lunes, 17 de diciembre de 2012

Capitulo 46.

Zayn estaba de pie mirando a través de aquel ventanal, Liam y Danielle estaban sentados juntos en el sofá, Niall en el suelo junto con Harry. Y Louis, Louis estaba en el comedor, con la cabeza apoyada en sus manos y los codos en la mesa. No me miró.
-Cielo, ¿vienes a preparar la cena conmigo? - me dijo Danielle levantándose del sofá y soltando la mano de Liam.
-No, espera - Zayn apartó la vista del apaisado Big Ben -, ponte algún abrigo, vamos a dar una vuelta.
No sabía que hacer, miré a Harry, quién me sonrió, y para mí valió como consentimiento. Fui a la habitación y me quité la camisa que llevaba, salí otra vez con el gorro en la mano, a buscar el abrigo que había dejado esa mañana en el comedor. Lo que me conllevaba a verme con Louis. Zayn ya estaba en la puerta, esperándome. Sin prestar mucha atención a la presencia de Louis cogí el abrigo sin mirarle y abrí la puerta dejando para mas tarde las aclaraciones con ellos.
Llamé al ascensor que no estaba en la planta, y mientras esperaba Zayn se puso a mi lado, era de noche, no sabía que pretendía hacer a esas horas, siendo jueves, no habría gente.
-¿Que tal estás? - dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Sobre qué? - no quería ser dura.
Había pasado más de un mes que no lo había visto y no me pude creer como no le había dado un abrazo todavía. Así que lo hice en ese momento, tire el gorro al suelo, sin querer, y rodeé mis brazos al rededor de su torso. El me respondió de la misma manera, su 'te he echado de menos, preciosa' recalcó mi emoción.
-Preciosa, siento mucho lo de tus hermanos, lamento no haber podido estar contigo antes...
-No importa, yo... yo no tuve que encerrarme en mí misma, debí de haber aceptado vuestra ayuda, no debí...
-Eh, no importa, ahora estamos todos, y te vamos a ayudar, ¿de acuerdo?
Asentí, pero no me separé de él, recordé que Danielle me había dicho que él quería hablar de algo conmigo, supuse que era sobre eso, así que no pregunté nada más.

A mi sorpresa, me llevó a una cafetería, bastante alejada del centro, fuimos en bus, no hubo mucha gente por lo que las chicas, las directioners no se volvieron tan locas al ver a Zayn. Él sonreía y se tomó una o dos fotos con dos chicas que estaban en el bus.
La cafetería era acogedora, típica de un pueblo, pero creo que no lo era. Un señor mayor de pelo blanco nos atendió, pedí un café solo y él, creo que lo mismo.
-¿Sabes para que te he traído? - preguntó él cuando el camarero se marchó.
-Pues... no, no lo sé, ¿por qué?
-¿Recuerdas que en uno de los muchos mensajes que te envié cuando estabas en casa, aislada, decía que tenía novia?
-¿Novia? ¿Ti..tienes novia?
-Claro, ya ves, un hombre guapo como yo, tiene que tener novia, ¿no lo crees?
Reí.
-Por supuesto, no digo lo contrario, pero, ¿que tiene que ver con este sitio?
-Pues no lo sé, me apetecía darle misterio al asunto, en seguida vendrá.
-Te gusta alarmarme, eh.
El camarero nos trajo lo que habíamos pedido, y se marchó. Mientras le daba vueltas al café, observaba que tipo de personas habían en aquel bar, unos señores que tosían demasiado veían algún tipo de deporte en la tele, un matrimonio estaban sentados en la barra, charlando. Pero cuando bajé la mirada me encontré con unos ojos muy conocidos, esa señora rubia del tren, aquella que me consoló cuando recordaba todos los momentos que pasé con mis padres, en ese trayecto que me depararía la perdida de mis hermanos.
Vi como me sonreía, hice lo mismo.
-Zayn, ahora vengo, ¿vale? -él asintió algo desconcertado.
Me acerqué lo más rápido que pude a aquella señora con una sonrisa en la cara, ella me seguí con la mirada y con la misma sonrisa. Se parecía tanto a mi madre, que incluso me dio miedo que me sonriera.
-¡Cielo! ¿Cómo tú por aquí? - le di un abrazo y un beso, finalizando con sentarme a su lado.
-He venido con un amigo, la verdad es que llegué hace poco de Mullingar, ¿y usted?
-Pues aquí, cielo, a mi marido le han conseguido un trabajo por aquí - su cara parecía de tristeza -, a mi me hubiera gustado quedarme en el campo - suspiró.
-Bueno, no se preocupe, seguro que pasarán las vacaciones por ahí.
-Y, ¿te llamabas Eva, cierto cielo?
-Sí, así me llaman.
-Pareces triste, Eva, mis casi 20 años de experiencia con mi hija, me dice que te pasa algo.
-No se preocupe, son proble...
-Amanda, cariño, ¿sabes qué caso me han otorgado? Te dije que no quería acept... Oh, perdonad, no quería interrumpir.
-Oh, no se preocupe, yo ya estaba por irme - dije - me ha alegrado mucho verla, Amanda - me sonrió -, encantada señor. Adiós.
Les dediqué una última sonrisa y di media vuelta. Una chica rubia con una piel demasiado blanca, más incluso que la mía, estaba sentada al lado de Zayn, supuse que era su novia, y no me equivoqué. Ambos estaban de espaldas por lo que no me vieron llegar. Sonreí para mi misma, veía como él le daba besos por la mejilla y la comisura de los labios.
-Hola chicos - dije sentándome en la única silla libre.
-Amor, esta es Eva, es la novia de Harry.
-Encantada - dije ofreciéndole mi mano para determinar la presentación.
Ella no me la recibió, se levantó y me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Me sorprendió, no era del todo normal que un par de desconocidos se saludaran de aquella manera. De todos modos, no era del todo desconocida, sonreí.
-Zayn me ha contado lo de tus hermanos, - puso su mano sobre la mía - tranquila, te vamos a ayudar.
Tenía una sonrisa preciosa.
-Muchas gracias, de verdad, no sé como agradecer todo lo que hacen todos por mí, no me..
-Oh Eva, cállate - me dijo él tirándome una bola de papel -, haber, dinos que es lo que sabes y tienes.
Mientras les contaba todo lo que tenía y sabía, la custodia, la herencia, las supuestas pistas, ellos me atendían con mucha agudeza, no se querían perder nada. En algún momento empecé a sentir hasta vergüenza de que solo hablara yo, no sabía el nombre de la chica y la miraba y hablaba como si hubiera sido Danielle o Eleanor. Cuando terminé, sentí que me quitaba un peso de encima. Sin dudarlo un segundo pregunté lo siguiente.
-Oye, siento no habértelo preguntado antes, pero, ¿como te llamas? - Zayn rió.
-Tranquila, ella tampoco sabía nada de One Direction cuando nos conoció por primera vez.
-Eh, ¿a que te refieres? - dije tirándole la misma bola de papel - tu.. tu ¿tu también eres cantante? ¿actriz?
Su sonrisa me parecía muy bonita.
-Me llamo Perrie, estoy en un grupo de música, Little Mix, ¿te suena?
-No... Lo siento, de verdad, no soy de escuchar música.
-Sí, ella prefiere preparar biberones y esas... - el recuerdo me hizo entristecer -, ¡lo siento! - chilló - de verdad, a veces me paso, lo siento.
-No importa Zayn, ahora solo tenemos que...
-Disculpa, cielo,  - la señora rubia casi gemela de mi madre estaba acercándose a nuestra mesa.
-Dígame Amanda, ¿pasa algo?
Zayn y Perrie me miraban extrañados.
-Lamento mucho que hayamos escuchado así una conversación con noticias tan tristes, pero.. mi marido... Bueno, mi marido es abogado, él puede ayudarte.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Capitulo 45.

Miré la hora en la tele, eran las cuatro y media de la tarde, no le tomé importancia.
Danielle me contó mil cosas sobre lo que había hecho y donde había estado esa semana, intenté olvidarme por un momento de todo lo que había pasado, pero me era imposible. Después de un rato ella se fue a la cocina a traer algo para tomar con el té, iban a acercarse las cinco, y el hambre resonaba en la habitación.
Jugaba con los botones de la camisa mientras la ausencia de Danielle se empezaba a notar. Mis pensamientos volaban, no me creía su relación de los hechos, 'Quizá Eleanor me perdone' pensé, pero esa idea se apartaba, tenía razones para odiarme. Por lo menos Penny cuando paso aquello, se apartó de mí, se apartó mucho antes de que pasara...
-Supongo que ya tenía esas intenciones...
Me dije mientras ponía y sacaba un botón del ojal. Yo ni siquiera mostré resignación cuando Louis me dijo todo eso en la entrada de su casa. Tenía que habérselo dicho, pero ¿le habría hecho mas daño? Si hubiera salido de mi boca, ¿le habría dolido mas? No lo sabía, y en esos instante de mi vida, ya era imposible volver atrás, y aún lo es. Me fijé en la tele, me aburría de esperarla, mi sorpresa fue que estaban hablando de mí y de los chicos.
"¿A que no adivinan cual es la pareja mas llamada en estos momentos? No señores, no es la 'desconocida' novia de James Blunt. El cantante Harry Styles, que pertenece a la más de que famosa banda One Direction, está saliendo con una chica que no pertenece a este mundo, ya que no es ninguna Caroline, ni ningún rumor cinematográfico. Esta chica, llamada Eva Dayle, ni siquiera es directioner, ¿será un insulto para las sinuosas fans de estos chicos que esté saliendo con ella? Más adelante os mostraremos unas entrevist..."
-No deberías ver eso - me dijo Danielle después de apagar la tele con el mando.
-Tiene razón...
-¿En qué? No son más que cotilleos tontos que se inventan sencillamente para ganar audiencia.
-Tú, Danielle, tú eres bailarina, Eleanor, ella es modelo, ella es directioner, ¿yo? Yo no soy nada, cada vez más me pregunto que hago aquí, ¿que se piensan? ¿que estoy aquí por la fama? Eso no lo puedo perm..
-¡Creo que os va gustar la cena! - la voz de Liam se apoderó del salón, y me resigné.
-¡Me la comeré yo toda si estáis puntuales!
"¡NIALL!" pensé, mi vergüenza volvía recorrer todo mi ser, a él no se lo había contado, en el coche solo me dijo que se arreglaría todo, pero no le conté nada, y el hecho de pensar en ese momento que se lo hubieran contado ellos, me hizo sentir peor. '¿Quién lo sabe?' me pregunté.
Me levanté lo más rápido del sofá y me encerré en la habitación en la que había dormido con Harry. Me interpuse entre la habitación y la puerta y me senté apoyando mi espalda en ella. No tenía ganas de llorar, sencillamente tenía vergüenza, no debía de estar ahí, no quería estar ahí, era la culpable de todo. Era la culpable de la desaparición de mis hermanos, era culpable de la discusión de Louis y Eleanor en su casa, era la culpable de que Harry desconfiase de mí, era la culpable de todo. Así me sentía en ese momento.

Me es inevitable derramar alguna lágrima al recordar todo aquello, pero ya no es de tristeza, si no de felicidad, de que ahora ya no me arrepiento de nada, de absolutamente nada. Bueno la verdad es que sí, podía haber sido mejor si no hubiera cometido algún que otro error.
La puerta de la habitación de detrás de la Iglesia se abre, me giró de inmediato y la veo, con un mediano neceser en la mano.
-¡Por fin! - digo sin siquiera saludarla.
-Vaya, estás preciosa, Eva - veo como se le cae una lágrima - joder, a mi me queda todavía un año...
-Sigo pensando que teníamos que haberlo celebrado juntas...
-Ya... Pero ya le conoces...  - pone el neceser encima del tocador y lo abre  -, bueno, ¿por donde empezamos?

