sábado, 20 de abril de 2013

Capitulo 53.

El viento otoñal hizo que el camino hasta el centro de Londres fuera más largo. Me detuve en la puerta de la casa de mis padres, esa casa que sintió la ausencia de nuestra familia entera.
Al entrar, sentí el aroma a polvo, a tiempo, a olvido... Subí las escaleras y encendí la luz del salón, seguía estando todo igual, la única diferencia eran los montones de papeles que habían en todas partes. Me acerqué  al comedor dónde vi muchas más cajas llenas de papeles, carpetas de colores con distintas etiquetas con distintos temarios. No quise verlos, solo quería descansar, sentarme en mi vieja cama y quedarme ahí el tiempo que tardase en tener a mis hermanos.
Pero mi instinto de limpieza pudo conmigo, fui a mi antigua habitación y encendí la luz, no recuerdo la hora que era pero no había amanecido. Antes de alarmarme al ver que en mi cama no solo faltaban sábanas si no que había un invitado de más, quité la manta que lo tapaba y la figura de Mike durmiendo me estremeció. Por un momento me hubiera tumbado a su lado, y hubiera recobrado el calor perdido del paseo que me hube dado. Pero mi enfado con el mundo pudo con todo lo demás.
Lo zarandeé con todas mis fuerzas diciendo su nombre en alto, no hubo manera de despertarlo hasta que lo tiré de la cama. Cuando vi que su cara cayó contra el suelo, le intenté ayudar.
-¡Lo siento! ¿Estás bien?
-Ah...Joder, ¿qué hora es? - dijo medio dormido.
-No sé, ¿estás bien? - al darme cuenta de que era mi casa, me puse en pie y puse mis manos en mi cadera, le miré hasta esperar a que su mirada se cruzará con la mía.- ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?
Se levantó a duras penas del suelo, y se sentó en la cama. Se pasaba la mano por la nariz mientras me miraba, no llevaba camiseta por lo que irremediablemente me provocó un escalofrío.
-El señor Quendeck me dio su llave, mis padres... bueno, resumiendo que no tengo otro lugar dónde dormir.  Si te parece mal, me buscaré otro sitio.
-Oh, por supuesto que te vas a buscar otro lugar.
Planteé el orden de mi palabras, y me resultó muy duro haberle dicho aquello, se suponía que él era mi amigo, y más que eso, él había encontrado a mis hermanos, según el señor Quendeck, claro. Pero, ¿que debía hacer? No pude contener a mi intuición, así que sin esperar a que el dijera algo o se moviera, empecé a hablar.
-Lo siento, he...he pasado un mal día, mañana traeré mis cosas, seguro que en la cama de mi hermano estarás cómodo, lo siento, de verdad.
-¿Tus cosas? ¿Qué ha pasado?
-Nada, no te preocupes, si no te importa quiero dormir en mi cama.
Asintió y se marchó, yo iba detrás de él para cerrar la puerta, pero antes de que pudiera hacerlo, se me acercó, casi tan cerca que pude oír a la perfección su respiración.
-Estaré en el sofá por si necesitas algo.

Supongo que esto es Urgencias, u observaciones, ya que es una sala pequeña y la camilla en la que estoy tumbada es mucho más incómoda que la que tienen todas las habitaciones de un hospital. Llevo unos pantalones de color rosa, supongo que son de Reneé, por lo que advierto que ha estado aquí. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Me pongo en pie cuando oigo que la puerta se abre.
-Siéntese, señorita Dayle. Tenemos mucho de qué hablar - dice un hombre con bata blanca y que supongo que es el médico -, lo primero de todo, ¿qué tal se encuentra?
-Pues muy bien, pero... ¿dónde están todos?
-A que se refiere, ¿con todos?
-Pues, mis hermanos, mi prometido, mis amigos...
-Ellos están bien, ahora centrémonos en usted. Veo que esta mucho más delgada, según sus amigos e incluso su prometido.
-¿Delgada? ¿A dónde quiere llegar?
-Ha estado inconsciente durante un par de horas, eso no es algo normal en una persona sana.
-Si quiere decir que si tengo algún trastorno alimenticio, se está equivocando. - me sudan las manos - Estos últimos días he estado un tanto nerviosa, y puede que me saltara alguna comida, pero no conscientemente.
-Bueno, debido a su buena escusa, no me queda otra que darle el alta y...
-Perdone, pero no es ninguna escusa, es la verdad.
-Le creo, los nervios de la boda y esas cosas, mi mujer paso por lo mismo, aunque nunca se desmayó antes de nuestra boda. -pone el bolígrafo en la barbilla y me mira - Espere fuera mientras firmo estos papeles.
Sin despedirme salgo de la habitación y veo a Bill con una camisa blanca mordiéndose las uñas, los quince años le han sentado de maravilla, por otro lado a mi hermana todavía se le ve como un niña, con un vestido de color naranja y una diadema amarilla clara. Cuando me ven, corren hacia mí y yo no puedo evitar sonreír.
-Nos habías asustado, el médico nos ha estado preguntando si te mareabas continuamente, ¿estás embarazada? - me pregunta mi hermana.
-¡Emma! ¿Cómo eres capaz de relacionarlo? - inconscientemente miro a Bill quien parece realmente nervioso - No lo sé, pero lo dudo, me lo habría dicho el médico, ha sido un bajón de tensión.
-Liam está en la cafetería, nos ha dicho que cuando salgas te llevemos.
Sigo a mis hermanos por detrás. ¿Embarazada? ¡Qué tontería! Lo único que creo, es que ha sido una señal de que no debí decidir casarnos tan pronto. A fin de cuentas, ambos somos jóvenes y mis hermanos aún me necesitan, tendré que hablarlo con él. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Capitulo 52.

