelvo al espejo y sonrío nuevamente. Es tan extraño. Recuerdo todo perfectamente. Desde el primer día en que mi vida se cruzó con la de ellos. De cada palabra y de cada momento, de todo lo que hicieron por mí, de todo lo que he pasado junto a ellos, y sobre todo recuerdo todo desde el primer momento en que me enamoré de Harry Styles. Siento que esto estaba escrito, que aunque haya perdido a personas que significaban demasiado para mí, esto estaba escrito tal y como ha pasado para llegar al punto en el que me mire en el espejo de esta casa, para llegar al momento en el que bajo por las escaleras y vea el coche negro que me espera enfrente del portón, hacer que me siente en la parte de atrás y mantenga una conversación fluida con el conductor pero sin decirme a dónde es a donde vamos.
Las ventanas están tintadas así que no veo dónde aparca.
-Señorita Dayle, hemos llegado - dice el conductor mientras se quita el cinturón y abre su puerta -, pero por órdenes superiores debe quedarse aquí hasta que se le avise.
Se gira para sonreírme y sale del coche. Siento las manos sudosas y me tiemblan las piernas. No sé que es lo que tiene preparado Harry, y tampoco sé quien estará presente en la boda, solo sé que tengo unas ganas inmensas de descubrirlo. 
Oigo como alguien se acerca al coche, y me imagino a un Harry de traje, con esa sonrisa que hace que me pierda en nuestro mundo por segundos. La puerta se abre y veo a Eleanor con un vestido parecido al mío pero de color verde pastel.
-¡Eva! - salgo del coche y veo que estamos en el parque dónde mi padre me traía de niña, el parque en el que conocí a esas cinco personas que cambiaron mi vida.
-¿Qué hacemos aquí? - digo medio riéndome.
-Por petición de Harry, no puedo decirte nada, y también... Tengo que hacer una cosa. Gírate.
Me empiezo a reír junto con ella, y le hago caso, me giro haciendo que el vuelo del vestido baile conmigo. Siento que se acerca a mi oído y me pone un pañuelo negro en los ojos.
-Esto es porque te lo mereces.
Me coge de la mano y me conduce a Dios sabe dónde, todo me es conocido y desconocido a la vez. Siento familiaridad con este parque, solía traer a mis hermanos hasta hace un par de meses continuamente, pero con el lío de la boda dejé esa costumbre un poco al margen.  No comprendo qué hacemos aquí y voy dando tropezones mientras ando a través de la hierba. No paro de reír por la tontería de que mis ojos estén tapados, también oigo a Eleanor reír y susurrar a no sé quién. 
-¿Lista? - asiento - Hoy es tu día, o bueno, tu noche. No me voy a alargar mucho, ya que todos te están esperando. Solo quiero decirte que eres una de las mejores personas que he conocido, que vales mil y que vas a contar conmigo para lo que sea, sobre todo en esta nueva etapa de tu vida, en una etapa de casada y encima, que ya me lo ha dicho Harry, de madre. Te quiero mucho, Eva.
Siento mis ojos a punto de llorar, y la abrazo, ella me da dos besos y me quita la venda con la promesa de no abrir los ojos hasta que se me ordene.
La mano de El sigue conmigo y me dirige a una zona en la que el césped ha sido cubierto por una tela suave. La siento al andar. Empiezo a escuchar susurros de gente, y el alboroto va aumentando mientras voy avanzando. Cuando Eleanor para, tengo la necesidad de abrir inmediatamente los ojos, pero me refreno el impulso.
-Ya los puedes abrir.
Cuando los abro, tengo que parpadear varias veces para aclarar mi vista, aunque siento reflejos de luces blancas entre los árboles. Poco a poco le pongo imagen a todo. Veo unas veinte sillas blancas a cada lado de la tela de terciopelo rojo, veo un arco de madera al final del camino rojo rodeado de enredaderas con flores blancas, las luces blancas son faroles puestos en las copas de los árboles cercanos al lugar dónde está todo montado. Los señores Queendeck están sentados en primera fila mirándome con mis hermanos a sus lados. Entre toda la multitud, están esos cuatro chicos que dieron mucho más sentido a mi vida del que ya tenía, Danielle está de pie con otro vestido parecido al mío pero un rosa pastel que le queda perfecto en su piel. Reneé lleva otro vestido parecido de color azul, como no, pastel. Me dan ganas de llorar, me tapo la boca para no poder decir nada, porque tengo el presentimiento de que si me hacen decir algo empezaré a llorar y no podré parar.
Por último, dirijo mi mirada hacia el altar, un poco antes que el arco de madera, y aparte de un señor con túnica blanca y un libro entre las manos, lo veo a él. 
Con la misma sonrisa, pero que cada vez que la veo siento algo distinto, algo que aumenta a cada segundo que dedico mi mirada hacia él. Lleva un traje blanco, no el mismo de esta mañana, no lleva corbata, por tanto deja ver las marcas de tinta que tiene en el pecho, que ya son tan conocidas por mí. No ha cambiado, nada ha cambiado. Su pelo sigue estando igual, con algún que otro rizo rebelde que se le escapa al peinarse, se lo ha intentado poner todo para atrás, pero es imposible no ver cómo su intento ha sido totalmente en vano. 
Cuando pasan unos cinco minutos de haber abierto los ojos, veo como la gente se empieza a sentar, y Danielle junto con Reneé y Claudia se van a la altura de Harry, pero al otro lado. Mis cuatro chicos favoritos están en la misma posición pero al lado de Harry. Me sonríen. Todo el mundo me sonríe.
Sin esperarlo, oigo como empiezan a cantar. No puedo controlar mis lágrimas. 
Saben que esa es mi canción favorita, y aunque tenga muchísimos años, siempre va ser mi favorita.
"You know i'll be you life, your voice, your reason to be
My love, my heart is breathing for this moment in time
I'll find the words to say, before you leave me today..."
-Vamos, es la hora - el brazo de Eleanor se enreda con el mío, y me lleva lentamente hacia él, hacia Harry. 
Mientras vamos avanzando, con "Moments" de fondo, voy viendo a todo el mundo. Mike esta en la segunda fila, detrás de mis hermanos. Los padres de Harry y bastante parte de su familia esta presente. Ahora también son mis familia, me recuerdo. Me hubiese gustado que mis padres hubiesen podido presenciar este momento, pero lo único que consigo al pensar en eso es llorar más. Compañeros de la discografía también se han repartido entre esas cuarenta sillas, compañeros míos que se fueron convirtiendo en amigos de los varios trabajos que he tenido también me miran con esas sonrisas que me hacen querer sonreír más. 
Los chicos... Aún no sé por qué razón los llamo "chicos", tienen más de treinta años... Pero me cuesta asumir que nos hayamos hecho todos mayores y que haya pasado todo tan rápido. 
Eleanor me mira antes de ponerse con las demás, y me da un apretón en el brazo. 
Cierro los ojos con fuerza por un momento y me vuelvo hacia Harry, quien me abraza y me coge de las manos. Cuando nos separamos, no me suelta de las manos, así que durante toda la ceremonia del sacerdote nos mantenemos unidos. Hasta que llega el momento de los votos. Harry me dijo que no quería que yo preparase nada y aunque quise darle la contraria me resigne y le hice caso.
-¿Recuerdas cuándo fue que te escribí una carta por primera vez? - me mira y yo asiento - Esa maldita semana en la que no pude saber que era lo que necesitabas para sentirte bien. Ahora mismo, mientras escribo esto - dice mientras va leyendo el papel que sujeta solo con una mano, con la otra se mantiene unido a mí -, siento una terrible nostalgia hacia los momentos en los que elegía entre una y otra cosa sin importar lo que pasaba. Pero desde que te conocí, desde aquel momento en el que te empecé a enseñar nuestros videoclips - me río junto con los invitados -, sentí que pasase lo que pasase con todas mis elecciones, quería que tú fueses la única que permaneciese conmigo a pesar de todo. Y es que ese 'a pesar de todo' es lo que ha hecho que me haya enamorado de ti. Ese 'a pesar de todo' ha hecho que a cada minuto que vaya aumentando nuestra historia de amor, sienta una necesidad incontrolable de tenerte una hora más. A veces siento que no son suficientes las veces que te digo lo cuan importante eres para mí ni lo mucho que te amo, porque no son unos cuantos sentimientos los que despiertas en mí, si no que voy descubriendo muchísimos más que creí que nunca podría sentir. Llegados a tal punto, habiendo vivido todo lo que ambos sabemos que hemos vivido, sé que no podría mirar atrás y no tenerte. Sé que aunque esto se acabe, nos volveremos a encontrar de la manera que sea, porque, como ya sabes, esto es más que una promesa.

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo 54 (final) Parte 2.

A lo largo de los años, tras la pérdida de mis hermanos, la falta de confianza en mi misma, y mi culpabilidad por la muerte de mis padres, me fui dando cuenta de que aun habiéndome pasado aquello, tenía, tengo recuerdos preciosos. Fui feliz, no tanto como lo soy ahora, pero por mucho que compare, las emociones que viví esos años...son inigualables.