Sin darme cuenta me quedé dormida en aquella postura, el cuello me dolía y la oscuridad entraba por todas las direcciones de la habitación, no quería salir, ni siquiera encender la luz. Oía las voces de todos menos la de Eleanor, 'Louis también está'  pensaba una y otra vez, ¿que podía hacer? Me levanté despacio a causa de mi dolor de cuello y más tarde descubrí el de espalda, encendí la luz y empecé a dar vueltas despacio a mi cuello. Nadie fue a buscarme, y no me molestó, me gustó. Sabían que necesitaba un tiempo sola, tenía que escoger bien las palabras para excusarme ante ellos, sobre todo ante Louis. ¿Que le podía decir? 'Le dije todo a Harry, porque no soportaba ocultarle algo, sí, eso le diré' pensé. Puse la mano en el pomo de la puerta y la retiré a los dos segundos, necesitaba un abrazo de Harry, necesitaba esa fuerza que me aportaba, pero no estaba, ¿y que podía hacer? No podía salir y llamarle, abrazarle y hablar. Hubiera sido raro.
Me mentalicé, intenté animarme de una manera autoritaria, intenté imaginarme a mi madre poniéndome una mano en el hombre, me la imaginé sin escuchar las típicas palabras que siempre oía cuando la veía en mi imaginación, 'me defraudaste', me alegré de no oír nada, simplemente la vi sonreír a través de mis párpados y cogí el pomo con decisión, abrí la puerta. Me quedaba el largo pasillo para llegar al salón, me quedaban unos poco metros para decir toda la verdad.
Mi pulso se volvía ha acelerar y me entraron sudores, las piernas me temblaban, iba a ser la primera vez que los iba a ver a todos, después de todo lo que había pasado, ¿que reacción tendrían? No lo iba a saber hasta que no pisara aquel salón.
No había ruido, solo murmuros de sus voces, entré en mas tensión, me acercaba paso a paso, cada uno mas que pequeño que el anterior. Tuve un nudo en la garganta, no aguantaba más, y los vi a todos sentado al rededor de la mesa. Fue entonces cuando me dije que ya no tenía nada que perder, Harry estaba conmigo, Danielle me había hecho razonar, y lo único que me quedaba era caer ante las acusaciones de Louis. Era la hora, era la hora de afrontar todos mis actos.
-Hola - dije muy bajo, pero demasiado audible para que todos se giraran y me miraran, algunos con sonrisas, otros sencillamente con los ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capitulo 44.

Tenía los ojos hinchados y rojos, me odié tanto en ese momento, odié la sensación de culpa, odié todo lo que había hecho. Me odié y punto.
-¿Qué pasa? ¿Ahora no quieres hablar? - me dijo mientras se acercaba a mi y le brotaban mas lágrimas - ¿Ya has gastado tus palabras con Louis? ¿Ahora no me vas a aclarar nada? ¿¡¿EH?!? ¿¡¿DI ALGO?!?
No me salían palabras, quería llorar como ella lo estaba haciendo, quería abrazarla pero no sabía que efecto iba a tener sobre ella mi tacto. Solo dije lo que durante ese día no paré de decir.
-Lo...lo lo siento - mis lágrimas caían silenciosamente -, en ningún momento quise hacerte daño, nunca pretendí que...
-¡¿Qué?! ¿Nunca pretendiste contármelo, contarme que si no me hubiera enterado de nada te lo hubieras follado? ¿Es eso?
-¡No! Eleanor, por favor, pégame si es lo que quieres, insúltame, seguro que lo necesitas, necesitas desahogarte, sé que lo que paso entre él y yo estuvo mal, pero ni él ni yo quisimos hacerte daño ni a ti ni a Harry, joder, échame la culpa de todo. A fin de cuentas fui yo quien debió pararlo.
Después de fruncir el ceño mientras me miraba, dio media vuelta y salió de la cocina, empecé a respirar muy deprisa y mi ánimo estaba demasiado abajo. Entre lo de mis hermanos y lo que había pasado en ese momento, empezaba a marearme. Despacio me acerqué a la nevera y cogí una botella de agua fría, me la bebí demasiado rápido, me limpié las lágrimas, pero no me sirvió de nada ya que salían más cada vez que pasaba mis dedos por mis ojos.
De fondo, ya no oía ni a Harry ni  Louis hablar cordialmente, si no a Eleanor gritar a Louis y golpes que supuse que también eran para él. No quería salir de ahí, mi miedo volvió a apoderarse de mi, y las lágrimas también, ya que no me permitían ver mas allá de las yemas de mis dedos que las quitaban una a una.
-Amor...- dijo mientras yo intentaba encontrarle entre mi vista borrosa -, eh tranquila, - siseó -, no llores, son las nueve, podemos ir a...
-No quiero salir - susurré apretándome a su pecho lo más fuerte que pude -, quiero encerrarme aquí, contigo.
-Eva... ¿tus hermanos? ¿ya lo has olvidado? Te necesitan...
-Si... pero ahora déjame descansar, descansar contigo, por favor.
-Vale, pero no en la cocina, vamos a la habitación, anda, que a ellos les queda mucho por hablar.
Asentí, y de la misma forma que Mike me había cogido en brazos la noche anterior, Harry también lo hizo, me besó la frente y sin darme cuenta ya estaba tumbada en la cama junto a él, que me siseaba un tanto torpe para que pudiera cerrar los ojos tranquilamente.
Después de soñar una y otra vez que encontraba a mis hermanos y que desaparecían como humo en cuanto quería abrazarlos, desperté sudada y con el pulso acelerado. Harry seguía tumbado a mi lado, me daba la espalda por lo que no sabía si estaba despierto o dormido. Me incliné un poco hacia él y comprobé que todavía seguía dormido.
Tenía frío y la chaqueta estaba en el comedor, tendría que salir de todas formas. En ese momento no se oía ningún ruido, estaba todo en silencio, excepto por el sonido de la tele, me dio miedo pensar que era ella que me estaba esperando, me dio miedo pensar que era Louis y que también estaba esperándome para preguntarme porque le había contado todo a Harry. En ese momento me dio miedo todo aquel que estuviera viendo la tele.
Me levanté despacio y cogí una camisa cualquiera que encontré en el armario. Abrí la puerta despacio, intentando que no se notara mi existencia, pero el delicado chirrido del pomo me delató. Los pasos eran ligeros así que me decanté por que era Eleanor, pero me equivoqué.
-Oh pequeña, tu y yo debemos hablar muy seriamente.
-¿Eh? ¿Dan...Danielle? - me lancé a sus brazos - ¿Donde estabas? - volví a llorar.
La verdad es que en esos momentos, para mí, todo significaba derramar alguna lágrima.
-Cielo, no he podido venir antes, tenía ensayos y cosas de esas, pero lo importante es que estoy aquí y ahora, tenemos que hablar...
Asentí, también tuve miedo de ella, y de la palabra "hablar".
-Louis y Eleanor se han ido a la casa, tenían que hablar en privado - me cogió de la muñeca y me llevó al salón - Liam y Niall se han ido algo para cenar, ¿has comido? - negué con la cabeza - bueno da igual, conociendo a Niall traerá medio supermercado - reí, bueno, sonreí -, ah, y Zayn estará por ahí dando alguna vuelta, que por cierto, él también tiene cosas que hablar contigo.
Una única pregunta cruzó mi cabeza.
-¿Estamos solos?
-¿Solos? - Harry estaba detrás de mi y me beso en la mejilla - Ahora estaréis solas.
Me guiño un ojo y se marchó con mi bufanda negra rodeándole el cuello.
La tele no me llamo ni la mas mísera atención, mi cabeza estaba en todas y cada una de las palabras que Danielle me diría.
-¿Que te han contado?-le dije intentando empezar la conversación.
-No se trata de lo que me hayan contado, yo, no sé nada, solo trozos de historia, nada en concreto, necesito tu parte.
-¿Mi parte? Supongo que soy igual o más culpable que Louis. Al principio solo parecían palabras, sin significar nada, y así tenía que haber sido. - suspiré lo más profundo, tenía que empezar por el principio - No voy a negar que en un principio, cuando no sabía nada de Eleanor, me hubiera gustado estar con él, ¡pero era imposible! Lo conocía de un único día o dos como mucho, y nada más empezar a conocerlo, supe que estaba con ella. Lo cual me alegro...
-No soy psicóloga, Eva, pero puedo.. ¿puedo opinar?
Asentí.
-Creo que fue eso lo que te llevo a acceder a sus palabras, porque... ¿solo hubo palabras no?
-Joder, ¡que sí! No soy capaz de eso. ¿Pero que os creéis todos? Soy humana, cometo errores, pero sé mis límites, y todo lo que paso con él, no fueron más que palabras... Y por esas estúpidas palabras, ella no me perdonará nunca.
-No pienses así, ella ahora está enfadada, está defraudada, ¿como te sentirías tu? Si Harry te hubiera hecho eso...
-No me pondría tan a la defensiva, ya me ha pasado, y de una manera muchísimo peor, dejaría marchar a Harry, si es lo que él querría. Pero me pongo en la posición de Eleanor, y siento que sí, que tiene razones para ponerse así, ella... ella lo ama... Y confiaba en mí.
Otra vez, la confianza hizo de mí una persona mucho más débil de lo que era.
-Ella ama a Louis tanto como tu a Harry, y bueno, tanto o menos - rió - como yo a Liam.
Fue un buen momento de descarga, me quité un ligero peso de encima, empecé a reír.
-Eleanor te perdonará, ya lo verás. Somos amigas, y ¿que son las amigas sin discusiones y peleas? Siempre vamos a tener nuestros momento malos, pero también existirán los buenos. Ella razonará y entenderá que tú no querías hacerle daño, ni a ella ni a Harry. Somos medianamente adultos, sabemos lo que queremos y sentimos, o por lo menos intentamos saberlo. Como tú dices, los humanos cometemos errores. Y ella es humana, se dará cuenta de que tú también, al igual que ella, lo estáis pasando mal.
La abracé lo más fuerte que pude, y pensé que solo me quedaba esperar su reacción. Pero durante esa espera no perdería el tiempo en buscar a mis hermanos.

Chicos, he cambiado un poco este capitulo, ya que no me gustó mucho. Espero que os guste a vosotros, esta vez. Besos. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Capitulo 43.

El portal estaba vacío, no estaba el recepcionista de la primera vez que fui sola a aquel apartamento, todo había cambiado en esos cinco meses, todo había dado un giro enorme, ¿quién iba decir que iba a volver a ese apartamento cogida de la mano del chico a quien quería, o incluso amaba? ¿Quién me iba a explicar que mi tía me iba a quitar a mis hermanos? ¿Quién iba decir que Mike iba a cambiar... por mi?
Sentía miedo, miedo de lo que ya sabía, o imaginaba, que me iban a decir. No podía soportar la idea de también perder a Eleanor como amiga. No podía pensar en nada que no fueran todas las cosas que me dijo Louis, y sobre todo, no paraba de darme vueltas la idea de que Harry no confiaba en mí.
-Diecisiete.
-¿Qué?
-Que le des al diecisiete.
-Dale tu, que yo nunca he sabido como va este ascensor.
Oí una carcajada y me cruce de brazos, se acercó mucho a mi para darle al botón que nos llevaría a la gigantesca puerta blanca, en la cual estaría ella esperándome con ganas de pegarme o incluso insultarme, o eso era lo que yo creía.
-Cuando todo esto termine - dijo mientras seguía a corta distancia de mi -, me refiero a cuando encontremos a tus hermanos y podamos vivir en paz - me empujó hacia atrás con delicadeza, haciendo que su cuerpo y el mío se separaran solo por la ropa -, podríamos venir aquí, ¿sabes?
-¿Incluso a las siete de la mañana tienes ganas de tener sexo?
-Bueno, eso no es sexo, - se separó de mi y me acarició la mejilla  -, eso sería lo que realmente llaman hacer el amor.
Le miré con una sonrisa en la cara y las puertas del ascensor se abrieron. Salí yo primero, las manos me sudaban y mi respiración de aceleró junto con mis pulsaciones. Di media vuelta y me choqué con su cuerpo, no quería entrar, en ese momento me sentí muy cobarde, no quería afrontar la idea de perder a alguien más.
Él me abrazó y su calidez me hizo seguir adelante, como cuando fui a Irlanda a verlo, como cunado no me atreví a tocar la puerta, como cuando él salió y me abrazó, podría decir que ambos abrazos tuvieron el mismo significado, él era mi apoyo.
-Estoy yo, no te van a decir nada.
-Me van a decir lo que piensan de mí, y la verdad duele.
-La verdad es que aquí falta Louis para que explique su parte, tu no tienes que cargar con todo, la culpa se reparte.
Asentí después de coger las suficientes fuerzas para traspasar aquella puerta, respiré hondo y esperé a que Harry abriera la puerta.

Sigo sola, sigo mirándome al espejo, empiezo a tener esas típicas dudas del 'sí, quiero', como no tengo un padre que me lleve al altar, ella me llevará, o eso espero, porque desde ésta mañana que no la veo, me llevó el desayuno y estaba con él, desde aquello creo que están mas unidos. Pero el problema es que todavía no llega y me estoy poniendo un poco histérica, me tiene que maquillar y eso no es cosa de dos segundos. Sí, va ser la única y última vez que me maquille, al fin y al cabo, me voy a casar, no volveré a tener otro momento igual en la vida, o eso espero.