Abrí los ojos en el preciso momento en el que la punta de la cuchilla atravesó mi muñeca, una sola gota de sangre recorrió mi mano cuando me di cuenta de la atrocidad que me disponía a hacer.
Tiré la cuchilla al lavabo y respiré hondo, intenté calmar mi pulso, calmar mis lágrimas... Abrí el grifo y me limpié la poca sangre que hube derramado. Oí, entre llantos, que tocaban la puerta del baño.
-Eva, ¿podemos hablar?
Intentando deshacer el nudo de mi garganta y quitándome las lágrimas de la cara, respondí:
-En seguida salgo, a...ahora hablamos.
El agua corría por mis brazos, y pude ver que no era más que un mísero punto lo que me había hecho en la muñeca. Me alegré más al ver que ya no expulsaba ni una gota de sangre, me lavé la cara y con la primera toalla que encontré me sequé. Una última vez, me miré en el espejo y volví a echar a llorar, mi cara no podía estar mas roja, mis ojos no podían estar más húmedos, mi culpa no podía estar más presente...
-Eva, voy a entrar. - oí detrás de la puerta, después, unos golpes hicieron que el picaporte saliese por los aires.
No estaba él solo, Niall se mantuvo detrás. Pero quién se acercó primero fue Harry, quiso acariciarme la mano, la cual yo aparté por acto reflejo.
-Harry, quiero hablar con ella primero, ¿vale? - mientras sus ojos estaban clavados en mí, vi como asintió.
Una brisa fría y perfumada me hizo saber que ya se había ido, los brazos de Niall me sacaron del baño y me sentaron en la cama. Él se sentó al lado mío, me rodeó con sus brazos y yo empecé a llorar como una niña pequeña, ¿no se suponía que sería el día más feliz de mi vida? Había encontrado el paradero de mis hermanos, mejor dicho, lo había encontrado Mike. ¿Que hacía llorando? De repente era como si todo se me hubiese venido encima en ese momento, me aferré a la idea de no tener a mis padres, me aferré a la idea de que la confianza depositada no me había servido de nada, me aferré a creer en que siempre me mentían, en que siempre la que acababa en dolor y lágrimas, era yo. ¿Tenía la culpa de todo? ¿Por qué?
-¿Por qué? - dije al fin.
Con algo de fuerza me incorporé, quería mirarle a los ojos, por lo menos él nunca me había fallado, sentía cierta seguridad a su lado, muchísima más que cuando estaba con Harry, o con cualquier otra persona.
Apoyé mi cabeza en el hueco de su cuello y sentí su calidez, él me acaricio la nuca y siseaba al mismo tiempo. Quise cambiar mi papel, quise ser una persona que consolara, no ser la débil que siempre necesitaba un hombro en cual llorar.
Respiré hondo, y me calmé. Aclaré mis ideas: no era ni la primera ni iba a ser la última vez que me fallaban, a fin de cuentas, yo también cometí errores, ¿quién va culparme por ello?
Me prometí a mi misma que nunca, en la vida, iba a sentirme decepcionada, que nunca iba a tirar todo por la borda solo por un sencillo momento de sufrimiento, porque el tiempo lo cura todo. O eso dicen...
La respuesta de Niall me devolvió al mundo real. Al mundo en el que, en ese preciso momento, era infeliz.
-Pequeña... la vida es así. Primero te da palos, luego, te vas construyendo.
-Creo que con tantos palos, voy a poder hacerme una mansión - dije entre cortas risas.
Me puso la mano en la barbilla, y me alzó la mirada.
-Sabes que nunca hemos querido hacerte daño, pero las circunstancias son las qué son. Harry es tonto de por sí.
Reí.
-No creo que sea él, el único problema.
-¿En serio? ¿Crees que eres tú? Vamos, Eva, nos has enamorado a todos, no por lo exterior, si no por como eres interiormente, por tu personalidad. Le ves el lado positivo a todo, ya no en tus problemas... ya que en esos temas siempre eres demasiado negativa, pero por lo demás - me limpió una lágrima -, te acercas más a la perfección que cualquier otra persona.
Antes de que pudiera decirle nada, oí como la puerta de la habitación se volvía a abrir. Cerré los ojos con fuerza y decliné la cabeza. Era hora de escuchar de su boca que era lo que estaba pasando. Carraspeó la garganta y como si fuese un susurro, habló.
-Claudia te esta esperando.
-Sí, claro - me dio un beso en la frente y me sonrió -, tranquila, ¿vale? Todo va salir bien.
Y como un suspiro se marchó.
Esperando en cualquier momento que Harry ocupase el lugar que hacía segundos ocupaba Niall, cogí fuerzas para asumir lo que iba a pasar.
El sonido de la puerta al cerrarse me aceleró el corazón, ¿como iba a tomármelo? Ya me había dicho que no era necesario derramar más lágrimas, para adelante, ¿no? De alguna manera o de otra, me iba a afectar, lo único que quería, era hacerlo ameno. No es que estuviera acostumbrada, pero la primera vez que me engañaron me lo tomé muchísimo peor, sin salir de mi casa, encerrada en mi habitación, lo único distinto que había, era que la primera vez... la primera vez estaban mis padres.
-Perdóname - dijo entrecortadamente -, por favor, perdóname.
Sus fuertes pisada se acercaron y se arrodilló ante mí, tenía los ojos rojos, incluso más que los que estaban los míos. Por un momento hubiera hecho de tripas corazón y habría olvidado todo, pero sabía que eso siempre iba a estar ahí, y de algún modo tenía que pararlo.
-Por favor, Eva, te juro que no significó nada, te juro que yo solo te...
-Me has jurado demasiado, Harry.
Mi voz estaba ronca, apenas la distinguí.
-Es hora de que dejes de jurar, y simplemente te prometas que es lo que quieres hacer, y con quién lo quieres hacer. Yo... yo no puedo hacer más..
-No, por favor, no, escúchame, no me dejes, no, no, no sé que haré si tú no estás conmigo, estaré..
-Estarás con otra, no te hace falta buscar, ellas te encuentran.
Dejándolo arrodillado, a los pies de la cama, me levanté despacio y salí de la habitación.