Los golpes se fueron haciendo más y más fuertes. Vi como Mike se levantaba del sofá y se disponía a bajar para abrir la puerta. Le grité que no lo hiciese y baje yo a todo correr.
Cuando abrí la puerta, dos personajes cayeron directos al suelo. Cogí a Louis antes de que se diese con la esquina de un escalón y cuando ya no podía con él, vi la figura de Mike bajar rápidamente a ayudarme. Mientras le poníamos en pie, vi que la otra persona que se había caído se estaba levantando entre risas, cuando levanto la mirada hacia mi, sonrió, y sin querer solté a Louis quien quedó bajo guardia de Mike.
-Como siempre - dijo intentando hablar bien -, te buscas a otro cuando no estoy yo.
Cerré la puerta, ignorando lo que me había dicho y le empuje para que subiese delante de mí. Inesperadamente me hizo caso, pero a mitad de las escaleras, se dio media vuelta y me echó su aliento alcoholizado, el cual evité esquivando su mirada.
-¿Qué pasa? - dijo sollozando - ¿Ya no me quieres? ¿Ya te has olvidado de todo lo que te quiero? ¿ De todo lo que haría por ti, y de lo que me pasaría si no estoy contigo?
-No llores - le dije intentando no llorar yo también -. No llores, porque sabes lo que significan tus lágrimas para mí. No llores...
Pero mis sollozos continuaron en el cuello de Harry, me abrazó, me abrazó tan fuerte que aún puedo sentir su calor. Él lloro en mi hombro, me alzó en brazos y se sentó en una de las escaleras, me apoyó en su regazo y aun en esa posición seguíamos abrazados. Le besé el cuello y me separé inmediatamente.
-¿Por qué me haces esto? ¿Por qué siempre vienes cuando sabes que no puedo hacer nada para darte un no? ¿Tengo cara de tonta? - dije todo lo seria que pude estar.
Pero él rompió a reír.
-Eres mi pequeña tonta. Eres todo lo que me queda para mantenerme en tierra. Los chicos...
-Los chicos son los que te mantienen en tierra, ese atributo no me pertenece. Yo solo soy... tonta.
Sus ojos se cruzaron con los míos, y su mano rozó mi mejilla, tan suave y dura como siempre, a la vez. Me acercó a él, entrelazando sus dedos con el pelo de la nuca y yo cedí.
No rompimos el beso hasta que oímos como Louis tenía arcadas y empezaba a vomitar. Me levanté de su regazo y fui corriendo a la cocina. Cogí un cubo lleno de agua y un trapo, se lo di a Harry, y entré yo primero al baño.
-¡Eh, chicos! - dijo Louis, quien tenía el rostro bastante pálido -. Seguid de cháchara yo estoy bien, mi amigo Mike me ayudará.
Me giré para hablar con Harry en un rincón, le cogí el cubo de la mano y le olí la ropa. Supe en el momento que había visto la cara de Louis que no solo se trataba de alcohol, pero Harry no olía a nada distinto, es más, ni si quiera olía a alcohol, solo cerveza. Lo único que desvelaba su embriaguez, era su aliento y su manera de andar...
-¿Dónde habéis estado? - le pregunté mientras le quitaba la chaqueta.
-En un pub, por aquí cerca... ¿Qué pasa?
-¿Qué habéis bebido? ¿Os han ofrecido algo? - le sacudí por los codos - Recuerda, Harry, por Dios.
-Tranquila, me acuerdo de todo. Entramos en el pub, y..
-Ha ingerido éxtasis.-nos interrumpió Mike -  ¿Quien más lo ha visto? Louis tiene las pupilas muy dilatadas. ¿Dónde os la han dado?
-¿Que..? No, no - dijo Harry, mientras entraba al baño y hablaba con Louis.
Llamé a Eleanor sin pensarlo dos veces y a una ambulancia, la discreción tenía que ser nuestro primer aliado. Por ello, Mike salió a mirar si quedaba algún periodista. Cuando llego la ambulancia, todo estaba desierto, subimos a Louis casi inconsciente de lo que pasaba a su alrededor, y subió Mike con él. Harry estaba destrozado, no quería salir del baño y me quedé con él. Mandé un mensaje a El, dándole el número de Mike para que lo pudiese localizar.
Vi a Harry tumbado en el suelo, llorando, apoyando un brazo en la bañera y el otro arañando el suelo de madera, vi sus brazos, llenos de tatuajes, de marcas que componían su vida desde que lo hube conocido, vi sus ojos, que a lo largo de los años seguían mirándome de la misma forma... débil, tonta.
A la hora de la verdad, era con él con quien quería estar en esos momentos, había sido con él con quien había pasado varios años de angustia, en los que no se hubo separado de mi.
-No vas a conseguir una olla llena de oro escarbando el suelo, campeón.
Me miró y sonrió, levantó los brazos en señal de que me acercase a él.
-Yo... Yo no quería que esto acabase así, si le pasa algo... si le llega a pasar algo..
-Eh.. - le dije cogiéndole delicadamente por las mejillas -, ya paso, ¿vale? A él no le va pasar nada, estará bien. Seguramente si no hubieseis venido aquí y si no hubiese estado Mike, pues no lo hubiésemos sabido a tiempo, pero ya esta. ¿De acuerdo? Todos cometemos errores, ya esta.
Y siseando para él, colocando su cabeza sobre mi pecho y apoyándome en la bañera, me di cuenta realmente de que yo no era la "débil" de la pareja. Era una estabilidad que compartíamos los dos.
Nos necesitábamos para poder seguir adelante, nos necesitamos para poder continuar con nuestras vidas.
-Te amo tanto... - me dijo mientras me acariciaba las manos -, siento mucho todo el daño que te causo, me hace daño a mi mismo saber que todo lo que hago te lo hace a ti. No me puedo permitir fallarte otra vez, ninguna vez... Por favor, perdóname, perdóname por todo...
No supe que decirle, no supe como reaccionar, no supe, tampoco, como decirle que todo eso me daba igual, que sus errores era mis errores, que él era tan parte de mí, como yo de él. Lo único que hice fue besarle y levantarle del suelo.
Nos desvestimos cuidadosamente, entre besos y caricias, y nos metimos en la bañera. Y mientras esperábamos dentro a que ésta se llenara, nuestros besos, que buscaban mas que solo caricias, retomaron pasiones guardadas, esos besos que nunca nos dimos y que nos merecíamos tanto. Sus manos recorrían mi cuerpo desnudo, y las mías no podían separarse de su pecho, de su espalda. Eran tan familiares, tan conocidos... Sin darnos cuenta nos hundimos en el agua y nos sentimos profundamente. No tuvimos en cuenta la falta de oxígeno, nos daba igual. Solo éramos él y yo.




*Queridos lectores, falta un parte más. Todavía tenemos que saber que es lo que pasa con Louis* :)

jueves, 26 de diciembre de 2013

Capítulo 54. (final) Parte 1.

Suena mi móvil mientras me dirijo hacia la cafetería y me sorprendo de ver quién esta llamando.
-¿Eva? - dice su voz un tanto ronca.
-¡Eh! Cuanto tiempo... ¿que tal estás?
-Me he enterado de que se ha cancelado la boda... Y quería saber que tal estabas, igual había sido él quien lo hubiese decidido, que...
-Oh, no, no. No te preocupes - la interrumpo -, me desmayé... Ya sabes, los nervios y tal, pero no te preocupes, de verdad, todo llegará a su tiempo, ¿que tal estas tú? Me dijo Harry que ya estabas en rehabilitación, ¿como van esas piernas? - digo intentando parecer animada, ella suspira y escucho una leve risa.
-Mejor... Bueno, me alegro de que todo marche bien, ya sabes donde estoy, Eva. Cualquier cosa me avisas, y... - escucho como ella es interrumpida por a saber quien - Te llamo luego, un beso para los chicos.
Y cuelga, no me deja ni despedirme. La verdad es que durante este tiempo que no he sabido de ella la echaba en falta de vez en cuando.
Pero la vida transcurre, y como las leves arrugas que puedo llegar a ver desde aquí de Liam, el tiempo pasa.

Aquella noche no pude dormir. Di mil vueltas en la cama, me tape y destape otras cien veces, y conté no se cuantas mil ovejas, y aun así, no pude dormir. Inconscientemente grité y al cabo de dos segundos escuché un golpe y pisadas rápidas y fuertes dirigiéndose hacia a mi.
-¿Que pasa?- dijo Mike mientras abría la puerta de mi habitación y encendía la luz - ¿Estas bien?
-No puedo dormir, ¿te he despertado?
Me quité las mantas de encima con enfado y me ate el pelo con una cinta rosa que encontré en el suelo.
-No, tampoco podía dormir. Tu grito ha hecho que me caiga del sofá, pero no te preocupes - dijo sarcásticamente.
-Lo siento...
-Ven, - dijo estrechándome una mano - vamos a hablar.
Evité tocar su mano, solo la observé, le sonreí, y fui hacia el salón. Me sorprendió ver que encima de la mesita de en medio del salón hubiese una bandeja de madera con dos tazas humeantes encima. Olía a miel y galletas. Me recordó las noches que pasaba con Mike, noches en las que no necesitaba mis abrazos para dejar de temblar, que no necesitaba mis labios para satisfacerse, si no que necesitaba saciarse de lo que le podían llegar a vender en la calle, en cualquier callejón. El olor de la miel me hizo recordar como lo quería en el pasado, pero inmediatamente borré esos pensamientos porque note como su mano tocaba  mi hombro y me indicaba que me sentase.
-Chocolate, ¿verdad? - asentí, sentándome en el sofá y viendo que las tazas estaban vacías, pero calientes.
-¿Estas otra vez con lo mismo? - grité para que me oyese desde la cocina. No me contesto y no quise volver a repetir la pregunta. Al cabo de una rato, vino y me tendió otra taza caliente, abracé el calor que me proporcionó en las manos, e inesperadamente me respondió.
-No he vuelto a lo de antes, si te refieres a la droga... Le he cogido cariño a la miel después de todo- rió.
Sonreí, aunque realmente no sabía que decirle. Hubo pasado mucho en que él y yo no habíamos mantenido el contacto. Tenía tantas dudas, tantas preguntas, tantas cosas que contarle... Porque ante todo, antes que mi ex novio, antes que cualquier cosa, él era mi amigo... Entonces opté por soltarle la pregunta más deseosa que tenía en la garganta.
-¿Por qué no estas en casa? No quiero decir que me molestes, solo que... No sé... Tu padre... ¿Le ha pasado algo?
-Buf, ¿sabes? Desde que no mantengo contacto con él tampoco es que sepa mucho. Sé que esta bien, por lo menos no me han dicho lo contrario. No estoy aquí por el hecho de que esté enfermo. Estoy aquí porque me ha excluido de su vida. - estiró los brazos y se tapó con una manta que no hube visto en el suelo.
-Pero, ¿que has hecho? ¿Seguro que estás bien? - le dije poniendo mi mano sobre una de las suyas.
-De verdad, no te preocupes. Me gasté dinero en cosas que no debía, pero no en cosas malas... La verdad, es que si no me lo hubiese gastado en lo que me gasté, tu no estarías a punto de ver a tus hermanos. No me arrepiento.
Los ojos se me llenaron de lágrimas, por todo, en general. La emoción de poder tener a mis hermanos de vuelta, la emoción del daño que me había causado Harry, la emoción de tener a Mike después de no haber sabido nada de él durante varios años. Le abracé, y le dije un "gracias" entre sollozo y sollozo.
-Eva.. Si no hubiese sido por haberte tenido presente a ti, y a todo lo que tu has hecho por mi, no habría tenido la fuerza que tuve para dejarlo todo atrás y buscarlos.
-¿Cómo fue? ¿Dónde los encontraste?
-Me resultó difícil reconocerlos después de tantos años buscando a través de una foto que solo representaba pura niñez e inocencia. Cuando fui por el Norte de Francia, sin ninguna esperanza, me alojé en un motel de un pueblo cerca de Picardie. Estaba con el detective que contrató el señor Kinddle, ya que le comenté mis intenciones y me lo mandó por unos meses... Bueno, estábamos dejando el equipaje en las habitaciones y cuando me dispuse a recorrer el pueblo, vi a Bill. Grité su nombre, y vi como al principio no me reconoció, pero al cabo de dos segundos, se puso a llorar y se acercó a abrazarme. Está muy alto para los nueve años que tiene, esto sucedió hace dos meses. Emma... Emma está un poco más cambiada, cuando la vi... vi tu cara en sus ojos- tenía más lágrimas en los ojos, mi garganta emitía ruidos que no podía controlar.
 >No te voy a contar como están ahora, ya los verás tú, pronto. Ya verás - me quitó una lágrima de la mejilla -. Bueno, cuando vi a Bill, lo primero que le dije fue que no le dijera nada a Laura. Que ella no podía enterarse de nuestras intenciones hasta avanzado el momento. Me dijo que en ese momento ella se había ido a la ciudad y que llegaría por la noche, me llevó a ver a Emma, pero ella sí que no me reconoció, era obvio ¿no? Después, el trámite ya se puso en marcha, Carlos, el detective, me advirtió que tenía que estar seguro de que eran ellos, de que si fallaba a operación todo se iba al garete. Le perjuré que estaba completamente seguro, él habló con Bill, y pasados unos diez días, creo, arrestamos a Laura... Los cargos a los que se le somete tienes que mirarlos tu, yo ahí ya no me metí. Lo que no me va gustar va ser que tengas que hacer un careo con ella.
-Eso me da igual, Mike. Solo quiero saber si ellos están bien, si necesitan algo, algo que yo les proporcione para cuando me toque verlos...
-Están fantásticamente. De eso no te preocupes... Ahora... Ahora quiero saber yo, ¿qué haces tú aquí? Louis me dijo que tenías una casa con Harry a las afueras...
-Bueno... Esa es otra historia... Por decirlo de alguna manera, estamos manteniendo distancias ahora con esto de mis hermanos. A parte me apetecía venir a mi casa.
-¿Qué te ha hecho? - dijo serio, irguiéndose en el sofá, e inmediatamente se puso serio.
-¿Él?  - reí - ¿Por qué siempre es él quien me tiene que hacer algo? ¿No puedo ser yo?
-Tú no serías capaz de hacerle ningún daño a nadie. Eres demasiado sensible... Y lo que paso con Eleanor no tiene sentido. Te echaste la culpa de una chorrada en la que tu ni siquiera intervenías en cuerpo y alma. Eres... Un poco tonta en ese sentido - dijo mientras me miraba pícaro. - Bueno, que, ¿qué te ha hecho?
-¡Oye! No soy tonta... Tengo casi veinticuatro años, merezco un poco de respeto en cuanto a ti, eh.
-¿Me lo vas a contar? ¿O..?
-Mike - le interrumpí -, ya lo sabes, lo intuyes, no te hagas el tonto tú.
-Tenía la esperanza de que quizá él no fuese tan estúpido como lo fui yo.
En ese momento, empezó a sonar mi móvil, fui corriendo a la habitación dejando caer por el suelo la cinta rosa que había atado mi pelo durante la conversación.
Era Louis.
-¡LADRONZUELA! - gritó con voz ebria - ¿dónde estás? Harry me ha llamado, esta tope borracho conmigo, jaaaaaaaaaaaaaaaa, ¿dónde estas?
-¿Louis? ¿Estáis bien? ¿¡Dónde estas!?
-Eh, espera, ladronzuela, que nos están siguiendo - tras unos cuantos traspiés, oí como ambos se ponían a gritar - ¡no queremos fotos, joder! Vete a la...
Y en ese momento se cortó, me puse la chaqueta con la intención de ir a buscarlos, pero antes de que saliese de la habitación, oí los mismos gritos y golpes en la puerta de mi casa. Las dudas se me resolverían en ese momento.