Por los ventanales se podía ver el amanecer, la luz sonrosada que sobresalía por las nubes, e iluminaba el Big Ben, habían tres tazas en la mesa, pero estaba desierto, fui a recogerlas, era lo menos que podía hacer. Me daba miedo encontrarme con ellos en la hora exacta en la que despertaran, lavé las tazas y seguía sorprendiéndome lo grande que era aquel piso, seguía gustándome aquel arcón en el que Harry me esperaba la noche que Eleanor y Danielle salimos. Danielle... desde que me llevo la carta de Harry no sabía nada de ella, ya había pasado una semana, pero se me había hecho una eternidad. Pensé en todas las cosas que habían pasado. En ese momento deseé llamarla y que hable conmigo, que me dé su opinión, de todo, de lo que piensa de mi. Suponía que estaría por ahí, ya que Liam también lo estaba.
-Creo que alguien está ahí - me dijo Harry en un susurro, mientras me señalaba el sofá de colores.
-Ve a ver.
Se quitó el abrigo y lo dejo encima de la mesa mientras iba hacia el sofá donde vi jugar a mi hermano con él. Oí como algo se rompía, salí lo mas rápido de la cocina y traspasé el arcón para ver que no solo habían usado tres tazas si no que había una cuarta. Louis estaba durmiendo en el sofá tapándose a medias con su abrigo e intentando ponerse en pie y visualizarnos. Tenía los ojos medio cerrados y vi como Harry suspiraba de mala gana y se iba a sentar al otro sofá. No sabía que decir, no sabía si seguir allí de pie, si seguir a Harry al otro sofá, si preguntarle a Louis como estaba, o si recoger los trozos de la taza del suelo. Opté por lo último.
Con cuidado fui llevando una a una los trozos de loza a mi mano. Ni uno ni otro hablaba y el silencio me ponía mas nerviosa, me levanté y con las mismas, sin decir nada, me dirigí a la cocina. Tiré aquello a la basura y para mi sorpresa ellos empezaron a hablar, de una manera cordial, sin gritos, ni si quiera sacaron el tema a flote, me enfadó que no hablaran de ello, 'Cuando los demás despierten no hablarán de como les ha ido el día, irán directos hacia mí, me acorralarán y todo se acabará' pensé mientras oía sus voces de fondo, hablaban de todo menos de lo que había pasado. Aunque sí, he de admitir que en ese momento tampoco me apetecía a mi hablar de eso, me apetecía retroceder en el tiempo y que nadie hubiera cometido ningún error, aunque eso sea lo menos común. 'De los errores se aprende' dicen, ¿no?
-Por fin - al oír su voz, alcé la cabeza lo más rápido que pude y me giré lo mas lento posible -, ahora vamos a hablar tu y yo.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Capitulo 42.

Durante todo el tiempo que estuvimos mirándonos, no pude evitar que mis lágrimas cayeran por mis pómulos, entendí con ello que me iba a dar la razón, que ya no quería nada, que ambos habíamos cometido errores, errores graves, y que si el hecho de ser una pareja no nos permitía borrarlo, tendríamos que separarnos. A parte de ello, también una parte egoísta de mi quiso que hablara de una vez, porque quería ir en busca de mis hermanos, aunque sabía que eso me iba a llevar tiempo, solo sostuve su mirada con la mía, derramando lágrimas, dando a entender cosas que realmente no pasarían.
-¿Es...es es lo que quieres? - preguntó - ¿Me quieres dejar?
Nuestras manos dejaron de estar juntas, la separó poco a poco, pero yo sentí como si la quitase en un instante, como si sintiera asco al estar cerca de mí. 
-¡Respóndeme!
Sentí recelo en su voz, quería salir de ahí, e irme a algún lugar donde de verdad podría sentirme sola porque era así como estaba, sola.
-Eva... Por favor, dime algo - bajó el tono de su voz, y se fue acercando a mi.
-No lo quiero yo, pero lo merezco, soy... soy una cualquiera.
Me costó decir lo último, ya que en ese momento afrontar tal verdad era casi imposible, pero lo hice.
-Y yo soy un imbécil, un idiota,  un...
-Tu eres lo mejor de mi vida, eres, eras, serás... Eso no va cambiar, yo te quiero, y no me arrepiento de nada de lo que he hecho contigo, pero... no va ser fácil perdonarme, no te merezco.
-Si nos ponemos a unir las piezas, yo tampoco te merezco Eva, sea como sea yo también te he mentido, fui yo quien te dejo sola cuando más me necesitabas, fui... soy yo quien desconfía de ti.
Levanté la cabeza, y mi vista empezó a perderse en esa frase, 'soy yo quién desconfía de ti' vi letras, tildes, puntos que se unían para formarla, la imagine como si me la estuvieran tatuando, imagine el dolor que sería que me la grabaran con hierro caliente en el cuerpo, sentí pánico al notar que solo salían esas palabras de mi boca, y más miedo cuando visualicé a mis hermanos diciendo todos y cada uno de los errores que había cometido, viendo segundo a segundo el accidente de mis padres, escuchando sus últimas palabras para mí, 'soy yo quién desconfía en ti'. 

Ahora, despierto de mi pasado, me miro al espejo y veo que el tiempo ha pasado, que ya han pasado diez años y estoy esperando a que una mano imaginaria, la de mi padre, me lleve al altar. El vestido que me eligió Reneé es precioso, nunca he dudado de su gusto en cuanto a ropa. Recordar todo aquello me ha hecho sonreír, sonreír por ver que lo que fueron 7 meses del principio de mi historia, a mi se me hicieron años, que conocerlos no ha sido para nada un error, pero ahora cada uno está donde debe estar. Creo que queda una hora para que la puerta se abra y salga con este precioso vestido blanco, me da tiempo a rememorar todo lo que siguió con la historia.

-¿Entonces que hay que hacer? Porque yo no lo se - dije mientras me levantaba del sofá.
-Olvidar, olvidar todo lo malo que ha pasado, que es poco, pero cargado al mismo tiempo.
-¿Olvidar? Incluso... incluso - puse mi mano en mi vientre, y aunque la ropa tapaba mi cicatriz, la sentía.
Al momento se levantó, y puso su mano sobre la mía, sobre mi vientre.
-No, no, no te equivoques, esto no fue algo malo, no algo malo que tengamos que olvidar, esto nos ha hecho madurar, madurar de una manera mas protectora. - se fue acercando mas a mi, sentí su aliento en mi nariz -Te quiero igual, te amo igual e incluso más desde que supe que tuviste algo mío, algo nuestro dentro de ti.
No puedo calcular cuantos besos tiernos nos habíamos dado pero el que me dio en ese momento fue instantáneo, suave, delicado, no sabía explicarlo.
-Amor - me dijo mientras los pocos centímetros se hacían entre los dos -, ¿tus hermanos siguen durmiendo?
La fuerza con la que me aparte de él, fue incluso asqueada, no era mi intención, sencillamente el recuerdo me movía la cabeza, quería encontrarlos, y el sentirme a gusto sin ellos, me hizo sentir despreciable.
-No están - dije tocándome el bolsillo para sentir el trozo de cartulina de Bill -, mi... mi tía se los ha llevado, no están.
-¿Y cuando vuelven?
-No vuelven hasta que no los encuentre, Harry, se los ha llevado y no se donde están, no me ha dicho donde están..
Sus cálidos brazos abrigaron mi cuerpo, sus dedos limpiaron mis lágrimas y odié otra vez la sensación cómoda que tenía con él, y no con ellos.
-Te voy a ayudar, pero antes hay que ir al apar...
-Sí, joder, es cierto, Eleanor me dijo que quería que vaya hoy, bueno ayer, ¿que hora es?
-Según tu reloj son las seis de la mañana, podemos ir, tengo las llaves.

En la única mochila que tenía metí una carpeta donde abrevié los papeles de la custodia, de la herencia de mis padres y la arrugada carta de mi tía. El trozo de cartulina me lo guardé para mi. Mandé un mensaje a Mike diciéndole donde iba a estar y me respondió a los dos minutos con un 'Llámame cuando estés en tu casa'.
-¿Y si piensan ellos también que soy una cualquiera? No puedo ir Harry, me van a echar en cara cosas que ya sé, y no puedo perder más tiempo.
- ¿Una cualquiera? No tienen razones, no saben tu versión, solo saben la mía y era porque estaba enfadado, a parte también tiene que participar Louis, y...
-Espera, ¿él tiene que ver con que tengas los nudillos así?
-Bueno, en parte pero..
-¡No me lo puedo creer!  - dije mientras andábamos por un parque - ¿Le has pegado?
Estaba todavía oscuro, por lo que no había gente por la calle.
-¡No! A él no... Eva, fue la rabia, pero ante todo él es mi amigo, y todavía no he hablado con él de lo que ha pasado así que la rabia se la llevo unos trozos de mármol y cemento.
-¿Y donde está Louis?
-No se como tomarme esa pregunta, pero vale, estará llegando también, con Niall.
-No seas así, por favor, no se cuantas veces te voy a tener que pedir perdón.
-Ninguna, ¿de que estábamos hablando?
Su sonrisa me pudo y dejamos de hablar de ese tema, reíamos como si nada de lo anterior hubiera pasado, nos acariciábamos como si fuéramos una pareja perfecta, sin ningún error, cuando todo era lo contrario. Pero ¿que es lo que hace a una pareja perfecta? ¿no es cometer errores juntos y apoyarse? Pues quizá sí, sí que fuimos una pareja perfecta. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 41.

El corazón se me aceleró al oír sus gritos, gritaba mi nombre, detrás de cada golpe, detrás de cada patada a la puerta, oía mi nombre salir de su boca, lo que fue un alivio por momentos. Estaba a punto de bajar las escaleras para abrirle, pero Mike se aceleró a mi paso.
-¿Qué haces? Se va poner peor si te ve - le dije mientras le agarraba con fuerza por el codo.
-¿No lo notas? - estaba preocupado- Esta borracho Eva, a saber que quiere a estas horas.
-¿Qué hora es? 
-Son las doce, quédate ahí, voy yo.
Por el tono de sus palabras me dieron ganas de empujarle y contradecirle, abrir la puerta y lanzarme hacia Harry, pero volví a escuchar la manera en que Harry decía mi nombre, y si no era porque tenía la boca dormida, no tenía un acento sobrio. Fui bajando las escaleras una a una, mientras la mano de Mike abría la puerta, antes de que Harry cayera al suelo, Mike me miro con reseña, baje lo mas deprisa que pude, y puse su cabeza en mi regazo. Seguía gritando mi nombre, de algún modo me pareció tierno, aunque ese no era el momento de ver las cosas tiernas.
-¡Cierra la puerta! - dije a Mike mientras hacía entrar el cuerpo entero a Harry - Si se enteran de que está aquí y de estas formas, va tener problemas.
Mike lo levantó del suelo y lo subió a duras penas por las escaleras, yo iba detrás por si se resbalaba o si vomitaba. Recordé una vez en la que era yo quien llevaba a Mike a su casa, había bebido y fumado demasiado, y me llamó, me llamó a mi, y también gritaba mi nombre... 
Lo tumbó en el sofá con brusquedad y yo me senté en el suelo para estar a su altura, le acaricié la cara, y por un momento me gustó el hecho de que no me la apartara como hizo el día que le conté lo de Louis, pero las palabras que me dijo a continuación me hicieron mas daño.Las dijo en un susurro pero las entendí perfectamente, Mike no estaba, y creo que si las hubiera oído habría saltado a la defensiva, pero no estaba.
-No te valía conmigo, que tuviste que ir a por Louis y ahora a por él, ¿verdad? Eres un cualquiera, puta.
Me merecía las palabras, me merecía todas y cada una de las cosas que me dijo, pero me dolieron, y sí, me dieron ganas de echarle de mi casa, de pegarle una bofetada, pero no hubiera sido justo, sabía que lo decía por ira, sabía que lo decía porque no estaba en sus casillas, pero también sabía que eso era lo que pensaba de mi en aquel momento. 
-Toma - su presencia me asustó. -, dale esto, le ayudará, por la mañana estará mejor.
Me dio una taza con un contenido que olía bastante mal, pero no dude en dárselo, levanté su cabeza con cuidado, y puse sus labios sobre la taza, la alcé y trago sin oponer resistencia.
Dejé la taza en la mesilla del salón y me quedé en el suelo junto a él, cuando fui a cogerle la mano, vi que tenía los nudillos ensangrentados, los acaricié, mientras la culpabilidad corría por mi mente, mientras me hacía culpable de algo mas a parte de la muerte de mis padres, a parte de la pérdida de mis hermanos, en ese momento también tuve que cargar con su ira hacia mi, con su rencor y supuesto odio.