¿Qué habría pasado si hubiera hecho de tripas corazón? Es la pregunta que me llevo haciendo desde aquel día, por lo demás ya no me arrepiento de lo que sucedió después.

martes, 19 de marzo de 2013

Capitulo 51.

Siento que alguien me da golpes en las mejillas, siento gotas de agua por mi frente, oigo como siguen gritando mi nombre, y entre tanto escándalo, también oigo su voz. Pero, ¿que hace aquí? Se supone que el novio nunca puede ver a la novia antes de la boda. Quiero despertarme, quiero verlo, quiero besarle, pero mis músculos no responden. ¿Que puedo hacer?

Después de hablar con Niall y decirle que fuera con Claudia a por más comida, fui a despertar a Harry. Más que nada lo hice porque quería que él hablase con ella.
Cuando llegué a la habitación, vi que él ya no estaba en la cama, me dirigí al baño pero tampoco estaba, un poco asustada bajé al salón, y oí que estaba hablando por teléfono en la cocina, ¿en que momento bajó? Intentando que no oyese mis pasos, fui despacio.
-...con Niall - dijo él - No, es mucho riesgo, a parte ya te dije que no quiero problemas, la quiero, ¿entiendes? - oí gritos al otro lado del teléfono - ¡No, escúchame tú! Solo fueron dos noche que no significaron nada, ella es mi vida, realmente no sé ni por qué te seguí la corriente...
Sin querer, tropecé con una de las bolsas que antes de que Niall se la comiera, había comida. Por un momento tuve un nudo en la garganta, pero cuando se giró y me miró se disolvió todo. Me apañé escusas que justificaran la razón de esos gritos. Sin decir nada apartó el teléfono y se acercó a mí.
-Amor...
Puse mi dedo índice en sus labios y no dejé que continuara. ¿Para qué me iba a hacer más daño? Si ya había intuido la razón... Supe la razón de esa llamada, pero no quería creerlo. Intentando no llorar, hice que todo fuera normal, sin ninguna palabra que estropease nada. En ese momento, me permití vivir una mentira más.
-He... He mandado a Niall a por comida - reí -, ha venido con Claudia y se la han comida, en seguida vendrán.
Sonreí, le di un beso en la mejilla y di media vuelta. Al subir las escaleras, me agarré fuertemente al pasamanos, sentí ira dentro de mí, quise volver y gritarle, pedirle explicaciones. Pero no quise volver a sufrir por lo mismo, ¿más engaños? ¿de qué me servirían? Derramé un par de lágrimas mientras subía las escaleras, cuando estuve en el último escalón, sentí otra vez sus brazos rodear mi cintura, sentí que me besaba el cuello, me giré... y solo me acompañaba la soledad que sentía en ese momento. Mi imaginación fue más allá de mis sentimientos. Él estaba abajo, en la cocina, dónde me había enterado de todo. Yo seguía ahí arriba, llorando en silencio, entrando en la habitación y cambiándome de ropa, quitándome su camiseta y poniéndome algo más adecuado. Por pura rabia, me quité el collar que me había regalado, por pura rabia, lo puse encima del de mi madre, por pura rabia... entré en el baño... entré en el baño y con lo primero que cogí... con la primera cuchilla que cogí... empecé a hacerme el daño que merecía.. o que en ese entonces, pensaba que merecía.