Lectores, lectoras.

Siento mucho la tardanza que me ha llevado este capitulo, pero es que no tenía ordenador y la verdad es que no ha sido una buena época de inspiración... Si, bien, han pasado casi ocho meses de no escribir ni dar señales de vida... PERO AQUÍ ESTOY.
Y dispuesta a dar a conocer el final de esta historia, y de con quién acabará nuestra indecisa Eva.
Me costo mucho pensar este capitulo espero que os guste. En un rato subo la primera parte.. Sí, hay dos, me surgió que era demasiado largo para acabarlo en uno, así que decidí partirlo.
Un besazooo. :) espero que la espera haya tenido su compensación.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Holaaa.

Buenas lectores, espero que tengáis ganas del siguiente capitulo, ya que es el último...
El por qué de la demora, es porque quería empezar otro blog antes de subir este último capitulo, para que me sigáis leyendo :P
Pero no me ha dado tiempo a pensar nada, por lo que terminaré este, y ya si eso dentro de un par de semanas, empezaré el otro, pero de todas formas, si tenéis twitter (que lo supongo), seguidme @AWiche y ahí subiré el link del siguiente que escriba, solo os informo. No quiere decir que tengáis que leerlo porque sí, jajajajaja.
Bueno, nada más deciros, que mañana, lo prometo, subiré el esperado capitulo.. :)
Un beso ^^

sábado, 20 de abril de 2013

Capitulo 53.

El viento otoñal hizo que el camino hasta el centro de Londres fuera más largo. Me detuve en la puerta de la casa de mis padres, esa casa que sintió la ausencia de nuestra familia entera.
Al entrar, sentí el aroma a polvo, a tiempo, a olvido... Subí las escaleras y encendí la luz del salón, seguía estando todo igual, la única diferencia eran los montones de papeles que habían en todas partes. Me acerqué  al comedor dónde vi muchas más cajas llenas de papeles, carpetas de colores con distintas etiquetas con distintos temarios. No quise verlos, solo quería descansar, sentarme en mi vieja cama y quedarme ahí el tiempo que tardase en tener a mis hermanos.
Pero mi instinto de limpieza pudo conmigo, fui a mi antigua habitación y encendí la luz, no recuerdo la hora que era pero no había amanecido. Antes de alarmarme al ver que en mi cama no solo faltaban sábanas si no que había un invitado de más, quité la manta que lo tapaba y la figura de Mike durmiendo me estremeció. Por un momento me hubiera tumbado a su lado, y hubiera recobrado el calor perdido del paseo que me hube dado. Pero mi enfado con el mundo pudo con todo lo demás.
Lo zarandeé con todas mis fuerzas diciendo su nombre en alto, no hubo manera de despertarlo hasta que lo tiré de la cama. Cuando vi que su cara cayó contra el suelo, le intenté ayudar.
-¡Lo siento! ¿Estás bien?
-Ah...Joder, ¿qué hora es? - dijo medio dormido.
-No sé, ¿estás bien? - al darme cuenta de que era mi casa, me puse en pie y puse mis manos en mi cadera, le miré hasta esperar a que su mirada se cruzará con la mía.- ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?
Se levantó a duras penas del suelo, y se sentó en la cama. Se pasaba la mano por la nariz mientras me miraba, no llevaba camiseta por lo que irremediablemente me provocó un escalofrío.
-El señor Quendeck me dio su llave, mis padres... bueno, resumiendo que no tengo otro lugar dónde dormir.  Si te parece mal, me buscaré otro sitio.
-Oh, por supuesto que te vas a buscar otro lugar.
Planteé el orden de mi palabras, y me resultó muy duro haberle dicho aquello, se suponía que él era mi amigo, y más que eso, él había encontrado a mis hermanos, según el señor Quendeck, claro. Pero, ¿que debía hacer? No pude contener a mi intuición, así que sin esperar a que el dijera algo o se moviera, empecé a hablar.
-Lo siento, he...he pasado un mal día, mañana traeré mis cosas, seguro que en la cama de mi hermano estarás cómodo, lo siento, de verdad.
-¿Tus cosas? ¿Qué ha pasado?
-Nada, no te preocupes, si no te importa quiero dormir en mi cama.
Asintió y se marchó, yo iba detrás de él para cerrar la puerta, pero antes de que pudiera hacerlo, se me acercó, casi tan cerca que pude oír a la perfección su respiración.
-Estaré en el sofá por si necesitas algo.

Supongo que esto es Urgencias, u observaciones, ya que es una sala pequeña y la camilla en la que estoy tumbada es mucho más incómoda que la que tienen todas las habitaciones de un hospital. Llevo unos pantalones de color rosa, supongo que son de Reneé, por lo que advierto que ha estado aquí. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Me pongo en pie cuando oigo que la puerta se abre.
-Siéntese, señorita Dayle. Tenemos mucho de qué hablar - dice un hombre con bata blanca y que supongo que es el médico -, lo primero de todo, ¿qué tal se encuentra?
-Pues muy bien, pero... ¿dónde están todos?
-A que se refiere, ¿con todos?
-Pues, mis hermanos, mi prometido, mis amigos...
-Ellos están bien, ahora centrémonos en usted. Veo que esta mucho más delgada, según sus amigos e incluso su prometido.
-¿Delgada? ¿A dónde quiere llegar?
-Ha estado inconsciente durante un par de horas, eso no es algo normal en una persona sana.
-Si quiere decir que si tengo algún trastorno alimenticio, se está equivocando. - me sudan las manos - Estos últimos días he estado un tanto nerviosa, y puede que me saltara alguna comida, pero no conscientemente.
-Bueno, debido a su buena escusa, no me queda otra que darle el alta y...
-Perdone, pero no es ninguna escusa, es la verdad.
-Le creo, los nervios de la boda y esas cosas, mi mujer paso por lo mismo, aunque nunca se desmayó antes de nuestra boda. -pone el bolígrafo en la barbilla y me mira - Espere fuera mientras firmo estos papeles.
Sin despedirme salgo de la habitación y veo a Bill con una camisa blanca mordiéndose las uñas, los quince años le han sentado de maravilla, por otro lado a mi hermana todavía se le ve como un niña, con un vestido de color naranja y una diadema amarilla clara. Cuando me ven, corren hacia mí y yo no puedo evitar sonreír.
-Nos habías asustado, el médico nos ha estado preguntando si te mareabas continuamente, ¿estás embarazada? - me pregunta mi hermana.
-¡Emma! ¿Cómo eres capaz de relacionarlo? - inconscientemente miro a Bill quien parece realmente nervioso - No lo sé, pero lo dudo, me lo habría dicho el médico, ha sido un bajón de tensión.
-Liam está en la cafetería, nos ha dicho que cuando salgas te llevemos.
Sigo a mis hermanos por detrás. ¿Embarazada? ¡Qué tontería! Lo único que creo, es que ha sido una señal de que no debí decidir casarnos tan pronto. A fin de cuentas, ambos somos jóvenes y mis hermanos aún me necesitan, tendré que hablarlo con él. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Capitulo 52.