Mike insistió en quedarse, pero le convencí con que no sería una buena idea que si se despertase me viera con él, me dijo que si pasaba algo que lo llamase, no tuve esa necesidad. Durante toda la noche, estuve dando vueltas por toda la casa, no dormí, alguna vez se me cerraban los ojos, pero el hecho de tenerlo en el sofá me hacía despertar. De rato en rato me acercaba a ver si respiraba si se despertaba o si decía algo, pero solo dormía, y otra vez, el silencio se apoderó de mi casa, recorrí la habitación de mis hermanos, intentando arreglar lo imposible, lo único intacto era la cuna de mi hermana, y fue ahí donde la vi, era una cartulina de color rojo, el color favorito de mi hermano, su dificultosa letra era lo bastante visible para llamar mi atención, la cogí con rapidez, mientras, en mí, abrigaba alguna esperanza de saber donde encontrarlos.
"La tía dice que te has ido, no le creo, dice que vamos a casa de una amiga suya, ¿que me has comprado por mi cumpleaños? Te quiero Eva."
Sus escasas palabras hicieron que abriera los ojos, mi hermano me había dicho mas en un párrafo, que todas esas cajas llenas de papeles que no me decían nada sobre ellos. Según lo que mi tía había revelado, solo tenía contacto con una sola señora, y era la chica con la que trabajaba unos meses atrás de aquel tiempo. Recordé el día que fui por primera vez a la casa de los chicos, y que ella se llevo a Emma a casa de la señora donde trabajaba, según ella, solo se relacionaba con sus supuestas jefas. Era un principio, la idea de por fin poderlos encontrar me hizo sonreír, me hizo sonreír mas de cuando me enteré de que tenía su custodia. Repase una a una las letras escritas por mi hermano en aquella cartulina, la besé, la doblé y la guardé en el bolsillo del pantalón. 
Eran las tres de la mañana cuando vi las veinte llamadas perdidas de Eleanor y Liam, el móvil estaba fuera de mi alcance por lo que no le había prestado ninguna atención, cuando les iba a mandar un mensaje, Harry volvió a decir mi nombre, pero en un tono mas dulce, y ya no me susurró aquello nunca más.
Me acerqué a paso lento, no quería que se sobresaltase otra vez, volví a acariciarle los nudillos rojos y ensangrentados, abrió la mano y entrelacé mis dedos con los suyos, la solté con suavidad y cogí su cabeza con cuidado para poder sentarme en el sofá y colocarla en mi regazo. Al instante volví a cogerle la mano, todavía tenía los ojos cerrados, pero veía que intentaba despertar cada vez mas, y su mano apretaba la mía como si solo estábamos los dos, aunque era cierto, solo estábamos él y yo. 
-Perdóname - dije en un susurro, intentando, también, perdonarme a mi misma.
-¿Qué es una pareja sin discusiones? 
Su voz me dejaba perpleja, estaba medio adormilado, y no supe ni que responder, '¿Significa esto que me ha perdonado?' pensaba mientras él se iba incorporando, mientras se intentaba levantar con dificultad y se sentó a mi lado, sin soltar mi mano entrelazada con la suya. 
-¿Eh? Yo también te mentí, así que podemos estar igualados.
-¿Me...me has mentido? 
-Amelia... 
-Ah, pero eso ya me lo imaginaba, no es una mentira, tu y yo no estábamos juntos, y ella... bueno ella...
-Ella me contó lo de Louis... Y yo te lo dije, y me lo negaste.
-No te lo negué - dije en un susurro -, entre él y yo no hubo mas que palabras, nada más.
-Pero tu no... tu participaste en ellas, eso es a lo que me refiero, ambos cometimos errores, y aunque no podemos hacer esto nunca...
-¿El qué? - dije intentando que me mirase a la cara - Sí, no podemos hacer un intercambio de mentiras, eso no es una relación - mis ojos clamaban llorar -, también puedes seguir tu camino y yo el mío.
Su mirada se cruzó con la mía, después de días. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Capitulo 40.

Durante el corto camino que había de la casa de la señora Kinddle a la mía, mi móvil sonó, sin despegar uno de mis brazos del sobre, lo saqué. 
-¿Si?
-¡Eva! ¿Donde estás? No se ni porque te llamo, no debería, después de lo que has.. Bueno da igual, ¿donde estas?
-¿Qué?¿Eleanor? 
-¿Quién crees que soy? ¿Harry? ¡¿Louis?! - dijo, mientras yo creía que estaba llorando.
-Lo siento, ¿has hablado con Harry? ¿esta bien? ¿donde esta él? 
-¿No crees que es tarde para preguntar por él?  - contuve las lágrimas, no era momento de llorar - Joder, lo siento, ¿vale? Pero yo también estoy dolida, escúchame, tienes que ir al apartamento de los chicos, el que estaba por el London Eye, ¿recuerdas?
-Sí, pero no puedo, me ha pasado algo, he.. acabo, acabo de perder a mis hermanos.
-¡¿QUÉ?! Oh, vamos ¿es una broma no? - en ese momento afirmé la razón de que estaba llorando - Si no tenían mas de seis años, si es una broma no...
-No, no, no, no están muertos, Eleanor - esa idea me dio un escalofrío -, mi tía se los ha llevado, no se donde están.
-No sé que es peor, la verdad, igualmente tienes que ir, ¿tenemos que aclarar las cosas no crees? - seguía llorando pero de manera más silenciosa -, y tengo que darte una cosa.
-¿Donde estás tu?
-Pues, de camino al apartamento, estoy con Liam y Zayn, ve lo antes posible, estaremos ahí, ¿vale?
Colgó antes de poder pedirle perdón de nuevo por lo de Louis, estaba fría, estaba enfadada, y rabiosa, como no, yo estaba igual por Amelia, estaba rabiosa, y con ganas de romperle la cara, '¿tiene ella ganas de pegarme?' pensé. Cerré los ojos con fuerza intentando aclararme, cuando los abrí Mike estaba delante, no pude mas y me lance a sus brazos, entre su cuerpo y el mío sosteníamos el sobre, su boca fabricaba ruidos que hacían que me tranquilizase, siseaba, me acariciaba el pelo. Me acordé de una vez que había discutido con mis padres, y salí de mi casa, llorando, fui a buscarlo, cuando lo vi, hizo lo mismo que en ese momento, me abrazó, siseó y me acarició el pelo, hubo un plus, porque eramos novios, y me besó, algo que no podía suceder en ese momento. 

No pude esperar más cuando llegué a casa, vi el reloj, eran ya las nueve y media, habíamos estado sentados en le entrada durante casi una hora, le había contado lo que pasó con Harry y con Louis, le conté todo, no comentó nada hasta el final, y solo dijo, mejor dicho, me repitió, 'Tu no perteneces a ese mundo, te lo dije', me planteé, mientras miraba la hora, que si de verdad tenía razón, Harry había sido lo mas maravilloso del mundo que me había pasado, él me he tratado como nadie, él supo comprenderme, pero yo le fallé, tanto a él como a todo el mundo, fallé en mis actos, fallé a mis hermanos...
Una carta, solo eso, nada más, y en ella no había direcciones de donde estaba, no había nada mas que razones por las que me había quitado a mis hermanos, razones en las que tenía razón, no habían mas de doscientas palabras, no se había molestado en decirme algo referente a ellos, solo un "estarán mejor sin ti", esa parte fue la que me hizo estallar.
"Te vas sin ningún motivo, no me das una mísera explicación, solo el hecho de que tus hermanos están con ese chico, ¿te piensas que ellos te iban a esperar? No eres más que una niña engreída, que piensa en si misma, ellos no merecen esperar que te recuperes, te paso una vez, te fuiste, y volviste al recapacitar en ello, en perderlos, pero ahora ni te planteaste volver a perderlos, porque solo pensaba en ti, esto se acabó, ellos estarán mejor sin ti, sin esperar nada de ti, porque eso es lo que les das, NADA. No tienes que saber donde estoy ni donde están ellos, a fin de cuentas están a mi custodia. Espero que madures, sin ellos. Adiós, Eva.
Laura Dayle."

Tiré el trozo de papel al suelo, con rabia, no lloraba pero sentía mi cuerpo caliente, tenía ganas de gritar, de pegar, de romper algo, así que fui a la habitación de mis hermanos, abrí los armarios vacíos, y empecé a golpear mis brazos y mis manos contra la madera rígida, rompí una puerta y después la otra, las estantería se quedaron en pedazos de madera, mis piernas también se accionaron y empecé a dar patadas a todos los lugares posibles. Quité de encima lo único que cubría la cama de mi hermano, una sábana blanca, la arranqué, el colchón cayó al suelo, la cuna de mi hermana se tambaleó un momento y me tiré al suelo, crucé las piernas y apoyé los codos en las rodillas y mi cabeza en mis manos. El siseo de Mike volvió a empezar y sentí que se ponía a la misma altura que yo, sus brazos me rodearon, mi cara se apoyó en su pecho y mi manos se pegaron a su cuello, como si solo él me sostuviera.
Me cogió en brazos y me llevó a la cama, me tumbó y me tapo, un beso en la frente e hizo ademán de irse, pero le cogí la muñeca y lo atraje hacía mi.
-Por favor.
Él asintió, su cuerpo estaba al lado mio, los dos de perfil, sin mirarnos, su brazo rodeaba mi cintura, y el edredón nos tapaba hasta la misma altura, yo cogí su mano y la acaricié, hasta quedarme dormida.

Los golpes en la puerta me hicieron abrir los ojos y levantarme rápidamente de la cama, me giré para verlo, estaba sentado en la cama, igual de exhausto que yo, le hice el sigo de que se quedará ahí, daba la impresión de que la puerta se iba a romper con el sonido de los golpes. Pero su voz me hizo entender todo. Harry, Harry estaba llamando a mi puerta.

Hola lectores.

En primer lugar, daros las gracias por leer mi novela, me encanta recibir vuestros comentarios, los amo :)
Pero os aviso de que quedan solo unos 10 o 15 capítulos para que acabe esto, losé, yo también estoy triste! Aunque voy a escribir otra, en cuanto acabe esta, será también sobre los chicos, pero de distinta forma, espero que los últimos capítulos que vengan a partir de ahora os gusten mas! Solo comentaros esto, y bueno, gracias por todo, en serio. ^^

Capitulo 39.

-¿Que pasa?¿Porque lloras? - me preguntó Mike al verme con las manos en la boca, aguantándome las ganas de gritar de alegría.
-Es... es esto - le dije mientras le mostraba el papel con todas las afirmaciones que me hicieron tan feliz.
-Pero... esto te lo tenían que haber dicho el mismo día que murieron, el día que Laura fue a pedir la custodia,  ¿no fuiste con ella? 
-No pude, entiéndeme, no...
-Sí, si yo te entiendo, pero ahora no sabemos ni donde está, no sabemos nada Eva, tenemos que buscarla, ahora mas que nunca.

Después de arreglar mi casa, me duché y me cambié lo más deprisa que pude, me quité el collar de Harry y me puse el de mi madre, 'Tendré que llamarlo luego, quiero que me perdone, no puedo vivir así' me dije mientras lo ponía en su respectiva cajita.
Cuando me decidí a salir, vi a Mike apoyado en la pared justo al lado de las escaleras, llevaba mi gorro en la mano y mi bufanda en el hombro, su sonrisa era una de las cosas, que es su momento, me encantaban, en ese momento, en cambio, solo significaba una cosa. Más dudas. Desvié mi mirada de la suya y me acerqué mirando al suelo, cogí el móvil y las llaves que estaban en la mesa del comedor, me los metí en el bolsillo del abrigo y le arranqué el gorro de las manos, me lo puse y bajé para salir de casa e ir a preguntarle a la señora Kinddle si sabía algo, ese era mi propósito en ese momento. Cuando puse la mano en el pomo de la puerta, dispuesta a abrirla, sus manos tocaron mi cuello, haciendo que me estremeciera, el tacto de la bufanda por mi cuello no era nada en comparación con sus manos, parecían suaves, a los dos segundos me giré y, como hice con el gorro, se lo arranqué de las manos, y me la puse yo sola. 'Nada de sentimientos' me decía mientras salía de mi casa.

Tocamos seguidamente la puerta, tanto como el timbre, me estaba desesperando cuando di un golpe bastante fuerte, y la oí chillar al otro lado de la puerta, suponía que sería un insulto o algo parecido.
-¡¿Qué pasa?! ¡Son las ocho y media de la mañana, y es domingo! ¡¿Qué queréis?!
Su cabellera blanca caía despeinada por su espalda, tenía la manta verde, que me prestó una vez, por los hombros. Su adormilada cara estaba enfadada, me dio miedo por un instante preguntarle sobre mis hermanos, pero la situación impidió las ganas que tenia de dar media vuelta.
-Buenos días, señora Kinddle, lamento molestarla, pero...
-Abuela, ¿quien es?
Su voz... En cuanto la oí, recordé todo lo que había dicho a Harry, todo aquello que le hizo dudar, y que, en ese momento, rondaba por su cabeza, Harry ya no era mío, y mis ganas de acercarme a ella disminuyeron, no quería alterar a la señora Kinddle, ni tan si quiera  Mike.
-Amelia, hija, ve a descansar, esta tarde tenemos que hacer muchas cosas.
Cuando por fin le daba la luz de la mañana en la cara, vi sus ojos rojos e hinchados, "¿ha llorado?" me pregunté, me miró y sonrió, la rabia volvió a correr por mis venas cuando vi esa sonrisa, esa sonrisa que ya conocía.
-¿Eva? ¿Qué?¿Harry se ha cansado de ti y te tienes que ir con ese? - empezó a reír, intenté ignorarla y volver a entablar la conversación con su abuela.
-Por favor, ¿sabría decirme si mi tía le ha dicho o ha dado algo para mi?
-Oh, claro, hace un par de días, creo, me dio un par de cosas, pero no me dijo que fuesen para ti, solo me dijo que las guardara.
Miré a Mike un segundo y él empezó a hablar.
-¿Y sabe que son?
-¿Crees que lo he abierto? - su mirada indignada hizo que diera un paso hacia atrás - Ahora vengo.
Cogí el brazo de Mike con fuerza, imaginaba una carta en la que pondría donde estaba y alguna excusa de porque se había ido, imaginaba alguna que otra bolsa con cosas de mis hermanos, en donde, pensé, permanecería todavía su olor.
-¿Donde están? ¿Donde los has dejado?
-¿Perdón?
-Sí, ¿donde esta Harry?
-¿Y eso a ti te importa? Venga, por favor, ¿que quieres de ellos? ¿Fama?  - Mike respondió sin esperar que lo hiciera yo.
-¿Fama? Quien sabe... Igual solo buscaba placer, ¿no Eva? Tu ya sabes de lo que hablo.
Levante el brazo para darle una bofetada, pero Mike me paro y los gemidos de su abuela hicieron que ella entrara en la casa y desapareciera.
-Toma, solo es un sobre, pero pesa, a saber que habrá, ¿ahora me dejas dormir?
-Sí, lo siento mucho, muchísimas gracias por todo, de verdad.
Cerró la puerta sin decirnos adiós, yo cogía aquel sobre como si vida fuese en ello, él iba detrás de mi, sin tocarme, quizá hubiera necesitado algún abrazo suyo, quizá hubiera necesitado una caricia suya, pero no paso nada. No paso nada en ese momento.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Capitulo 38.

Una azafata tras otra, fueron a mi lugar para llamarme la atención, con su típica educación, por no llevar el cinturón puesto cuando debía, por mi postura, por dejar el móvil en el suelo, y cuando el avión aterrizó tuvieron que zarandearme unas cuantas veces para que saliera del avión. Cogí mis cosas y me disculpé. Cuando llegué a facturación, cogí mi maleta a los quince minutos, cuando me dispuse a ir a casa, una chica, la misma chica que me había despertado de mi shock me llamó, por mi nombre, no sabía como podía conocerme. Me sonrió y me dio las bolsas de Niall, las bolsas que contenían los regalos de mi hermano. A quien no iba a ver en mi casa. Le devolví la sonrisa y me fui. Fue en ese momento en que me di cuenta de que los había perdido de verdad, que ya no los tenía, y que las cosas que llevaba en una de mis manos no se las podía dar ese día. Mi visión empezó a nublarse por las lágrimas, pero disipé una imagen conocida, eran las seis de la mañana, y no había dormido nada, pensé que sería una imaginación. Hasta que me quité las lágrimas de los ojos con una manga de la chaqueta y vi que se acercaba a mi, me quede quieta, necesitaba que viniese a salvarme, necesitaba, que aunque siendo él, que me abrazase. 
-Lo siento, de verdad, no pude hacer nada - dijo mientras yo soltaba todo de mis manos y rodeaba mis brazos en su cuello y él en mi cintura -, estuve hablando con ella, pero no me hizo caso, por favor no llores, por favor...
-No es culpa tuya, Mike, es mía, he sido una egoísta, no he parado de pensar en mí, y he dejado a un lado lo más importante de mi vida, los he dejado solos, ahora no tienen a nadie.
-Tienes derecho a pensar en ti misma Eva, no has hecho ningún mal a nadie - me sujetó por los hombros separándome de él -, tienes dieciocho años, por favor, ¿que hacen las chicas de tu edad? Es tu tía quien no lo entiende.
-No, no es así, ella trabaja y es mí obligación, o lo era, cuidar de ellos, porque no tienen nada más que a mi, yo no soy una chica normal, yo no tengo padres que me ayuden en estos casos, tú eres quien no lo entiende.
-Eva... por favor, dejemos esto para cuando estemos tranquilos, vamos, Pablo me ha dejado el coche.
-¿Pablo? Me dijiste que ya no ibas con ellos...
-Y no lo hago, pero fue a buscarme a la librería el otro día - dijo mientras cogía mi maleta y las bolsas -, me dijo que sentía mucho haberse comportado así conmigo, fue la primera conversación en reglas que tuvimos, ayer le conté lo de tu tía - me abrió la puerta para salir del aeropuerto -, y hace unas pocas horas le llamé pidiéndole el coche, y bueno aquí está.
Me sorprendió lo amable que se había convertido, después de meter las bolsas en la parte de atrás, se metió en el coche, apoyó sus manos en el volante y fijó su mirada en mi.
-¿Porque haces todo esto?
-¿El que? ¿Venir a buscarte?
-No Mike - dije sonriendo ., me refiero a todo, ¿que quieres? Tú no eres así..
-Te dije que he cambiado, que he cambiado por ti.
-¿Por mí? - reí - Permíteme que lo duda, has cambiado en cosas que nunca lo hubieras hecho por mi, por ejemplo, uhm, tus amigos, siempre ibas con ellos. 
Solo faltaban cinco minutos para llegar a mi casa.
-¿Mis amigos? Cuando estaba contigo, ellos no eran el centro de mi vida.
-No.. Por supuesto que no, tenías que satisfacer a dos chicas, a Penny y a mi.
-No, te equivocas, ¿no te lo contó ella?
-¿Contarme? ¿El que?
Sacó mi maleta y las bolsas y me abrió la puerta del coche, salí y le seguí por detrás.
-En realidad, tú solo sabes el tema base, el tema que tanto a ti como a mi, nos jodió, Penny era mi ex, antes de conocerte, ¿recuerdas cuando nos vimos por  primera vez? ¿que estabas con Renné? Estoy seguro de que ella me reconoció, pero no se porque no te dijeron nada.
-¿Qué? - dije quedándome otra vez quieta - ¿Tu ex? Entonces la mala soy yo, no tuve que salir contigo, eras, bueno eres, el ex de una de mis anteriores amigas, ¿porque no me lo dijiste tu?
-Me gustabas, y bueno, en ese momento no me importaba ella, sino tu.
-Entonces porque te fuiste con ella.
-Fue ella quien vino a mi, yo estaba con Pablo y Marco, y como supones, estaba totalmente drogado, se me insinuó, fue ella no yo. Ahora créeme si quieres.
Le cogí de la muñeca y me agaché a la altura de la maleta para sacar las llaves, no sabía como responder a eso, no sabía que decir, así que me limité a no hablar. Abrí la puerta y no los oí, volví a sentirla vacía, la sentía aún más vacía. No habían risas, ni llantos, ni caídas, ni las diminutas sílabas de mi hermana, nada.
Sentí los brazos de Mike rodear mi cintura por detrás, me gustaba que me ayudase en esos casos pero no podía permitirme sentir nada mas que agradecimiento hacia él. Y como él no sabía lo que había pasado con Harry, hubiera sido aún mas descarado dejar esa escena como estaba, me acordé de Harry en ese momento... Así que volví a la realidad.
-¿Qué crees que haces?
-Ya me aparto, ya me aparto...
-Vamos, tenemos que arreglar todo, ¿sabes donde están?
-Creo que están en la casa donde estaba de interna, ¿recuerdas?
-No, pero igual la señora Kinddle sabe algo, ¿me acompañas?
-Eva, vamos a dejar las cosas, comes algo y si eso descansa, la señora Kinddle no se va mover, a parte dudo que este despierta.
-Es cierto, pero dormir no, tengo que mirar unos papeles.
-Esta bien.
Después de comernos la mayoría de las cosas que había en los armarios de la cocina y en la nevera, empece a mirar los papeles de mis padres, esos que no había tocado en varios años, me toque el cuello, buscando el collar de mi madre que no encontré, acaricié el pequeño colgante que me recordaba a la primera noche que pase con Harry. Saqué la caja de golpe y la puse en la mesa del comedor, uno a uno miré los papeles, vi que esa casa era completamente mía, que la casa de Irlanda era de mi hermano, por supuesto hasta que no hubiese cumplido los dieciocho no podría pedir su propiedad, pero yo sí, mi hermana no estaba escrita en el papel que supuse sería la herencia que nunca me dejó escuchar mi tía, y que nunca quise ver, no era lo que buscaba pero después de horas, encontré lo que estaba buscando antes de que mi vida cambiase. Esos papeles que me convertían en la segunda persona que tenía la custodia de mis hermanos, me tapé la boca con la mano y sentí mis lágrimas saladas en los labios, mis padres lo habían arreglado todo, ¿pero cuando? ¿mis padres creían que era la indicada para cuidarlos? ¿me veían capaz? ¿no me ven como esa chica caprichosa que mató a sus padres? ¿estaban orgullosos de mi? 
Quería disfrutar de mi escasa felicidad sola, ya que Mike estaba todavía limpiando la casa, me sentí mal por él, quizá esperase más de lo que yo, en ese momento, creía no poder darle.
-Solo me queda encontrarla - me dije.
Pero no sabía que eso me iba a costar mucho.

Capitulo 37.

Pasaron tres días, en los que me acercaba a la habitación y le decía que me abriese, pero lo único que recibía era un golpe en la puerta y un '¡lárgate!', lo que me hacía llorar. Me quedaba sentada al lado de la puerta, esperando a que saliese, pero cuando lo hacía ni me miraba y desaparecía por la puerta principal hasta pasada la madrugada... Y aún así me quedaba a esperarlo, entrando en la habitación e intentando sentirlo de algún modo, con su olor, con las sábanas arrugadas... Pero en cuanto llegaba, me echaba con rabia, sin mirarme...
Así que el tercer día por la noche, la tercera noche que pasaba por su habitación, le deje una carta, donde le decía todo lo que sentía por él, algo que nunca me había dignado a hacer... Cogí mi maleta, y me despedía de la madre de Maura, Niall se ofreció a llevarme, así que después de que Maura me repitiera una y otra vez que podía volver cuando quisiera, me fui. Harry todavía no estaba, por lo que fue mejor para mi. Me monté en el coche, dejando la maleta en la parte de atrás.
-¿No le vas a decir nada?
-Supongo que lo intuye, además, ¿que hago aquí si no me quiere ni ver?
-Yo sí, todavía no se lo que pasa, pero... creo que tiene solución.
-Creo que no me perdonará nunca, le he hecho sentir como un idiota.
- No entiendo tus principios, conozco a Harry, y si de verdad crees que no te "perdonará" ha sido algo muy fuerte.
-Lo es, bueno... ya nos queda poco, ¿a esta hora no habrá ninguna tienda abierta no?
-¿Para?
-El regalo de mi hermano, su cumpleaños es dentro de tres días.
-Oh, era eso, tranquila - dijo mientras aparcaba y se estiraba hacia la parte de atrás del coche -, Louis y Liam pensaron en eso, se les dan mejor los niños.
En total habían 4 bolsas, una de Hamleys, otras dos de Paul Smith, y otra de una tienda que no logro recordar. Pero era una zapatería.
-¿Estas de broma no?
-Ni en un momento, Louis junto con Liam compraron y eligieron esto, habría participado yo, pero me avisaron tarde, bueno tarde, justo cuando ya habían comprado estas cosas.
-¿Eres tonto? ¿A ti también te hace falta aprender que no soy de aceptar este tipo de cosas? Sobre todo siendo tan caras... Devuélvelo.
-Tu eres el tonto, que no llegas ni a tonta. - salió del coche, y cerró por fuera, sacó mi maleta y se marchó.
De la desesperación empecé a chillar, gritaba su nombre pero no sirvió de nada, mientras mis gritos eran profundos dentro del coche, fuera no eran mas que murmuros. Mi respiración empezó a acelerarse, con fuerza intentaba abrir la puerta, pero no podía, no soy claustrofóbica, pero en ese momento sentí que las dimensiones del coche se hacían mas pequeñas según pasaba el tiempo. Mis pulsaciones se aceleraron, también, sentí que se me iba a el mundo. Pero su voz me despertó, me despertó de aquella alucinación que estaba teniendo, me abrió la puerta y salí corriendo del diminuto coche. Ya no llevaba ni las bolsas ni mi maleta, se acercó a abrazarme y le empujé.
-Era solo una broma, Eva.
-Pues no ha tenido ninguna gracia, casi me muero ahí dentro.
-Venga no exageres.- le miré atónita y se puso serio -Bueno, lo siento tontita.
-¿Donde están mis cosas? - dije sonriendo y cogiéndole del brazo.
-Pues ahora deberían de estar ya en el avión, así que, nos despedimos aquí, te voy a echar de menos.
-Rubio, nos veremos pronto, ya verás, por el momento, si Harry te pregunta algo sobre mí, que lo dudo, dile que tu tampoco sabías que me iba, y lo misma a tu madre, ¿vale?
-A tus órdenes.
Le di un abrazo y dos besos, él a mi uno en la frente. Para llegar a la puerta, tuve que esquivar unos cuantos coches. Mi pasaporte y el billete estaban en el bolsillo de mi chaqueta, me aseguré de ello.
En cuanto estaba en el avión, me quité la chaqueta y observé cuanta gente había en el avión, había mucha más de la que había en el tren, y no estaba aquella señora que me consoló en su momento. En ese momento empecé a anhelar a mi madre, había tenido otra torpeza en el amor, y la necesitaba. Antes de que el avión se pusiera en marcha, saqué mi móvil y le mandé un mensaje a Mike, diciéndole que por la mañana estaría en casa. A los dos minutos me llamó.
-Estoy en el avión, te colgaré enseguida.
-Tu tía se ha llevado a tus hermanos, lo siento Eva no pude hacer nada.
Deje caer el móvil al suelo, me dio igual que estuviese en línea o no, un nudo se me formó en la garganta y no podía respirar, no era como cuando me quedé en el coche, encerrada, aunque lo estaba, pero dentro de mí. Me habían quitado lo único que realmente amaba, mi única familia, me la habían arrebatado. Cuando la luz roja en señal de ponerse el cinturón se encendió, me quedé observándola sin hacer caso a lo que me pedía. Me vino un escalofrío y unas ganas alucinantes de tirarme de aquel avión, apreté mis uñas contra la palma de mi mano, intentando reprimir ese deseo, ya que tenía que luchar por ellos, no me podían perder a mi también, no podían perder a nadie mas.
'Soy una egoísta' me repetía mil veces, en la misma postura que estaba cuando Mike me llamó. Sin apoyar la espalda al respaldo sentada casi al filo del asiento, y sin el cinturón puesto. mi mirada seguía en el lugar del principio, en aquel pequeño cuadrado que se encendía de una luz roja cuando teníamos que ponernos el cinturón. Mi móvil seguía en el suelo, ya sin línea, suponía. Mi chaqueta estaba en el asiento al lado del mío, no note como despegó el avión, no note nada, solo soledad, soledad y nostalgia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Capitulo 36.