Abrí los ojos en el preciso momento en el que la punta de la cuchilla atravesó mi muñeca, una sola gota de sangre recorrió mi mano cuando me di cuenta de la atrocidad que me disponía a hacer.
Tiré la cuchilla al lavabo y respiré hondo, intenté calmar mi pulso, calmar mis lágrimas... Abrí el grifo y me limpié la poca sangre que hube derramado. Oí, entre llantos, que tocaban la puerta del baño.
-Eva, ¿podemos hablar?
Intentando deshacer el nudo de mi garganta y quitándome las lágrimas de la cara, respondí:
-En seguida salgo, a...ahora hablamos.
El agua corría por mis brazos, y pude ver que no era más que un mísero punto lo que me había hecho en la muñeca. Me alegré más al ver que ya no expulsaba ni una gota de sangre, me lavé la cara y con la primera toalla que encontré me sequé. Una última vez, me miré en el espejo y volví a echar a llorar, mi cara no podía estar mas roja, mis ojos no podían estar más húmedos, mi culpa no podía estar más presente...
-Eva, voy a entrar. - oí detrás de la puerta, después, unos golpes hicieron que el picaporte saliese por los aires.
No estaba él solo, Niall se mantuvo detrás. Pero quién se acercó primero fue Harry, quiso acariciarme la mano, la cual yo aparté por acto reflejo.
-Harry, quiero hablar con ella primero, ¿vale? - mientras sus ojos estaban clavados en mí, vi como asintió.
Una brisa fría y perfumada me hizo saber que ya se había ido, los brazos de Niall me sacaron del baño y me sentaron en la cama. Él se sentó al lado mío, me rodeó con sus brazos y yo empecé a llorar como una niña pequeña, ¿no se suponía que sería el día más feliz de mi vida? Había encontrado el paradero de mis hermanos, mejor dicho, lo había encontrado Mike. ¿Que hacía llorando? De repente era como si todo se me hubiese venido encima en ese momento, me aferré a la idea de no tener a mis padres, me aferré a la idea de que la confianza depositada no me había servido de nada, me aferré a creer en que siempre me mentían, en que siempre la que acababa en dolor y lágrimas, era yo. ¿Tenía la culpa de todo? ¿Por qué?
-¿Por qué? - dije al fin.
Con algo de fuerza me incorporé, quería mirarle a los ojos, por lo menos él nunca me había fallado, sentía cierta seguridad a su lado, muchísima más que cuando estaba con Harry, o con cualquier otra persona.
Apoyé mi cabeza en el hueco de su cuello y sentí su calidez, él me acaricio la nuca y siseaba al mismo tiempo. Quise cambiar mi papel, quise ser una persona que consolara, no ser la débil que siempre necesitaba un hombro en cual llorar.
Respiré hondo, y me calmé. Aclaré mis ideas: no era ni la primera ni iba a ser la última vez que me fallaban, a fin de cuentas, yo también cometí errores, ¿quién va culparme por ello?
Me prometí a mi misma que nunca, en la vida, iba a sentirme decepcionada, que nunca iba a tirar todo por la borda solo por un sencillo momento de sufrimiento, porque el tiempo lo cura todo. O eso dicen...
La respuesta de Niall me devolvió al mundo real. Al mundo en el que, en ese preciso momento, era infeliz.
-Pequeña... la vida es así. Primero te da palos, luego, te vas construyendo.
-Creo que con tantos palos, voy a poder hacerme una mansión - dije entre cortas risas.
Me puso la mano en la barbilla, y me alzó la mirada.
-Sabes que nunca hemos querido hacerte daño, pero las circunstancias son las qué son. Harry es tonto de por sí.
Reí.
-No creo que sea él, el único problema.
-¿En serio? ¿Crees que eres tú? Vamos, Eva, nos has enamorado a todos, no por lo exterior, si no por como eres interiormente, por tu personalidad. Le ves el lado positivo a todo, ya no en tus problemas... ya que en esos temas siempre eres demasiado negativa, pero por lo demás - me limpió una lágrima -, te acercas más a la perfección que cualquier otra persona.
Antes de que pudiera decirle nada, oí como la puerta de la habitación se volvía a abrir. Cerré los ojos con fuerza y decliné la cabeza. Era hora de escuchar de su boca que era lo que estaba pasando. Carraspeó la garganta y como si fuese un susurro, habló.
-Claudia te esta esperando.
-Sí, claro - me dio un beso en la frente y me sonrió -, tranquila, ¿vale? Todo va salir bien.
Y como un suspiro se marchó.
Esperando en cualquier momento que Harry ocupase el lugar que hacía segundos ocupaba Niall, cogí fuerzas para asumir lo que iba a pasar.
El sonido de la puerta al cerrarse me aceleró el corazón, ¿como iba a tomármelo? Ya me había dicho que no era necesario derramar más lágrimas, para adelante, ¿no? De alguna manera o de otra, me iba a afectar, lo único que quería, era hacerlo ameno. No es que estuviera acostumbrada, pero la primera vez que me engañaron me lo tomé muchísimo peor, sin salir de mi casa, encerrada en mi habitación, lo único distinto que había, era que la primera vez... la primera vez estaban mis padres.
-Perdóname - dijo entrecortadamente -, por favor, perdóname.
Sus fuertes pisada se acercaron y se arrodilló ante mí, tenía los ojos rojos, incluso más que los que estaban los míos. Por un momento hubiera hecho de tripas corazón y habría olvidado todo, pero sabía que eso siempre iba a estar ahí, y de algún modo tenía que pararlo.
-Por favor, Eva, te juro que no significó nada, te juro que yo solo te...
-Me has jurado demasiado, Harry.
Mi voz estaba ronca, apenas la distinguí.
-Es hora de que dejes de jurar, y simplemente te prometas que es lo que quieres hacer, y con quién lo quieres hacer. Yo... yo no puedo hacer más..
-No, por favor, no, escúchame, no me dejes, no, no, no sé que haré si tú no estás conmigo, estaré..
-Estarás con otra, no te hace falta buscar, ellas te encuentran.
Dejándolo arrodillado, a los pies de la cama, me levanté despacio y salí de la habitación.

¿Qué habría pasado si hubiera hecho de tripas corazón? Es la pregunta que me llevo haciendo desde aquel día, por lo demás ya no me arrepiento de lo que sucedió después.

martes, 19 de marzo de 2013

Capitulo 51.

Siento que alguien me da golpes en las mejillas, siento gotas de agua por mi frente, oigo como siguen gritando mi nombre, y entre tanto escándalo, también oigo su voz. Pero, ¿que hace aquí? Se supone que el novio nunca puede ver a la novia antes de la boda. Quiero despertarme, quiero verlo, quiero besarle, pero mis músculos no responden. ¿Que puedo hacer?

Después de hablar con Niall y decirle que fuera con Claudia a por más comida, fui a despertar a Harry. Más que nada lo hice porque quería que él hablase con ella.
Cuando llegué a la habitación, vi que él ya no estaba en la cama, me dirigí al baño pero tampoco estaba, un poco asustada bajé al salón, y oí que estaba hablando por teléfono en la cocina, ¿en que momento bajó? Intentando que no oyese mis pasos, fui despacio.
-...con Niall - dijo él - No, es mucho riesgo, a parte ya te dije que no quiero problemas, la quiero, ¿entiendes? - oí gritos al otro lado del teléfono - ¡No, escúchame tú! Solo fueron dos noche que no significaron nada, ella es mi vida, realmente no sé ni por qué te seguí la corriente...
Sin querer, tropecé con una de las bolsas que antes de que Niall se la comiera, había comida. Por un momento tuve un nudo en la garganta, pero cuando se giró y me miró se disolvió todo. Me apañé escusas que justificaran la razón de esos gritos. Sin decir nada apartó el teléfono y se acercó a mí.
-Amor...
Puse mi dedo índice en sus labios y no dejé que continuara. ¿Para qué me iba a hacer más daño? Si ya había intuido la razón... Supe la razón de esa llamada, pero no quería creerlo. Intentando no llorar, hice que todo fuera normal, sin ninguna palabra que estropease nada. En ese momento, me permití vivir una mentira más.
-He... He mandado a Niall a por comida - reí -, ha venido con Claudia y se la han comida, en seguida vendrán.
Sonreí, le di un beso en la mejilla y di media vuelta. Al subir las escaleras, me agarré fuertemente al pasamanos, sentí ira dentro de mí, quise volver y gritarle, pedirle explicaciones. Pero no quise volver a sufrir por lo mismo, ¿más engaños? ¿de qué me servirían? Derramé un par de lágrimas mientras subía las escaleras, cuando estuve en el último escalón, sentí otra vez sus brazos rodear mi cintura, sentí que me besaba el cuello, me giré... y solo me acompañaba la soledad que sentía en ese momento. Mi imaginación fue más allá de mis sentimientos. Él estaba abajo, en la cocina, dónde me había enterado de todo. Yo seguía ahí arriba, llorando en silencio, entrando en la habitación y cambiándome de ropa, quitándome su camiseta y poniéndome algo más adecuado. Por pura rabia, me quité el collar que me había regalado, por pura rabia, lo puse encima del de mi madre, por pura rabia... entré en el baño... entré en el baño y con lo primero que cogí... con la primera cuchilla que cogí... empecé a hacerme el daño que merecía.. o que en ese entonces, pensaba que merecía.
"...-¡Eva! No te subas ahí, por favor, te vas a hacer daño - grita mi padre - Clara, dile algo por favor, se va hacer daño.
Mi madre ríe, se acerca a mí  y extiende los brazos, ¿que quiere? ¡Ah! Ya lo sé, quiere que salté a sus brazos, pero.. ¿es de verdad? ¿o es un simple sueño? No, es de verdad, la sonrisa de mi padre es incomparable, ¡están aquí de verdad! ¡han vuelto! 
Me lanzó a los brazos de mi madre, pero solo caigo, ¿por qué nadie me coge? De repente veo que ella se aleja más y ya no me puede coger, veo que mi padre deja de sonreír, que ahora está triste, ¿que pasa? 
¿Dónde están? ¿Y mis hermanos? ¿Qué está pasando?"

Le cojo de la mano con fuerza, espero que lo note, ya que estoy haciendo toda la fuerza posible, sigo sin poder abrir los ojos, mis mejillas están calientes, supongo que es por los golpes que me han dado, mi cara está húmeda y ya no llevó el vestido puesto, sigo oyendo voces, sus voces. Sé quien entra y quien sale. Aunque no sé a donde, quiero que llegue la hora de la boda, ¿que hago aquí perdiendo el tiempo? No puedo evitar sentir miedo, quiero abrir los ojos y ver sus ojos. Por otro lado, ¿y mis hermanos? Todavía no los he oído llegar, aunque igual no se han enterado de lo que ha pasado, tanto como yo. Mejor, así no se preocupan, esta mañana los dejé con Liam, espero que sigan con él. 
Tengo miedo, quiero despertar, estoy harta de acabar en un hospital cada vez que siento miedo.
En estos momentos es cuando más echo en falta a mis padres, es cuando la nostalgia y la soledad pueden conmigo, pero ahora no puedo, algo en mí me dice que los voy a ver pronto, que no me preocupe, espero que se refiera a que me atreveré a ir al cementerio... No quiero que mis hermanos me pierdan, o mejor dicho, no quiero volver a perderlos. 

viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo 50.

Intentaba llenar mi cabeza con nuevas metas. Haber encontrado a mis hermanos me hacía sonreír continuamente. Hubieron días en los que las risas y sonrisas causaron que me doliesen las mejillas, pero relativamente me daba igual. Habían sido varios años en los que no reía con ganas, en los que no encontraba el lado positivo a nada. Me sentía completa, como si del vaso vacío, habrían echado algún líquido, y que incluso se sobrepasara del borde.
Pasé noches sin dormir de la desesperación de que me llamasen con noticias, cosa que no ocurrió en bastante tiempo. Me apoyé en la idea de que por lo menos estaban en la misma ciudad que yo. Aunque fuese poco, me valió durante unos meses.
Ese día, al mediodía, Harry me llevó a casa, después de haber a ido a un restaurante a comprar comida para llevar, según él teníamos que celebrarlo.
Dejando todo en la cocina, fui a mi habitación a ponerme algo más cómoda, ya que no tenía pensado volver a salir, necesitaba asimilar la noticia. Mientras me quitaba la camisa blanca, sentí los brazos de Harry por mi cintura, lo que hizo que me estremeciera. En esos cinco años, las veces en las que pudimos estar juntos fueron escasas, por decirlo de alguna manera, no fuimos muy activos en cuanto a lo sexual. Mi mente estuvo fuera de sí. Pero ese día, me di el placer de dejarme llevar, de hacer lo que el cuerpo me mandase, y no lo que mi mente pensase.
Terminé de quitarme la camisa, mientras él me besaba el cuello. Me giré y con una sonrisa en la cara, le besé, sin intención de parar.
-Echaba de menos esto - dije sin separar mis labios de los suyos.
Sin darnos cuenta ya estábamos tumbados en la cama, dentro de ella, ambos desnudos, y con su mirada puesta en la mía. Quería más que simples roces, más que simples besos. Así que por momentos era yo quien tomaba el control, cogí sus hombros y con fuerza me puse encima de él. Fue como si jugásemos como niños, no parábamos de reír, y de girar en la cama. Fue como volver a la vida. Estar con él, me proporcionaba más vida. Algo que no aprecié en ausencia de mis hermanos.