Mis sentimientos no iban mas allá que una mera relación, según lo que me había dicho en ese momento, parecía que él tenía unos planes distintos para "nosotros", no encontraba palabras que decir, solo le sonreí, pero parecía que esa no era una buena respuesta. Agachó la cabeza y empezó a juguetear con sus manos. '¿Futura casa?' pensé, durante todo el rato que estuvimos sentados en el suelo, esa palabra hacía eco en mi cabeza, no me permitía pensar en otra cosa que no fuese eso. Intenté arreglar mi respuesta, de algún modo, pero no conseguí decir nada, mi mente estaba perdida. '¿Futura casa?' Igual fue mi culpa el echo de que nuestros sentimientos, o quizá mas los suyos, se adelantaran a dichos casos. Quizá la existencia de aquel bebé perdido fue una señal... Mi móvil volvió a sonar, lo que agradecí, le acaricié la barbilla y me levanté a buscarlo. Era Louis, otra vez, antes de cogerlo, me paré a pensar si era lo mejor, hablar con él, después de todo.
-¡Hola! - dije con entusiasmo.
-¡Ladronzuela! ¡Como te he echado de menos! ¿Que tal estás? ¿Alguna novedad? -su voz me reconfortó el haberle echo pasar un mal rato a Harry, no entendía porque.
-Muy bien, ¿como voy a tener novedades, si tu ya te lo sabes todo? ¿donde está Eleanor?
-Sí, ya sabes que yo lo sé todo, ¿os ha dado a todos por preguntar por ella? ¿nadie me va preguntar que tal estoy yo?-empecé a reír, y sentí que Harry me abrazaba por detrás, sintiéndome aún mas completa.
-Bueno, ¿y que tal estás tu? ¿como son los alemanes? ¿majos?
-Ahora ya no sirve, ladronzuela, bueno yo te llamaba para algo, pero se me acaba de olvidar.. haber...
-Lou, eres el mayor, pero tampoco lo eres tanto.
-Ah, ya me acordé, Eleanor y yo vamos a ir a Irlanda, aquí todo es muy aburrido, anoche hablé con Maura, así que está todo solucionado, hasta dentro de poco, ladronzuela.
Me colgó sin dejar que me despidiera, así que me giré y dejé el móvil en la cama, Harry me miraba preguntándome que qué me había dicho.
-Van a venir.
-¿Los dos? ¿O todos?
-Me ha dicho que los dos, pero igual hasta nos traen mas sorpresas.
Le dí un beso, pero noté que su expresión seguía siendo las misma que cuando me había dicho aquello, suspiré y empecé a plantear todo lo que iba a decir.
-Ven - dije cogiéndole de la mano y sentándolo en la cama, al lado mío -. yo.. yo no planeo el futuro, cielo, y si lo planease por supuesto que querría estar contigo, pero no lo sabemos, ni tu ni yo, ¿entiendes?
-Igual es más difícil para ti, ver lo que yo veo detrás de los días que paso contigo, y los días en que no te tengo - me cogió de la mano con fuerza - Durante el tiempo de no tenerte, te iba escribiendo una carta diariamente, pero las tiraba, las quemaba, las destruía, porque pensaba que no merecía la pena decirte lo importante que eres para mí, pero solo eran pensamientos, ahora me doy cuenta de que tenia que haberlas enviado.
-Me enviaste una, y con eso valió, sé que me quieres, y no pienses ni por un momento que yo no siento lo mismo.
-No lo pienso, pero... hay veces en las que me siento un estúpido por decirte como me siento al estar contigo, el decirte el futuro que quiero incluso, y tu respondes reacia, como si no tuviera importancia, y...
-Para..., sé que algunas veces no digo nada, pero por que tampoco sé que decir, ¿sabes? nunca he tenido una relación así, ya conoces a Mike, no es... no es como tú, tú eres genial, eres... eres la persona que más amo en esta vida, ¿no lo entiendes? sabes los miles de defectos que tengo, y uno de ellos es no saber actuar cuando debo, no saber responderte a las miles de cosas que...-empecé a llorar -, que me dices, porque nunca, en la vida, me lo han dicho.
Sus brazos cálidos se apoderaron de mi cuerpo, me aferré a él, no quería que me soltase, no quería que me viera llorar por lo que sentía, era una de mis debilidades. Y también, no quería que me viese llorar por lo que le iba a contar...
-Lo siento amor, no debí decirte nada, no quiero que te pongas así, soy un estúpido, joder.
-No - me separé de él dudosamente, y me limpié las lágrimas -, en algún momento teníamos que hablar de todo esto, y a parte - volví a llorar -, no te he sido sincera del todo, así que no es culpa tuya el que esté llorando.
-¿Qué? ¿Que pasa? -su mirada ya no era tierna, su ceño estaba fruncido y apartó sus manos de mí.


Después de contarle todas y cada una de las cosas que me dijo Louis, y de todo lo que le había dicho yo, se quedó quieto, miraba a la nada, me acerqué a él, diciéndole que no quería hacerle daño, que mil veces preferiría estar con él, pero solo sirvió para que su brazo me apartará con fuerza de él y se marchara por la puerta, sin decirme nada. No lloré, yo también deje mi mirada a la nada, acurrucada en la cama, deseando que volviera, deseando que me perdonara, deseando mil cosas antes de estar ahí fría, sin nadie que me abrace, sin nadie que me dé besos, y pensando que quizá nunca los tenga.
Al cabo de dos horas, oí pasos en la puerta, me levanté de la cama lo más rápido posible, provocando un mareo, pero me dio igual, abrí la puerta esperando encontrarlo, pero no, no era él.
-No se que ha pasado, pero Harry se ha ido, no hace falta que me lo cuentes, pero creo que necesitas estar con alguien - la sonrisa de Niall me pudo convencer y me lancé a sus brazos.
-No creo que él quiera que te lo cuente... no me dejes sola esta noche, por favor, por favor.
-Ay, Eva, ¿aún te queda por aprender todo lo que te quiero? Coge tus cosas, te trasladas a mi habitación-me cogió por los hombros y me dio un beso en la frente, y se fue.
Con vaguedad  cogí el asa de la maleta, ya que no había sacado nada, la llevé al final del pasillo donde según mi intuición estaba su habitación. Iba a ser una noche muy larga.

Capitulo 35.

No me molestaba el hecho de hubiese estado con otra, me molestaba que hubiese sido con ella, porque ella no lo hacía con el fin de pasar un buen rato, lo hizo por maldad, porque sabía que a mi me iba a afectar, que me iba a doler... Sí, por supuesto que me dieron ganas de llorar, pero mi orgullo las reprimió, tuve que mostrar indiferencia, aunque las tazas rotas y el café caliente ardiéndome en los pies, ya me había delatado, me agaché acoger con cuidado los trozos de cristal y loza, mis pies descalzos estaban mojados, tanto de zumo como de café, me los sequé con el final de mis pantalones, y después de observar la rosa unos segundos, la aparté a medio metro de mí. Cuando estuve en pie, le sonreí.
-Pues no tuviste que pensártelo mucho.
-No es lo que tu piensas, de verdad no fue...
-No me importa - le interrumpí, mientras esquivaba su cuerpo y bajaba las escaleras.
Me causaba rabia ver la camiseta encima de todas las cosas, en la bandeja, me causaban ganas de buscarla y entregársela en mano, decirle que él era mío y que ella no era nada para él. Pero hubiera sido un tanto celosa y orgullosa, me dirigía a la cocina, sintiendo mis pies pegajosos, no sabía donde estaba, así que después de acabar en una habitación pequeña, llena de abrigos, y un baño, encontré la cocina. Era espaciosa, sueño de toda madre, quizá incluso mi madre la habría deseado algún día... Dejé la bandeja en la encimera, y apoyé mis manos en ella, empecé a pensar en sí había ido muy lejos en sacar conclusiones donde no las había, en teoría ese tiempo él y yo estábamos "separados"... Pero como decía antes, el hecho de que hubiera sido con ella, era lo que mas me molestaba. Cogí la camiseta y la doblé, la deje a un lado y puse a un lado lo trozos rotos con cuidado.
-Déjame entenderlo, él se levanta a las 8 de la mañana para ir a la floristería, y llegar a tiempo de hacerte el desayuno, ¿y tu se lo tiras?
-Ha sido un accidente - dije sonriendo.
-Bueno, igualmente al café le faltaba azúcar, no te has perdido mucho - la madre de Niall me apartó de la encimera con delicadeza.
-Lo siento, el suelo del piso de arriba esta algo manchado, lo limpio en seguida, pero no se..
-Dentro de ese armario - dijo señalándome con la mirada, una puerta, suponía que era la despensa.
Me dirigí ahí y vi una especie de aspiradora, no sabía si se refería a eso, pero por lo que había dentro de aquel cuarto, no había otra cosa que se refiriese a limpieza.
-Va a vapor, es muy fácil usarla, cielo, la entenderás por el camino.
Una última sonrisa y se marchó mientras yo intentaba averiguar como se encendería. Cogí la parte del centro de el aspirador, y se desencajó sin problemas, era un aparato de mano dentro de uno que realmente sería de brazo, no entendía muy bien el funcionamiento, pero investigué mientras subía por las escaleras, hasta que el sonido de mi móvil me llamó la atención, subí con mas rapidez pero dejo de sonar, y era su voz quien reemplazo la música. Subí despacio, para enterarme con quien estaba hablando. No tenía porque sentirme mal, él era el que estaba hablando con un móvil que no era el suyo, y yo estaba escuchando conversaciones ajenas, todo tenía su enlace.
-No lo sé, pero tiene argumento, ¿esta ella contigo? - sus silencios se hacían eternos -, pues cuando llegue llámame, pero a mí, no a Eva.
Después de oír como dejaba mi móvil en el escritorio, encendí sin querer el pequeño aspirador, por disimular me agaché y empecé a limpiar aquel estropicio, al parecer aquella máquina incluso lo dejaba mas brillante de lo normal. Cuando sentí que se agachaba para estar a mi altura, la apagué, y le miré.
-¿Qué? -dije toscamente.
-Te prometo que no paso nada, solo hablamos y se quedo a dormir, pero no paso nada.
-Ya, bueno, tu y yo hablamos mucho entonces.
-Eva, por favor, créeme, solo hablamos.
Después de un breve razonamiento entre sus palabras y sus miradas, empecé a pensar que igual era yo la que sacaba las cosas de su lugar, me había repetido mil veces que durante ese tiempo no estábamos juntos, que tanto él como yo, podíamos hacer lo que nos diese la gana, e incluso razoné en que estaba diciéndome la verdad.
-Lo siento.
-Eh... No amor..., en todo caso debo disculparme yo, debí decírtelo desde un comienzo.
Me senté en el suelo, cruzando las piernas, y él hizo lo mismo, me recogió un mechón de pelo detrás de la oreja, y fue acariciándome la cara hasta llegar al cuello, donde se encontró con el collar que él me había regalado por mi cumpleaños. Cogí su mano antes de que la apartara de mi cuerpo, la acaricie y me acerque mas a él.
-¿Me prometes que no paso nada? - le dije casi en un susurro, mirándole.
-Te lo prometo.
Se fue acercando más y me besó, un lento y suave beso. Cuando nos separamos, ambos sonreímos y nos sonrojamos, parecía que nos hubiera dado vergüenza el hecho de besarnos, aunque lo habíamos hecho ya mil veces, ese beso fue uno de los besos mas especiales que tuve con él.
-¿Con quien hablabas? -pregunte al fin, quitándome todo sentimiento de vergüenza.
-Ah, lo siento, lo cogí sin querer, era Louis, quería saber como estabas.
-Vaya, pues lo llamaré luego.
En ese momento me vino a la cabeza la promesa que me hice de contarle todo lo que me había pasado con Louis, el día de mi cumpleaños. Al fin y al cabo se lo merecía, pero no sabia como empezar ese tipo de conversación, siempre habían sido a mi a quien le decían ese tipo de cosas, nunca era yo la que se tenía que excusar de cosas inapropiadas en una relación. No encontraba palabras para empezar, y creía que ese no era el momento, algo en lo que me equivoqué.
-¿Y eso que es? - me dijo sonriendo.
-Pues una especie de aparato que me gustaría tener en mi casa.
-¿En que casa? ¿En nuestra futura casa?

jueves, 1 de noviembre de 2012

Capitulo 34.

Su mirada seguía sin apartarla de mis ojos, era cierto, se veía sinceridad en sus ojos, ¿tanto me necesitaba? eso me hacía sentir una completa arrogante, le había echado de menos durante ese mes, mucho de menos, pero tenía otros puntos fijos por los que recuperarme de aquella depresión, por ejemplo mis hermanos, y por supuesto también él, pero no de la misma manera. Tenía que entender, que en mi vida ellos son lo primordial, y en ese momento me sentí la peor persona del mundo, tanto con mis hermanos como con él, si se suponía que me importaban tanto mis hermanos, ¿que hacía allí? si se suponía que amaba a Harry, ¿porque me sentía tan inferior? ¿tan.. inigualada a sus sentimientos? Mi reacción a partir de mis sentimientos, fue la siguiente.
-Lo... lo siento, no pensaba.. no creía.. que..
-Te amo Eva, eso que te quede claro, no quiero que esto se acabe, nunca, ¿entiendes?
-No te merezco, te mereces algo mejor que yo... yo... yo no...
-Amor - me colocó un mechón de pelo detrás de la oreja, estaba conteniendo las lágrimas -, ¿que es lo que pasa? Es que... es que ¿ya no sientes lo mismo?
-No - dije lo más rápido posible -, no es eso, sabes perfectamente que te quiero, que... que te amo - me acerque a él acariciando su cara -, pero... pero me siento insuficiente para ti, si tu quieres que esto dure... de verdad... Tienes que entenderme, mas de..
-¿Tiene que ver por lo que te grité aquella vez no? - mi mirada cayo al suelo -, lo siento, no era mi intención, estaba enfadado conmigo mismo, por no poder ayudarte, eres mi vida, y verte así me influía también a mi... al fin y al cabo ambos hemos perdido lo mismo, y... y podremos volver a tenerlo mas adelante, con tiempo...
-¿De verdad quieres estar conmigo? - mi voz tartamudeaba -, con mis miles de defectos, con mis mil ignorancias, con mis manías, con mis continuas depresiones, incluso con mis hermanos, ¿estas seguro? 
Vaciló un momento, lo que provocó que acabase con las lágrimas cayéndome por las mejillas.
-¿Te piensas que soy perfecto? Todas esa cosas que me dices, para mi son insignificantes, bueno, tus hermanos no tanto, pero lo demás... Yo te quiero a ti, y si eso conlleva aguantarte todas esas cosas, que a mí ni me molestan, pues lo haré, porque eres tú, eres tú la que me da las ganas de vivir.
Durante unos segundos me quedé mirándolo, después de reaccionar, nos fluimos en un beso, era necesario ese sello en aquella promesa que me había hecho, aunque también era porque había anhelado sus besos tanto como estar cerca de él.
A los pocos minutos de seguir compartiendo el mismo espacio, me separé de él al recordar que le tenía que preguntar, porque me había dado aquel libro.
-Quería que por lo menos compartiésemos algo mientras estuviéramos separados, pero pretendía ir a buscarte antes de que llegase aquel final tan horrible, lo que me ha sido imposible, porque supongo que no habrás empezado a leerlo, y has venido tu ha buscarme.
-Pero.. ¿tu lo estabas leyendo?
Sonrió, y me cogió de la muñeca, me dio media vuelta y cogiéndome por la cintura y besándome el cuello por detrás me llevó a una habitación con la puerta medio abierta, la terminé de abrir dándole un golpe con el pie. Sin creérmelo la cama estaba hecha, pero en el escritorio había un montón de hojas tanto arrugadas como lisas, escritas y en blanco, y encima de una especie de cómoda estaba el mismo libro que tenía yo, y un trozo de papel de color azul, sobresalía por la mitad del libro.
-¿Te lo estabas leyendo? - dije mientras me giraba.
Mi sonrisa junto con la suya se atraían solas, por lo que acabamos besándonos otra vez. En medio del beso, el intentaba hablar.
-Sabes... que ...por ti... - desencajé mis labios de los suyos para que pudiese hablar -, por ti, haría lo que fuese.

Lo siguiente fue quedarnos en aquella habitación durante todo lo que quedaba de día, no salimos a cenar a pesar de que Maura y Niall vinieran a llamar unas cuantas veces, la escusa era que yo estaba muy cansada por el viaje, pero aún así siguieron insistiendo, hasta que, después de unas horas, dejaron de subir.
Solo hablábamos, o ese era el principio, después de un rato de contarnos todo lo que habíamos hecho durante ese mes, los besos se fueron volviendo mas apasionados, y los roces mas cercanos, ya no estábamos sentados, si no tumbados, con su mano deslizándose por todo el perfil de mi cuerpo y la mía dibujando trazo a trazo su pecho, la ropa empezaba a escasear, y sin saberlo el edredón de la cama ya nos cubría del cuello hasta el final.
Por la mañana, me dí cuenta de que él no estaba al lado mío como siempre solía estar, con una de sus preciosas sonrisas, mirándome y dándome pequeños besos por toda la cara. Me quité el edredón de encima y me puse en pie, simplemente con la ropa interior, toqué con cuidado la cicatriz que tenía en el vientre y ya no significó un recuerdo triste, si no un simple recuerdo y punto, no tenía porque darle un significado especial, y si lo hacía, tendría que ser de felicidad, porque en ese momento todo lo que hubiera hecho con él, había sido fantástico, no tenía porque relacionarlo con algo malo...
Fui hacia la cómoda y abrí el primer cajón, donde la sorpresa me llevo al enfado, encima de todas sus camisetas y sus polos, me llamó la atención una camiseta rosa de tirantes, que a vista, se notaba que no era de Harry, y por supuesto, tampoco mía. Saqué de mi maleta mi pantalón gris y la primera camiseta que vi.
Mientras bajaba por las escaleras, empecé a darme cuenta de que no tenía porque enfadarme, él no estaba conmigo, ni yo con él, podía haber hecho lo que el quisiese, lo mismo que yo, no podía culparle por hacer algo que.. en si, una persona necesita... 'Pero me lo podía haber dicho antes' pensé 'Aunque ni si quiera hubo tiempo de dar esas explicaciones'. Con la camiseta en la mano y a mitad de las escaleras, su ojos se encontraron con los míos, estaba con una bandeja de madera, que llevaba dos tazas y dos vasos de zumo de naranja, y como no, la típica rosa roja, entre todas esas cosas.
-No...no es lo que parece.
-No importa, tranquilo, no importa - dije dándome la vuelta y volviendo a la habitación.
-Te prometo que no fue nada, no...no...
-¡Para! No tienes que darme explicaciones, ¿vale? - me acerque a cogerle la bandeja.
Puso su mano en la cabeza, y miro al suelo.
-Fue Amelia.
Analicé el nombre después de que el zumo y el café caliente cayeran por mis pies.

viernes, 26 de octubre de 2012

Capitulo 33.

-Eres real - susurró mientras seguíamos abrazados-, eres jodidamente real.
Sus brazos se apegaban mas a mi cuerpo, con mas fuerza, los míos rodeaban su cuello, mis lágrimas caían por doquier, sentía que me besaba en el cuello, y que estaba sonriendo mientras, también, le caía alguna que otra lágrima. Me aparté de él lentamente, y nos quedamos quietos, mirándonos. Apoyó su frente sobre la mía, y cerré los ojos para disfrutar de ese momento, nuestro labios seguían sin siquiera rozarse, pero ya era confortable saber que nos teníamos el uno al otro.
-¡Oh, Harry! Yo... ¡Yo te mato! ¿Sabes cuanto le ha costado hacer a mi...
-Hola rubio - dije mientras asomaba mi cabeza a un lado -, ¿no te alegras de verme?
-E...Eva... ¿que haces aquí? - abrió paso a Harry, empujándolo a un lado y Niall vino a abrazarme y alzarme por los aires, mientras mostraba su exagerada risa -, ¿que tal estás pequeña?
-Bien, muy bien - dije intentando mantener el equilibrio, después de las vueltas.
-Igualmente esta no os la perdono - nos señalaba a mi y a Harry, quien había metido sus manos en los bolsillos del pantalón y nos observaba -, ese pequeño bizcochito ha sido asesinado por vosotros dos, me haréis uno, y estará igual de bueno como lo hubiera estado ese.
Nos dio la espalda, y antes de que pasara por el marco de la puerta se giro y me guiñó un ojo, le sonreí.
Me agaché para coger los trozos de plato rotos, pero las manos de Harry interrumpieron mi acción, le miré un tanto desconcertada, y cogió mi maleta, sin darme una respuesta. De la misma forma que Niall había entrado, él lo hizo, mientras hablaba sin mirarme.
-¿No pretenderás que deje que te cortes en tu primer día no?
Me levanté y sonreí a la nada, intenté apartar con los pies el plato junto con el bizcocho, y entré detrás de él.
La casa de Niall, era extraordinariamente preciosa, te podías reflejar en el suelo, los cuadros que decoraban las paredes junto con las fotos, la hacían acogedora, las escaleras estaban al lado de la entrada, pero el pasillo llevaba a un salón muchísimo mas grande que el mío, 'Me pregunto si, cuando estaban en mi casa, se sentían insuficientes' pensé.
-¿Quién es la invitada? - preguntó una señora con la misma sonrisa de Niall, supuse que era su madre.
Sin darme cuenta, había perdido de vista a Harry, y la madre de Niall se acercaba a mí, la vergüenza se apoderó de mi, así que solo sonreí, al fin y al cabo, uno sonrisa ni ofende ni pretende.
-Soy... soy Eva, una amiga de...
-Es mi novia, Maura
La decisión con que dijo eso Harry, me tomo por sorpresa, se suponía que ni si quiera habíamos hablado del tema, en un momento de inquietud, eso me enfadó, pero después de asimilarlo y al ver a... Maura aún mas sonriente, decidí que hablar de ese tema delante de alguien que no conocía y que si empezase a discutir con él, se llevaría un mala impresión de mi, me mordí el labio inferior y sonreí.
-¿Tu novia? Pensaba que tenías mas gusto Harry, parece ser que me equivoqué, ¿así que Eva? - asentí - ¿no querrías rechazar a este pelambres y salir con mi Niall?
Empecé a reír, y su amabilidad, hizo que entrase en confianza.
-Por supuesto, en cuanto Niall deje de preferir la comida y anteponer las relaciones, entonces, iré a por él.
-Oh cielo, entonces creo que me quedaré con las ganas de que me llames 'suegra', bueno ¿vienes con hambre?
-Contando que hace un rato he hecho que el bizcocho de de Niall se cayera al suelo, tendría que ser yo quien preguntase eso.
Era muy fácil hablar con ella, tenía la misma facilidad de entablar una conversación como con Niall, era fantástica, apenas nos conocíamos unos quince minutos y ya me trataba como si fuese de la familia, y como si me conociese de toda la vida. Cuando pasaron mas de dos horas, ella se marchó a la cocina a preparar la comida, mi llegada matutina no aparentaba ningún signo de hambre, supuse que me bastaba con haberle visto, pero necesitaba hablar con él, tanto como él necesitaba hablar conmigo.
-¿Donde esta mi maleta?
-Arriba, ¿te acompaño? - asentí.
Mientras subíamos por las escaleras, su mano rozaba la mía, pero parecía que tenía miedo de no hacer lo correcto, aunque yo deseaba que lo hiciera, deseaba tambalearme al sentir sus dedos entrelazándose con los míos. Pero de alguna manera sentía rechazó, ¿habrá pensado que soy su juguete? eso de confirmar que somos novios, delante de Maura, me chocó en un instante, y aunque lo haya analizado seguía rondándome por la cabeza. Localicé la maleta al final de la escalera, así que cogí velocidad y agarré el mango para poder arrastrarla por el suelo.
Se quedó en mitad de las escaleras y me estaba mirando sonriente, lo que me contagio, y deje de pensar que "él creía que yo era un juguete", sonreí junto con él.
-¿Que pasa?
-No se por que sonrió cuando esto tendría que ser un tema serio.
-¿Que pasa? - volví a preguntar mas seria.
Fue subiendo poco a poco hasta llegar a mí, cogió mis manos con las suyas, haciendo que suelte la maleta, puso sus labios sobre los míos, dejándome inmóvil, todo mi cuerpo dependía de él, en ese momento era solo él quien me sostenía.
-No te alejes de mí nunca más, no te hagas inalcanzable, porque no se que sería de mí si te volviese a perder, si me volviese a sentir incompleto.

sábado, 13 de octubre de 2012

Capitulo 32.