-¿Está todo listo? - pregunto nerviosa.
-Eva, tranquilízate, los invitados están llegando y Reneé está terminando con las flores, todo estará perfecto, ya verás. - dice Claudia.
Solo sonrío. Pero me cuesta creer que esté aquí, que dentro de escasos minutos estaré caminando hacia el altar, en dónde él estará esperándome, o igual no, ¿y si no llega? ¿y si se arrepiente?
-¡Chicas! ¡Ha llegado el stripper!
Lleva un traje precioso, un gris que no le sienta nada mal. Me mira de arriba abajo y no puedo evitar sonrojarme.
-Eh, preciosa, ¿por qué no te casa conmigo? Deja a ese idiota, que por cierto, acaba de llegar.
Mi corazón se acelera por momentos, siento que la habitación da vueltas y necesito sentarme, ¿qué me pasa? Ya no tengo nervios de saber si llega o no, solo tengo ganas de dormir. Cierro los ojos y no hago caso de las voces que gritan mi nombre.

El cansancio pudo con nosotros, pero más con él. Sus ojos se cerraron junto con una sonrisa en la cara. Observé durante bastante tiempo sus labios, su nariz, todo, lo tenía a pocos centímetros. Tenía los ojos cerrados, y su respiración me tranquilizaba, incluso dormido producía música.
Quitando con cuidado su brazo de mi cuerpo, me levanté y me puse una de sus camisetas y un chándal gris. Fui a la cocina a calentar la comida, estaba hambrienta, y supuse que él también lo estaría, pero cuando llegué, las dos bolsas del restaurante estaban vacías. Por un momento pasé miedo, pero después de oír unas risas conocidas me enfadé.
Me acerqué al salón despacio, intentando no hacer ruido. Lo más bajito pero claro que pude, empecé a hablarles.
-No se puede tener más cara...
Los dos se separaron en medio segundo y mientras Niall se caía al suelo, Claudia me miraba con la cara totalmente roja.
-¿Cómo habéis conseguido entrar?
Los gemidos de Niall al levantarse, llamaron mi atención.
-Harry es de dejar una llave escondida detrás de algún lado, pero... Bueno, hemos entrado por la puerta de atrás - miró a Claudia -, no encontramos la llave.
Empezaron a sonreírse, y sin quererlo a mi también me hizo gracia la situación. Pero, luego recordé que Niall  había terminado con ella, y que en ese momento estaba con esa tal Caitlyn. Recordarlo hizo que volviera a mi postura seria.
-Claudia, ¿te importa si hablo con él a solas?
Negó con la cabeza y se volvió a sentar en el sofá, cogí a Niall del brazo y lo llevé a la cocina.
-Ya, ya, lo siento, es que Harry me mandó un mensaje con la noticia y como os vi dur...
-Mira, me da igual que hayas venido, pero ¿qué haces con ella? ¿no estabas con la chica esa, Evelyn?
Empezó a reír, pero luego miró hacia el suelo y me percaté de su tristeza. Cogí su barbilla y levanté su mirada.
-¿Qué ha pasado?
-Mejor tarde que nunca, ¿no? - vi en su expresión ganas de echarse a llorar - Caitlyn... Caitlyn no quería más que salir conmigo en la portada de alguna revista - estalló, me acerqué a él y le abracé - ¿por qué siempre me pasa esto?
-No te quejes, creo que a la chica que tienes en mí salón le hiciste más daño.
Me apretó con fuerza, yo le acaricié el pelo, intentando que se tranquilizase. Cuando dejó de llorar, abrió el grifo del fregadero y se echó agua en la cara, se secó con una servilleta y sonrió.
-¿Crees que le hice daño?
-Niall... ¿Cuándo la has llamado? ¿A que ha sido hoy mismo? - asintió - Poniéndote un ejemplo, a Evelyn ni se le habría ocurrido haberte cogido. El amor es así, de unas viene, de otras se va. Pero ella te quiere, se nota, y espero que la correspondas, o que por lo menos te des cuenta.

sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 49.

Hube deseado esa llamada millones de veces durante esos cinco años de añoranza a mis hermanos. Pero en ese momento no supe reaccionar, mis piernas no respondían las órdenes que les daba, mi cabeza se quedó totalmente en blanco, mi vista se volvió completamente borrosa y mis oídos estaban como taponados, ya que no oí la voz de Harry igual de clara como la había oído siempre, sino bajo niveles. No supe que hacer, y cada minuto que pasaba me sentía más inmóvil, más inútil. Las manos de Harry estuvieron en mis hombros, me zarandearon pero yo no respondí, solo sentí el movimiento que me provocaba. Luego, también, sentí que me cogió en brazos y me sentaba en el asiento delantero del coche, sentí la brisa que provocó el que hubiera cerrado la puerta del coche con mucha brusquedad.
No entendí las palabras que dijo cuando arrancó, intenté con todas mis fuerzas poder moverme, o si quiera poder hablar, pero me fue imposible. Cuando se me hubo aclarado la vista, me di cuenta de que estábamos llegando a mi casa, y en ese momento fue cuando, sin decir nada sin moverme casi, demostré mi completa felicidad. Mis lágrimas salían a chorros, y mi risa se oía por todo el coche, me dolió la mandíbula y no pude parar de reír, de sonreír. Giré la cabeza y comprobé que Harry me miraba, alternando la vista conmigo y la carretera, sin importarme que pasase cualquier accidente, me lancé a sus brazos, movió muy rápido el volante y frenó de manera bruta.
-¡Los tengo! - grité mientras mis lágrimas caían en su chaqueta - ¡Por fin los tengo!
De la misma manera que mis brazos se agarraban a su cuello de, él me agarró con fuerza por la cintura, y me susurró al oído, palabras simples, pero eran las que mejor se le daban.
-Lo sé, mi amor, lo sé.

Ya no tiene el pelo rubio como lo tenía antes, ahora es un castaño claro, que le queda muchísimo mejor. No puedo aguantar más así que aunque los zapatos y la cola del vestido me lo impiden, corro hacia él y le doy un abrazo.
-¡Nialler!
Me coge por la cintura y da vueltas sobre sí mismo, conmigo. Cuando por fin me baja, le doy tres besos, en las dos mejillas y en la frente, cuando me despego de él, me doy cuenta de que detrás de él esta la diseñadora mi vestido. Sí, es Claudia, Reneé eligió mi vestido, pero ella lo diseño. Y me encanta.
-Pequeña, me haces llorar, estas deslumbrante.
-Oh, no seas así, que si lloras tu, lloraré yo, y El me acaba de maquillar.
-¡Eso! Así que, eso de llorar lo dejáis para luego.
-¡Claudia! - grito otra vez - ¿Qué? Dime que me queda bien, tu opinión es importante.
-Cielo, tu estás radiante incluso con una sábana rodeando tu cuerpo - se acerca a mí y me abraza - ¡Dios! No puedo creer que ya sea el día, si hace dos días estaba discutiendo con Reneé por el tamaño de tu cola...
-El tiempo pasa muy deprisa...

Cuando bajamos del coche, fuimos corriendo hacía la puerta de mi casa. Con mucha desesperación busqué mis llaves, pero recordé que no hube cogido nada en casa, el móvil se quedó en el suelo y las llaves en la mesa...
-Eres una despistada, debajo del felpudo.
Me agaché y alcé el felpudo, haciendo que una pequeña nube de polvo me cegara por un momento. Saqué la llave y sin esperarlo más, la metí en la cerradura, un 'click', y empujé la puerta para subir corriendo las escaleras. Mi corazón se aceleró, tanto por la agitación de la carrera que había hecho tanto por la emoción que me causaba saber más sobre ellos, sobre mis hermanos. En el salón estaba el señor Quendeck, sentado en el sofá, y al lado estaba un hombre, con el pelo de color castaño claro, no le vi la cara en ese momento, pero mi respiración alterada hizo que ambos se dieran la vuelta, y pude reconocer la cara de aquel 'hombre'. En esos cinco años solo recibí llamadas de él, quien me contaba que había conseguido entrar en la Universidad, que estaba ya en el tercer año de Ingeniería mecánica, pero la última llamada que recibí de él había sido dos años atrás, nada más. Verlo ahí, provocó que mi emoción aumentara, sus facciones seguían siendo las mismas, simplemente se le veía más maduro, su sonrisa seguía siendo la misma, la profundidad de sus ojos azules eran los mismos que provocaron que me enamorase de él, aunque en ese momento solo sentía emoción por verlo y por tenerlo como un amigo más.
-Que porque corras más no... - Harry se quedó igual de boquiabierto que yo, al verlo ahí sentado, con esa maravillosa sonrisa -, ¿Mike?
-Hey, ¿cuanto tiempo no? ¿Qué tal estáis?
-Pues muy bien - dijo Harry acercándose a él y dándole un abrazo -, ¿que haces tú por aquí?
-Pensé que te encontraría aquí - dijo mirándome -, pero me acabo de enterar de que ya no vives aquí, son cosas que se dicen por teléfono Eva.
-Sí, bueno, también se avisa cuando uno recibe visita...
-Eva, querida, un poco de cordialidad a quién ha sido el que ha encontrado a tus hermanos, ¿no crees?
El mundo se me cayó encima cuando dijo aquello, '¿Ha sido él quién los ha encontrado? ¿Cómo? ¿Por qué?'
-¿Perdón? ¿Que...Que ha dicho? Eso es imposible. - dije vacilante.
-No me subestimes, Eva. Bueno, yo ya me iba, señor Quendeck, llámeme con cualquier novedad, por favor.
-Oh, por supuesto, joven Looper.
-Nos volveremos a ver Eva, lo mismo Harry, adiós.
Sin decir nada más bajó las escaleras y se oyó el sonido de la puerta cerrándose, hubo un par de minutos de silencio, pero yo lo evité. Y empecé a preguntar todo lo que quise saber.
 -¿Dónde están? ¿Cuándo los puedo ver?
-Oh, Eva, ya sabes que esto lleva tiem...
-¡¿Dónde están?! - chillé.
-Todavía no los puedes ver, hay que hacer una serie de trámites, el juicio con tu tía, ya sabes, ellos están bien, están en una casa de acogida.
-¿Cuánto tiempo puede durar eso? ¿Es rápido no?
-Lamentablemente no, haré todo lo posible para que todo esto se realice antes de que pase un año, pero lo conseguiré tranquila. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Capitulo 48.

Todavía estaba oscuro, y no quise hacer mucho ruido. Bajé a la cocina y encendí la luz, me preparé un café con leche y empecé a volver al pasado de una manera más depresiva.
Cuando Harry y yo decidimos comprar aquella casa, fue más que nada por el hecho de mis idas y salidas hacía las ciudades que me indicaba el señor Quendeck, aquel apartamento ya no les servía de nada, y simplemente era un alquiler por las prontas entrevistas que tenían por el centro de la ciudad. Y poco a poco cada uno se fue comprando una casa propia, así que no fuimos menos, Harry yo empezamos a mirar a las afueras de la ciudad, mi casa la utilizábamos para almacenar los continuos papeles que el señor Quendeck y el detective acumulaban, prácticamente se había convertido en su despacho. Eleanor se dio un tiempo de desaparecida, aunque la llamaba todos los días para saber cómo estaba, Louis se lo tomó mucho peor y cuando por fin ella se decidió a volver el estado de ánimo de él cambió radicalmente, de estar metido en su habitación (de la casa dónde antes vivían los cinco) a salir todos los días con ella, hasta que, por supuesto, empezaron los viajes y las entrevistas al rededor del mundo... Aunque después de cinco años de vivir con Harry, yo me acostumbré a estar semanas sola, sin él. Por lo menos nos teníamos las unas a las otras. Niall estuvo saliendo con una chica que conoció en uno de sus conciertos, no tenia fama, y eso fue lo que me encantó de ella, era como yo. Una simple chica de la ciudad, aunque por lo menos ella era directioner algo que en su momento yo no fui. Zayn ya no tenía nada serio con Perrie, aunque estuvieron en una ida y venida muy extraña, según la prensa rosa y los programas de la tele, ella le había dejado por infidelidad, algo que yo no creí, y fui a hablar con él, quien me explicó que fue al revés. La verdad es que no me lo esperaba, ella parecía de verdad quererle... Aunque pareció ser todo una farsa...
Y en esos momentos ellos dos eran los que estaban solteros, una polémica entre las fans. A mí, me seguían odiando unas cuántas y otras pocas me admiraban. Las parejas más populares de entre los chicos, eran las de Danielle y Eleanor, lo envidiaba. Hubiera deseado poder ponerme a su altura, aunque nunca lo logré, algunos decían que estaba con él solo por la fama, ¿cómo iba a estar por la fama si antes ni sabía quiénes eran? Otros decían que todo era una mísera mentira, que yo solo era una amiga, bien, eso no me molestó, pero que añadieran a un sustantivo 'amiga' diversos adjetivos malsonantes, no era de mucho agrado.
Los pasos de Harry interrumpieron mis pensamientos.
-¿Otra vez? - dijo abrazándome por detrás y dándome un beso en el cuello.
-Otra vez - un suspiro acompañó mi respuesta - ¿te he despertado?
-No, simplemente echaba de menos tu cuerpo al lado del mío...
-Vaya... ¿Y como me remplazas en los viajes que haces?
-Bueno, Lou duerme conmigo, -rió - porque él también la echa en falta, ya sabes.
-Claro, claro, ¿hasta que hora tenemos?
-Pues - miró hacia el reloj que puso Louis en una pared del comedor -, el avión sale a las doce, así que tenemos tiempo, ¿quieres que te acompañe?
-No, si no era por eso, no te preocupes.
-¿Segura?
-Sí, segurísima, de todas formas van a ser malas noticias, ya me estoy acostumbrando, aunque ya sabes, no me voy a rendir.
-Sí, lo sé. Pero esta vez quiero acompañarte. Por algo te ha dicho que es de urgencia y...
-Ya saber como son sus "urgencias" - ironicé esa última palabra -, será porque le faltará alguna firma o algo así.
-Bueno - dijo sirviéndose una taza de café -, igualmente te voy a acompañar, sí o sí.
No pude contrariarle, en cualquier caso, sí que prefería que me acompañase. Me había acostumbrado a ir cada mañana a mi casa dónde estaban el señor Quendeck y el detective, y que me diesen las típicas noticias de 'estamos haciendo todo lo posible' o 'necesitamos tales papeles'. Por supuesto, para todo ello, necesitaba dinero. Por lo que tuve que vender la casa que teníamos en Irlanda, esa casa iba en herencia de mi hermano, pero antes que eso, prefería encontrarlo y ya en su momento si me lo hubiese pedido, le hubiera dado todo lo que me había gastado. No quise aceptar el dinero de Harry, ¿para qué? ¿Para qué tengan más razones y se hubieran metido más conmigo? Podía valerme por mí misma.
-Por cierto, ¿quién es Evelyn?
-¿Evelyn? ¿No querrás decir Caitlyn?
-No sé, Harry, la chica de Niall, o quién sea. El otro día que lo llamé me contestó ella y no me lo quiso pasar. Eso no pasaba cuando estaba con Claudia.
-Es que no te conoce, tenías que haberle dicho que eras mi novia.
-¿Qué quieres decir con eso? - no era muy normal que él y yo discutiéramos, pero de vez en cuando lo hacíamos - ¿Solo me consideran por salir contigo o qué?
-No me refería a eso, cielo, pero ella...
-Qué sí, ya te entendí.
Dejé la taza de café con leche medio llena y salí de la cocina, claro que sabía que se refería a que no me conocía, pero todavía me seguía afectando, en esos momentos, no ser alguien a parte de la novia de un componente de la banda más conocida en el mundo. Solo era una más, mientras que Eleanor ya se había convertido en una modelo profesional, y Danielle ya tenía un contrato permanente con una empresa de baile, mientras que yo seguía siendo aquella chica que ni siquiera tenía una carrera.
Subí a la habitación y abrí la única ventana que había, daba directamente al campo, era una casa a las afueras de la ciudad, el mejor sitio para vivir. Corrí las puertas del armario y ahí estaba, llevaba mucho tiempo sin ponérmelo, el collar de mi madre, estaba en la caja de dónde aquella vez Harry me regaló el collar que en ese instante lo llevaba puesto. Lo acaricié y volví a correr la misma puerta ocultando aquella parte del armario, saqué lo primero que vi, unos vaqueros y una camisa blanca con encaje por detrás, me puse unas botas, y salí de la habitación. Me crucé con él cuando me dirigía a la entrada.
-¿Te vas ya?
-¿Tú qué crees?
-Cinco minutos, ¿vale?
Subió a toda velocidad, y yo bajé con toda la parsimonia del mundo, llegué a la entrada y empecé a ponerme el abrigo, aunque todavía era finales de otoño el frío parecía de invierno. Me puse el gorro negro, el último regalo de mi padre... Cogí el móvil y para mi sorpresa tenía tres llamadas perdidas de esa noche. Me había acostumbrado a dejar el móvil en silencio y ponerlo en la pequeña cómoda que había en la entrada, por lo que habían veces en las no me enteraba de quién me llamaba o mandaba un mensaje.
Empecé a ver de quién eran las llamadas, todas desde el número fijo de mi casa. Y a los pocos segundo un mensaje de voz llegó a mi móvil. Maqué el número del buzón de voz y empecé a oír las palabras del señor Quendeck después de la voz de una operadora que me indicaba a que hora lo había mandado.
No me pude creer lo que oí, y el móvil se resbaló de mis manos, no pude ni pestañear, y me quedé inmóvil.
-Vale, ya estoy, nos vamos - seguí inmóvil, él se acercó a mi  para coger su abrigo, y se dio cuenta de mi asombro - ¡Eva! ¿Qué pasa?
No supe reaccionar, había deseado tanto recibir esas noticias, pero no pude reaccionar, hablé con un hilo de voz, resumiendo todo lo que me decía en aquel mensaje de voz.
-Los han encontrado.
Dije, todavía sin moverme.

martes, 25 de diciembre de 2012

Un pequeño informe :)

Quería comentaros que como ya había dicho que la novela está por acabarse, pues voy a ir corrigiendo uno a uno los capítulos que he ido subiendo, ya que como habéis podido comprobar mis faltas de ortografía son bastante comunes.. jejejejeje. Bueno, el caso es que he ido calculando cuántos capítulos quedan y bueno... Voy a ir extendiéndome todo lo que pueda, porque, para que mentir, ¡yo tampoco quiero que se acabe!
Igualmente estoy retorciéndome el cerebro con las ideas para el próximo fic que escriba, espero que os guste tanto como este. :D
OS QUIERO LECTORES ^^

Capitulo 47. (parte 2)

Me levanté de la cama, no podía seguir durmiendo, no tenía pesadillas, directamente, no soñaba nada. Eso era lo que más me molestaba: no soñar nada. Comprendía que no tenía una motivación de alegría, unos llantos que me despertasen a esa hora, las cinco de la mañana, pidiéndome el biberón, u oír mi nombre de la voz de mi hermano, gritando que habían payasos debajo de su cama. Nada. Intentaba calmarme pero me era imposible. No podía seguir adelante sin ellos, lo sabía yo, lo sabía Harry, lo sabían todos... Apenas salía, aunque Eleanor y Danielle siempre intentaron sacarme de nuestra casa, la de Harry y mía.