Cuando llegué a Dublin, tuve que coger un tren hacia a Mullingar, como ya conocía un poco Irlanda, pude guiarme entre toda la gente que entraba y salía del aeropuerto. El tiempo se me hizo eterno en el tren, me resultaba incómodo ser la única chica joven de aquel vagón, la mayoría eran familias y señores mayores. Me recordaba a cuando mi familia estaba completa, miraba tras la ventana y pensaba en los viajes entren que tenía con mis padres en navidades, que las mañanas de mis cumpleaños aparecía en mi habitación con un paquete envuelto y una taza de chocolate, era perfecto, en ese momento sentí como me empezaban a caer lágrimas silenciosas por la cara, '¿Y si hubiera tenido al bebé, hubiera hecho los mismo en sus cumpleaños?' '¿Hubiera sido una buena madre, tan buena madre como lo fue la mía?'. Me limpié las lágrimas y deje de cuestionarme cosas que, sabía, no debía hacer. Durante todo el trayecto estuve con la mirada en el suelo, y las manos entrelazadas, la presencia de alguien sentándose a mi lado hizo que cambiara de postura.
-¿Porque tan sola?
La mire extrañada, era una señora no muy mayor, no tenía mas de cuarenta y cinco años, sus ojos se parecían tanto a los de mi madre, que hicieron que volviera a llorar, me tape la cara con las manos y sentís su brazo rodear mi espalda, sin esperar dos segundos, apoye mi cara llorosa en su pecho y la abracé como si la conociera de toda la vida.
-Eh, cielo, tranquila, ¿como te llamas?
-E...Eva - dije apartándome de ella -, lo siento, no quería molestarla, no era mi intención...
-No importa hija,  - empezó a sonreír -, me he acostumbrado a estas depresiones, ¿es un chico?  ¿quizá...una chica?
-No, no, por supuesto que no - me limpié las lágrimas entre risas -, recuerdos, solo eso.
-Mi hija también solía tener depresiones constantes, me llegué a acostumbrar a dormir con ella cada noche porque le habían engañado, o el chico que le gustaba salía con su mejor amiga, cosas así, pero nunca me puso esta escusa, si me permites preguntarte, ¿que tipo de recuerdos?
-Recuerdos...recuerdos bonitos, recuerdos familiares, mas que nada.
-¿Bonitos? ¿Y por que llorabas cielo?
-Por la emoción que me provocaban los recuerdos, siento haberla molestado de verdad.
-No importa,- me dijo sonriente - ¿vas a Mullingar?
-Sí, voy a casa de un amigo.
-¿Y ese amigo tiene que ver en tus recuerdos?
-Sí - empecé a reír.
-Me alegra haberte hecho reír, bueno cielo, me tengo que ir, mi marido me espera, espero que te lo pases bien en Mullingar.
-Gracias, me ha gustado hablar con usted, muchas gracias.
Me dedicó una última sonrisa cuando cerró la puerta que separaba mi vagón de los baños, su cara me resultó bastante familiar, los ojos que tenía eran los de mi madre, estaba completamente segura. En sí, ella se parecía tanto a mi madre, o era lo que mis ojos cegaban al recordarla tan seguidamente esos últimos días.
Después de hablar con aquella señora, pensamientos inocuos dejaron de aparecer por mi cabeza, el paisaje de detrás de la ventana era precioso, a partir de ahí el viaje se me hizo muy corto.


En cuanto encontré un taxi que me llevase a la dirección de Niall, me monté y entable una pequeña conversación con el conductor, mas que una conversación fue un intercambio, me llevaba gratis a su casa, si yo le conseguía un autógrafo de alguno de los chicos, a sus hijas, accedí, no iba costar mucho pedirle una firma a Niall... o a Harry, me dijo que vendría a buscarme de nuevo la siguiente mañana, si no le daba lo que el me pedía, le tendría que pagar las veinte libras que me costaba el viaje, me guardé los nombres de sus hijas en la cabeza, esperaba que no se me olvidasen.
Cuando me dijo que ya habíamos llegado, el corazón se me puso a mil, en ese momento pensaba en volver a montarme en el taxi, darle las 40 libras totales que me costaría volver a la estación e ir a Dublin, coger el primer avión a Londres y meterme otra vez en la habitación sin volver a salir. Pero no lo hice, eso hubiera sido de cobardes, y lo era, pero tenía un límite. La mirada del taxista me hizo recordar el pacto que habíamos hecho, asentí y se alejo con el coche.
Cogí el mango de la maleta y, decidida, crucé la calle para tocar aquella puerta de color marrón claro, aparentaba no tener ninguna mano de pintura, por lo que el aspecto de madera hacía la casa mucho mas elegante. Al estar a un paso de la puerta, me detuve y empecé a pensar que era lo que iba a pensar Harry de mi aparición sorpresa ahí, donde se suponía que no tenía que estar, donde se suponía que yo no sabía que estaba él, pensaba en sí sería capaz de echarme de ahí o sencillamente ignorarme, pensaba en que quizá aquellas cartas, aquellas palabras que escribió en ambas cartas, solo eran eso, palabras...
Pero tenía que arriesgarme, no podía seguir siendo una estúpida que se echa atrás en cuanto ve que no solo hay una opción, tenía que tocar esa puerta y esperar... y esperar lo que sea, sea bueno o sea malo. Tenía que llamar a aquella puerta, y lo hice, o bueno, lo intente, porque en cuanto mi puño iba a chocar con la preciosa madera, sus ojos se toparon con los míos haciendo que mi mano bajase y que soltase el mango de la maleta, lo mismo paso con él que dejo caer un plato con un bizcocho encima, no podía gesticular ninguna sonrisa, aunque en ese momento deseaba mas que nada sonreír, lo único que podía hacer era expulsar mi alegría mediante lágrimas, y su reacción de contenerme, fue abrazándome. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Capitulo 31.

-¿Eva? ¿Estarás para mi cumpleaños no? - su dulce voz suprimió mis lágrimas y volví a la realidad.
-¡Claro! - me arrodille al lado de su cama, y le acariciaba la cara - ¿como podría perderme semejante día?
Le hice cosquillas y empezamos a reís los dos, pero en cuanto oímos unos pequeños gemidos de Emma, paramos y me despedí de él, me dijo no quería juguetes, que quería ropa, en el momento que me dijo eso, pensé que los chicos, tendrían algo que ver en su decisión. Lleve a Bill al salón para que se quedase con Mike, pero no lo vi, Eleanor estaba esperándome fuera, así que fui a buscarlo a la cocina.
-¿Donde te has metido? -dije entrando.
-Me escondo de ti - tenía una postura preocupante, sus manos estaban apoyadas en la encimera, y sus ojos se encontraron con los míos mucho mas tarde de que me respondiera -, no se que mas tengo que hacer, Eva.
-¿De que hablas? - me acerqué a él, entrando en confianza.
-Ese no es tu mundo, lo sabes, en cualquier momento el se irá con alguna tipa que tenga dinero y que posea fama, algo que tu no tienes, mi intención no es ofenderte, pero te quiero, es más te amo y...
-Es tarde, ¿no crees? Te he perdonado muchas veces, sabiendo que no debía, es tarde.
-Es distinto - estaba frente a mi, su mano acariciaba mi rostro -, es como el dicho - sonrió -, cuando te perdí, me di cuenta de como, de cuanto me hacías falta.
-Mike...
-Estoy seguro de que algún día, sea tarde o temprano, te darás cuenta de que soy yo, y no él, lo sé.
-Me...me tengo que ir, te llamaré, ¿vale? - cogí su mano suavemente y la sentí por un momento -, hablaremos...mejor en otro... en otro momento.
Salí de casa con el móvil en la mano y bastante nerviosa. vi a Eleanor dentro del coche y con el móvil en la oreja, parecía estar gritando y eso me puso aún mas nerviosa.
Opté por esperar a que dejase el móvil y me indicase que entrara. Pero solo sirvió para volver a pensar en el tacto de la mano de Mike, 'Esta bien, Mike solo es un amigo, Eva, es Harry el que tiene que estar contigo, es solo él', pensé, pero me era inevitable recordar todos y cada uno de esos momentos, de mis momentos con él, habían sido tan perfectos, suprimiendo cada discusión, cada mentira, pero todo eso hacía que mis recuerdos fueran perfectos, no me podía creer lo sensible que podía ser, durante el tiempo que estuve con él, sí, claro que fue romántico y sensible, pero nunca lo había sentido tanto como ese día.
-¡Eh! Vamos sube -parecía alterada, simplemente le hice caso.
Subí sin rechistar, tenía la mirada perdida, y no le quité la mirada, tendría que reaccionar de alguna manera, para ello tendría que empezar yo a hablar.
-¿Que ha pasado? - dije suavemente.
-El estúpido de tu novio se ha ido con Niall a Irlanda.
-¿Y que problema hay? - sus ojos tornaron los míos con ignorancia.
-¿Como que, qué problema hay? ¡Tenemos los billetes para Alemania! ¡¡Alemania!! - chilló.
-Vale, tranquila - le dije poniendo mi mano en su hombro -, ve tu a Alemania, yo iré a Irlanda, ¿de acuerdo?
-Es...es.. es que sería ir contigo, he discutido con Louis por eso - volvió a dirigir la mirada a la nada.
-¿Eres tonta? Es una tontería - reí -, cielo me da igual que vengas conmigo, aunque claro que me gustaría, pero quien te necesita es él, yo... yo también, pero puedo arreglármelas sola. - le di un beso en la mejilla y eso hizo que ambas sonriéramos.
-¿No te enfadas?
-Por favor, Eleanor, somos mayorcitas, ¿no?
Después unas risas y de pedirme perdón mil veces, fuimos al aeropuerto a cambiar los billetes. Por suerte los cogimos para esa misma noche, por lo que el plan de dormir en casa de Eleanor se nos fue al viento, había habido una baja para el de Alemania por eso ella cogió ese puesto, para Irlanda no había problema ya que aparte de unos, bastantes, grupos de directioners que iban hacia allí, estaba lo demás vacío.
Comimos en un restaurante cerca de su casa, para después ir a por las maletas de Eleanor, nos encontramos con un par de chicas que le pidieron autógrafos y fotos, yo solo me quedé sentada mirando y sonriendo cada vez que ella me miraba. Se podría decir, que en esos momentos por mi cabeza rondaba un pensamiento poco elocual, pensaba que ella tenía una vida perfecta. Pero hasta la vida mas, aparentemente, perfecta, tiene sus declinaciones.
El tiempo se paso rápido y sin saberlo ya estábamos de camino al aeropuerto, nos separamos en la entrada, su terminal estaba al otro lado de la mía, nos despedimos con un largo abrazo, y prometimos llamarnos para cualquier novedad, me dio la dirección de la casa de Niall, 'estaré perdida igualmente' pensé. Con la maleta rodando por el suelo y mi mano sujetándola me dirigía a lo que se podría decir mi futuro, o eso era lo que yo pensaba en esos momentos.

Me senté en mi respectivo lugar, varias chicas me miraban y sonreían, yo les devolvía la sonrisa, y empecé a leer el libro, sería un buen comienzo. Palabra tras palabra hacía que cada vez me dieran mas ganas de abrazarle y decirle todo lo que le quería, de vez en cuando mi mente se iba, se iba con Mike.