"...Cuando retomamos el rumbo a la casa de los chicos, me sentía más serena, aunque no tuvo ningún sentido el haberle besado. Sí, me sentí muchísimo más culpable de lo que era, pero de todas formas, entre él y yo ya no habrían más inconformidades en cuanto a nuestros sentimientos. Él amaba a Eleanor y yo... yo, no sabía ni por qué dudaba al responder si amaba o no a Harry. ¡La respuesta estaba clara! ¿no?
Con las piernas temblándome esperé detrás de Louis, para que abriese la puerta. Tenía que hablar con ella sí o sí, las cosas con su novio ya las había aclarado, solo me quedaba ella. Y me iba a costar mucho más...
-¿Quién eres? - su grito provenía del piso de arriba, también se oyeron pasos.
-Cielo...
-¿Tú? - vestía con un pijama algo infantil - ¿que quieres aho...? Anda, pero si has venido tú también..
-Eleanor, quiero hablar contigo, por favor, no...
-Bien, perfecto, ¿de qué quieres hablar conmigo? ¿os habéis declarado amor y me lo venís a contar? ¿o qué pasa ahora? - su tono irónico me hizo daño.
-Por favor, ella no tiene la culpa de nada, habla con ella, por favor.
Minutos de silencio en los que las miradas de Louis y Eleanor no se separaron, pensé que quizá ese momento de hablar era de ellos, y se me pasó por la cabeza salir de la casa. Hasta que él retiró la mirada, algo que creí, la molestó.
-Yo ya me voy,  - me hablaba en un tono muy bajo - si pasa cualquier cosa, llámame, a mí o a quién sea, pero creo que igual te vendría mejor pasar la noche aquí.
Asentí, me dio un beso en la mejilla, y se acercó a Eleanor, para darle otro, aunque ésta le retiro la cara, y en ese momento me miraba a mí. Salió de la casa cerrando la puerta con fuerza, el ruido del motor del coche  no nos inmutó ni a mi ni a ella. Seguíamos mirándonos, y yo ya no sabía que hacer, apartar la mirada hubiera sido un signo de culpabilidad, que era como me sentía, y mantenerla de desafío, algo que no quería. Así que hice lo primero. Miré hacia el suelo, después mi manos y empecé a hablar.
-Mira... Sé que me odias, sé que te tenía que haber contado todo lo que había pasado, pero de una manera u de otra no ha sido tan grave..
-¿No ha sido tan grave? Por favor, Eva, mi novio, ¡mi novio! te había dicho que si yo no hubiera existido ni el tuyo tampoco, hubierais estado juntos, ¿como se toma una eso?
-Pero, no me refiero a eso Eleanor, al principio yo ni te conocía. Yo... yo sentí algo desconocido cuando lo vi por primera vez, después supe que estabas tú. Y me aparte totalmente, entonces él...
-Él te dijo aquello y tu volviste a sentir cosas por él, ¿me equivoco?
-Sí, te equivocas. - subí el tono - No volví a sentir nada, porque nunca sentí algo. Admití que sí, que si ni tú ni Harry estuvierais, y lo hubiera conocido, sí que estaría con él, ¿que mal hubo en decir eso?
-¿Que qué mal? Joder, Eva. ¿No te entra en la cabeza que con haberlo admitido, con, con si quiera haber escuchado las palabras que te decía ya me estabas traicionando? Eras mi amiga, y mira, si para ti el que sean solo palabras y nada más, signifiquen poco, no merece la pena que sigas disculpándote o lo que quiera que estés haciendo aquí.
-¡Me estoy disculpando! ¿Qué hago aquí entonces? ¿Restregarte que él prefirió en su momento estar conmigo? ¡Pues no! Eleanor, él te ama. Yo... Yo no soy nada de él ni nunca lo seré. ¿No lo entiendes?
-Si me amase, no te habría dicho nada a ti. Si mi amase de verdad, no estaríamos en un hilo. ¿Sabes? Cuando te conocí, me diste una confianza inconfundible. Me mostraste algo que nadie nunca lo hizo. Y ahora me entero de que por poco mi novio me pone los cuernos contigo, por favor, Eva, ¿cómo me lo tomo? Dímelo, ¿cómo?
Me quité el abrigo y me adentré en la casa. Dejé mis cosas en el sofá mas próximo, me senté en el y seguí hablando.
-De todas formas... Aunque nunca logres perdonarme, por lo menos perdónale a él.
-¿En serio? - se sentó al lado mío -, ¿pretendes que le perdone a él, siendo quién te condujo a todo esto?
-En parte no solo fue él, y lo sabes. La culpa se reparte- "Harry, te echo de menos, necesito un abrazo tuyo" pensaba mientras seguía hablando -, nadie es perfecto Eleanor, y si encuentras a alguien así, ¡por Dios! Será el que mas defectos tenga. Pero a pesar de todo lo que ha pasado, él se ha dado cuenta, aunque ya lo sabía, de que te ama, te ama mucho...
-No me refiero a la perfección o a la imperfección. Solo digo que todo esto me hace daño. Sé que lo que te paso a ti con Mike, fue distinto, él si te puso los cuernos, y bien puestos.. - reímos las dos -, pero a mi nunca me ha pasado algo así, no se como tomármelo y así es la única forma que encuentro de sentirme a gusto...
-¿Cómo? ¿Insultándonos? ¿Echándonos en cara todo lo que ha pasado? Cielo, yo te quiero, pero una llega en el punto en el que no aguanta, y tengo problemas mayores en los que ocuparme, lo sabes.
-Sí... Y lo siento, pero ahora mismo, no se como actuar... Lo siento - se levantó del sofá y subió las escaleras.
Apoyé los codos en mis rodillas y mi cabeza reposaba en mis manos. No paraba de darle vueltas a todo, mis hermanos, Harry, Eleanor, Louis... Mike. Me acordé de que tenía que llamarle cuando llegará a casa, algo que no pasó en esos dos días, cogí el móvil y marqué su número.
-Hola - dije sin esperar a que él hablase.
-Anda, por fin me llamas.
-Lo siento, no he pasado por casa, y...
-No, sí ya lo sé. Estoy con Harry, ¿querías algo aparte de ponerle celoso?
-Bueno, saber como estás, y.. ¿estás con él?
-Sí, preciosa - su voz me cambió el ánimo.
-¿Qué haces con Mike? ¿Dónde estáis? ¿Qué ha pasado?
-Bueno amor, en todo caso te tendría que preguntar yo, que haces llamándole a él y no a mí.
-Es que él... Bueno a ver, él..
-Anda Harry, no la pongas nerviosa - oí la voz de Mike de fondo. Risas de ambos.
-¿Dónde estás? - me preguntó Harry.
-Pues.. en vuestra casa.
-¿Estas...?
-Sí, te iba llamar luego - mentí -, para decirte que no voy a dormir contigo, que me quedo aquí.
-Pero...¿has hablado con ella?
Le conté lo que había pasado, menos lo del beso con Louis, eso prefería decírselo en persona, no sabía cómo se lo podía tomar. Después de recibir la conformidad de Harry me despedí de ambos y colgué. ¿Que harían ellos dos juntos? ¿De que hablarían? ¿Por qué Harry no me contó que había quedado con él?
Dudas, dudas y más dudas. Al parecer, en esos instantes no era yo la única que tenía algún secreto.
Me levanté del sofá y subí las escaleras, no con la intención de volver a buscarla, solo quería ir a la habitación de las zanahorias. Me apetecía ver los retratos de mis hermanos, quería, aunque solo sea en pintura, verlos. Subí lo más deprisa posible, no quería encontrármela, ella me había dicho lo que pensaba sobre mí, sobre el tema, sobre todo. Y lo que menos quería era volver a oírlo.
Seguí como la primera vez, las paredes, pintadas de los mismo colores, ningún rastro de tiempo, nada. Todo igual, las caricaturas de mis hermanos seguían ahí tan vivas, tan reales... Con mi mano delineé los dibujos intentado evitar derramar lágrimas, recordé la primera vez que fui allí, cuando empecé a salir con Harry, cuando lo sentí por primera vez. Cuanto mas recordaba, mi llanto se prolongaba más fuerte, no quería alarmarla, no quería que subiese y que me dijera un "te perdono" por lástima. Me limpié las lágrimas y me senté en uno de los pufs. Miraba por la ventana, buscando en mi cerebro algo que me llevase a mis hermanos, le había entregado todo lo que tenía sobre mis hermanos al señor Quendeck. Solo me quedaba pensar en acumular más pistas...
-Recuerdo la vez que estuvimos en aquel pub - rió -, tu ex no hizo nada para que nos cayese bien la verdad.
La presencia de Eleanor me sorprendió, y a la vez me incomodó.
-Mike es distinto de todos, según lo que me has contado, pero ¿sabes? él te quiere incluso más que Harry - la miré algo extrañada, nuestros ojos se cruzaron -, haber no me malinterpretes, pero se le nota, se nota que todo lo que hace por ti, lo hace porque... porque te ama, Eva.
-¿Y a que viene todo eso?
Me levanté del puf, enfadada con ella y conmigo misma, recordar los sentimiento hacia Mike no me sentaba bien, ya era complicado el asimilar que me constaba afirmar que amaba a Harry, y en ese momento ni si quiera sabía por qué.
-Sé que tienes dudas y...
-¿Dudas? ¿Perdón? Que te quede claro - mi dedo índice la amenazaba -, yo.. yo amo a Harry, y que me haya pasado eso con tu novio, ex novio lo que sea, no quiere decir lo contrario, ¿entiendes? - no aguanté más aquella tensión y salí de la habitación, echándole un último vistazo a las caricaturas de mis hermanos.
"Ha sido mala idea venir" pensaba.
-¡Eva! - gritó ella desde la habitación, corriendo hacia mí - Lo siento, Eva, pero es lo que creo, vale, entiendo que tu ames a Harry y todo lo que quieras, pero no me niegues que no tienes dudas.
-¿Sobre qué? - dije todavía sin mirarla - ¿Sobre lo que siento por Mike, por Louis? Ya lo tengo claro, gracias.
-No quiero perderte...
Me giré rápidamente, y vi que, de la misma manera en la que lloré yo en la habitación por los recuerdos de mis hermanos, ella estaba llorando de una manera desesperada intentando hacerme cambiar de opinión y no dejarla sola.
-El, no me vas a perder, pero de esta manera no vas a solucionar nada. Si tan convencida estás tú de que tengo dudas, créeme, yo estoy aún más convencida de que Louis te ama, ¿vale?
Varios abrazos y muchos más "lo siento" aclararon nuestras disputas. Llamamos a Danielle y a Perrie, para que pasen la noche ahí, con nosotras. Detrás de todas las risas y lloreras al ver películas románticas, mi cabeza rondaba en la duda, de si era verdad que tenía dudas acerca de lo que sentía por Harry..."

viernes, 21 de diciembre de 2012

Capitulo 47. (parte 1)

Acaba de acabar de repasarme la brocha negra por la cara, no he visto nada de lo que me ha hecho, pero espero que sea bonito. Quiero estar preciosa para él. Me sonríe, como ha hecho durante la media hora que lleva maquillándome. Sé cuanto desea su boda, pero será pronto. Esperar a veces es bueno. Entre mi futuro marido y yo, pasó mucho, mucho tiempo después de que decidiéramos dar el gran paso. Miro el reloj, son las once y media de la mañana, la boda empieza en una hora, bueno en realidad en media hora, pero entre que llegan los escasos invitados, se mira el último retoque a la Iglesia, la pianista se coloca justo en el momento en el que se supone que yo saldré. Seguro que entre que pasa todo aquello, la boda se retrasará por lo menos esa media hora que he calculado.
-¿Es mal momento para que sea yo quien te pida matrimonio? - dice una voz que hace mucho que no oigo, me giro y lo veo.


El señor Quendeck, el marido de Amanda, fue quien llevo el caso de mis hermanos. Indagaba por aquí y por allá, él mismo contrató a un detective, por supuesto mi tía quedo directamente culpable. Se suponía que la custodia era mía, y ella no tuvo ningún derecho en marcharse con mis hermanos sabiendo que yo era la tutora de ellos. Eso era lo que me decía una y otra vez el señor Quendeck, me lo acabé creyendo, una pequeña parte de mí se lo acabó creyendo. Ya que yo seguía culpándome una y otra vez la causa de no tener a mis hermanos. El detective fue a los lugares mas obvios, al colegio de mi hermano, la guardería de mi hermana.. Pero nada, mi tía había ido ya antes a ocuparse de no dejar ningún rastro. Lo único que ambas directoras aportaron fueron los motivos que dio mi tía. 'Traslado por causa del trabajo'.

Una mañana, una mañana después de cinco años de no tener a mis hermanos entre mis brazos, desperté en la casa que Harry y yo habíamos comprado, en esa habitación tan acogedora que había decorado yo misma, junto con el sentido del humor de Louis. Eleanor también nos ayudó, después de todo, quería pasar mas tiempo con ella.
Las cosas entre Louis y yo se arreglaron al día siguiente de haber conocido al marido de Amanda.
"...Louis seguía sin mirarme, ni si quiera me hablaba, le pregunté a Liam donde estaba ella, y no me lo pensé ni dos segundo el ir a verla. Necesitaba hablar con ella, ya que en esos momentos estaba más calmada. Pero, no tenía coche, y no sabía ni que metro ni que bus pasaba por la casa de los chicos. Harry no estaba y Niall estaba durmiendo. No me quedaba más remedio...
-Eh... ¿po...podrías llevarme...? - no podía terminar la pregunta, ni si quiera se había percatado de que me dirigía a él -, ¿Louis?
-Dime - dijo estirando los brazos en los que tenía apoyada la cabeza -, dime, ¿qué pasa?
-Qué, si me puedes llevar a vuestra casa.
-Ah,  - dijo sin, todavía, mirarme -, supongo que no me queda otra.
Mientras se ponía el abrigo y una bufanda, yo estaba dándole al botón del ascensor para que llegara al último piso. '¿Y si Eleanor se toma mal que vaya con él?' 'Pero, tenemos que hablar, y si estamos los tres mejor... ¿se lo tomará mal?' no paraba de pensar aquello. Vi como Louis cerraba despacio la gran puerta blanca y se acercaba a mi, mirando el suelo, las manos en los bolsillos del abrigo, era como si yo no estuviera ahí esperándolo, si no, él solo. Me ignoraba completamente.
En cuanto estuvo a un metro de mí, el ascensor abrió sus puertas. Como siempre, esperé a que fuera él quien le diera al botón que nos llevaría a la planta baja.
No pensaba en hablarle, solo quería que me llevase. Aunque también tenía que pedirle perdón a él. No debí contar nada. Bueno, debí, pero también tenía que contar con él.
-¿Qué tal? - dije intentando no forzar una nítida conversación.
Mi pregunta quedo en el vacío, ya que no me respondió. No dije nada más, ni si quiera le miré hasta que llegamos al coche. Se puso el cinturón, y puso en marcha el motor, las manos agarraban fuerte el volante, intenté no hacerle caso y me puse el cinturón. Sin darme cuenta ya no estábamos moviendo, una curva por aquí y otra por allá, solo miraba la carretera, no me atreví a volver a preguntar o hacer algo que estropeará más la relación que había entre ambos. Aunque él tampoco se esforzaba por mejorarla.
No sabía donde estábamos, pero ese no era el camino que llevaba a la casa, estaba segura.
-Vale, entiendo que no me hables, que pases de mí y todo lo que quieras, pero ¿dónde estamos?
Giró de improvisto hacia un descampado, no había nadie por esa carretera, ni si quiera había gente en ese trozo vacío de campo. Entonces para, se quita el cinturón y sale del coche. Yo hago lo mismo después de reaccionar unos minutos de lo que acababa de pasar.
-¡Eh! - grité - ¿A donde te crees que vas?
-¿Qué pasa Eva? ¿Te gusta exagerar las cosas no?
"Si, tenía que pasar algún día" pensaba mientras analizaba lo que le iba a decir.
-¿Exagerar? ¿El qué exageré?
-¡Todo! He perdido a mi novia, ¡la he perdido! Por tus putas exageraciones.
-¿De que me estás hablando? No exageré nada, directamente, yo no le conté nada a ella. Fue Harry, ¡yo le conté la verdad a Harry, no inventé nada!
-Ya claro, Eva... - dijo acercándose a mí, y bajando el tono de su voz -, joder Eva, la he perdido, la he perdido porque soy idiota, tú no... tú no tienes la culpa de nada.
Estaba cogiéndome de una mano, y yo no la aparté, tenía la mirada puesta en el suelo y con delicadeza levanté su barbilla con la otra mano.
-La culpa es de los dos, - me sentía peor -, ella te perdonará, conmigo le costará algo más.
Sonreímos a la vez.
-¿Qué fue lo que paso? ¿Como empezó esto? -preguntó, dejándome totalmente en blanco.
No tuve ni la menor idea de que responder, solo sentí un impulso que me negué hacerlo. Pero las ganas y el misterio que sentí ganaron a mis negaciones.
Le besé.
No fui la única participe, ya que él cogió mi cuello con sus manos, dulcemente, mis labios y los suyos quedaron juntos durante un largo momento. Ahora puedo decir que sí, que sí que sentí cosas, pero no lo mismo que sentía con Harry. Sintiéndome mucho más culpable separé mi boca de la suya. Nuestras frentes se apoyaban una con la otra, esa conexión no la separamos.
-Debíamos saberlo algún día -dijo él en un susurro.
-¿Saber el qué?
-Saber, que es lo que sentimos el uno por el otro, porque siempre nos hemos confundido. - me cogió de la mano y me dirigía al coche - Espero no equivocarme, yo amo a Eleanor, y tú, tú... amas a Harry, ¿verdad?
La respuesta se me quedó en la garganta, no sabía si la respuesta iba a ser correcta, era un sí en toda regla, pero no entendía porque no me salía decirlo en voz alta, lo amaba, ¿no?
-Claro, no hace falta ni que lo diga - terminé diciendo.
Nos montamos en el coche y cambiamos de dirección, dimos la vuelta y empecé a reconocer los lugares, dejé de preocuparme..."

lunes, 17 de diciembre de 2012

Capitulo 46.

Zayn estaba de pie mirando a través de aquel ventanal, Liam y Danielle estaban sentados juntos en el sofá, Niall en el suelo junto con Harry. Y Louis, Louis estaba en el comedor, con la cabeza apoyada en sus manos y los codos en la mesa. No me miró.
-Cielo, ¿vienes a preparar la cena conmigo? - me dijo Danielle levantándose del sofá y soltando la mano de Liam.
-No, espera - Zayn apartó la vista del apaisado Big Ben -, ponte algún abrigo, vamos a dar una vuelta.
No sabía que hacer, miré a Harry, quién me sonrió, y para mí valió como consentimiento. Fui a la habitación y me quité la camisa que llevaba, salí otra vez con el gorro en la mano, a buscar el abrigo que había dejado esa mañana en el comedor. Lo que me conllevaba a verme con Louis. Zayn ya estaba en la puerta, esperándome. Sin prestar mucha atención a la presencia de Louis cogí el abrigo sin mirarle y abrí la puerta dejando para mas tarde las aclaraciones con ellos.
Llamé al ascensor que no estaba en la planta, y mientras esperaba Zayn se puso a mi lado, era de noche, no sabía que pretendía hacer a esas horas, siendo jueves, no habría gente.
-¿Que tal estás? - dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Sobre qué? - no quería ser dura.
Había pasado más de un mes que no lo había visto y no me pude creer como no le había dado un abrazo todavía. Así que lo hice en ese momento, tire el gorro al suelo, sin querer, y rodeé mis brazos al rededor de su torso. El me respondió de la misma manera, su 'te he echado de menos, preciosa' recalcó mi emoción.
-Preciosa, siento mucho lo de tus hermanos, lamento no haber podido estar contigo antes...
-No importa, yo... yo no tuve que encerrarme en mí misma, debí de haber aceptado vuestra ayuda, no debí...
-Eh, no importa, ahora estamos todos, y te vamos a ayudar, ¿de acuerdo?
Asentí, pero no me separé de él, recordé que Danielle me había dicho que él quería hablar de algo conmigo, supuse que era sobre eso, así que no pregunté nada más.

A mi sorpresa, me llevó a una cafetería, bastante alejada del centro, fuimos en bus, no hubo mucha gente por lo que las chicas, las directioners no se volvieron tan locas al ver a Zayn. Él sonreía y se tomó una o dos fotos con dos chicas que estaban en el bus.
La cafetería era acogedora, típica de un pueblo, pero creo que no lo era. Un señor mayor de pelo blanco nos atendió, pedí un café solo y él, creo que lo mismo.
-¿Sabes para que te he traído? - preguntó él cuando el camarero se marchó.
-Pues... no, no lo sé, ¿por qué?
-¿Recuerdas que en uno de los muchos mensajes que te envié cuando estabas en casa, aislada, decía que tenía novia?
-¿Novia? ¿Ti..tienes novia?
-Claro, ya ves, un hombre guapo como yo, tiene que tener novia, ¿no lo crees?
Reí.
-Por supuesto, no digo lo contrario, pero, ¿que tiene que ver con este sitio?
-Pues no lo sé, me apetecía darle misterio al asunto, en seguida vendrá.
-Te gusta alarmarme, eh.
El camarero nos trajo lo que habíamos pedido, y se marchó. Mientras le daba vueltas al café, observaba que tipo de personas habían en aquel bar, unos señores que tosían demasiado veían algún tipo de deporte en la tele, un matrimonio estaban sentados en la barra, charlando. Pero cuando bajé la mirada me encontré con unos ojos muy conocidos, esa señora rubia del tren, aquella que me consoló cuando recordaba todos los momentos que pasé con mis padres, en ese trayecto que me depararía la perdida de mis hermanos.
Vi como me sonreía, hice lo mismo.
-Zayn, ahora vengo, ¿vale? -él asintió algo desconcertado.
Me acerqué lo más rápido que pude a aquella señora con una sonrisa en la cara, ella me seguí con la mirada y con la misma sonrisa. Se parecía tanto a mi madre, que incluso me dio miedo que me sonriera.
-¡Cielo! ¿Cómo tú por aquí? - le di un abrazo y un beso, finalizando con sentarme a su lado.
-He venido con un amigo, la verdad es que llegué hace poco de Mullingar, ¿y usted?
-Pues aquí, cielo, a mi marido le han conseguido un trabajo por aquí - su cara parecía de tristeza -, a mi me hubiera gustado quedarme en el campo - suspiró.
-Bueno, no se preocupe, seguro que pasarán las vacaciones por ahí.
-Y, ¿te llamabas Eva, cierto cielo?
-Sí, así me llaman.
-Pareces triste, Eva, mis casi 20 años de experiencia con mi hija, me dice que te pasa algo.
-No se preocupe, son proble...
-Amanda, cariño, ¿sabes qué caso me han otorgado? Te dije que no quería acept... Oh, perdonad, no quería interrumpir.
-Oh, no se preocupe, yo ya estaba por irme - dije - me ha alegrado mucho verla, Amanda - me sonrió -, encantada señor. Adiós.
Les dediqué una última sonrisa y di media vuelta. Una chica rubia con una piel demasiado blanca, más incluso que la mía, estaba sentada al lado de Zayn, supuse que era su novia, y no me equivoqué. Ambos estaban de espaldas por lo que no me vieron llegar. Sonreí para mi misma, veía como él le daba besos por la mejilla y la comisura de los labios.
-Hola chicos - dije sentándome en la única silla libre.
-Amor, esta es Eva, es la novia de Harry.
-Encantada - dije ofreciéndole mi mano para determinar la presentación.
Ella no me la recibió, se levantó y me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Me sorprendió, no era del todo normal que un par de desconocidos se saludaran de aquella manera. De todos modos, no era del todo desconocida, sonreí.
-Zayn me ha contado lo de tus hermanos, - puso su mano sobre la mía - tranquila, te vamos a ayudar.
Tenía una sonrisa preciosa.
-Muchas gracias, de verdad, no sé como agradecer todo lo que hacen todos por mí, no me..
-Oh Eva, cállate - me dijo él tirándome una bola de papel -, haber, dinos que es lo que sabes y tienes.
Mientras les contaba todo lo que tenía y sabía, la custodia, la herencia, las supuestas pistas, ellos me atendían con mucha agudeza, no se querían perder nada. En algún momento empecé a sentir hasta vergüenza de que solo hablara yo, no sabía el nombre de la chica y la miraba y hablaba como si hubiera sido Danielle o Eleanor. Cuando terminé, sentí que me quitaba un peso de encima. Sin dudarlo un segundo pregunté lo siguiente.
-Oye, siento no habértelo preguntado antes, pero, ¿como te llamas? - Zayn rió.
-Tranquila, ella tampoco sabía nada de One Direction cuando nos conoció por primera vez.
-Eh, ¿a que te refieres? - dije tirándole la misma bola de papel - tu.. tu ¿tu también eres cantante? ¿actriz?
Su sonrisa me parecía muy bonita.
-Me llamo Perrie, estoy en un grupo de música, Little Mix, ¿te suena?
-No... Lo siento, de verdad, no soy de escuchar música.
-Sí, ella prefiere preparar biberones y esas... - el recuerdo me hizo entristecer -, ¡lo siento! - chilló - de verdad, a veces me paso, lo siento.
-No importa Zayn, ahora solo tenemos que...
-Disculpa, cielo,  - la señora rubia casi gemela de mi madre estaba acercándose a nuestra mesa.
-Dígame Amanda, ¿pasa algo?
Zayn y Perrie me miraban extrañados.
-Lamento mucho que hayamos escuchado así una conversación con noticias tan tristes, pero.. mi marido... Bueno, mi marido es abogado, él puede ayudarte.