"...-¡Eva! No te subas ahí, por favor, te vas a hacer daño - grita mi padre - Clara, dile algo por favor, se va hacer daño.
Mi madre ríe, se acerca a mí  y extiende los brazos, ¿que quiere? ¡Ah! Ya lo sé, quiere que salté a sus brazos, pero.. ¿es de verdad? ¿o es un simple sueño? No, es de verdad, la sonrisa de mi padre es incomparable, ¡están aquí de verdad! ¡han vuelto! 
Me lanzó a los brazos de mi madre, pero solo caigo, ¿por qué nadie me coge? De repente veo que ella se aleja más y ya no me puede coger, veo que mi padre deja de sonreír, que ahora está triste, ¿que pasa? 
¿Dónde están? ¿Y mis hermanos? ¿Qué está pasando?"

Le cojo de la mano con fuerza, espero que lo note, ya que estoy haciendo toda la fuerza posible, sigo sin poder abrir los ojos, mis mejillas están calientes, supongo que es por los golpes que me han dado, mi cara está húmeda y ya no llevó el vestido puesto, sigo oyendo voces, sus voces. Sé quien entra y quien sale. Aunque no sé a donde, quiero que llegue la hora de la boda, ¿que hago aquí perdiendo el tiempo? No puedo evitar sentir miedo, quiero abrir los ojos y ver sus ojos. Por otro lado, ¿y mis hermanos? Todavía no los he oído llegar, aunque igual no se han enterado de lo que ha pasado, tanto como yo. Mejor, así no se preocupan, esta mañana los dejé con Liam, espero que sigan con él. 
Tengo miedo, quiero despertar, estoy harta de acabar en un hospital cada vez que siento miedo.
En estos momentos es cuando más echo en falta a mis padres, es cuando la nostalgia y la soledad pueden conmigo, pero ahora no puedo, algo en mí me dice que los voy a ver pronto, que no me preocupe, espero que se refiera a que me atreveré a ir al cementerio... No quiero que mis hermanos me pierdan, o mejor dicho, no quiero volver a perderlos. 

viernes, 8 de marzo de 2013

Capítulo 50.

Intentaba llenar mi cabeza con nuevas metas. Haber encontrado a mis hermanos me hacía sonreír continuamente. Hubieron días en los que las risas y sonrisas causaron que me doliesen las mejillas, pero relativamente me daba igual. Habían sido varios años en los que no reía con ganas, en los que no encontraba el lado positivo a nada. Me sentía completa, como si del vaso vacío, habrían echado algún líquido, y que incluso se sobrepasara del borde.
Pasé noches sin dormir de la desesperación de que me llamasen con noticias, cosa que no ocurrió en bastante tiempo. Me apoyé en la idea de que por lo menos estaban en la misma ciudad que yo. Aunque fuese poco, me valió durante unos meses.
Ese día, al mediodía, Harry me llevó a casa, después de haber a ido a un restaurante a comprar comida para llevar, según él teníamos que celebrarlo.
Dejando todo en la cocina, fui a mi habitación a ponerme algo más cómoda, ya que no tenía pensado volver a salir, necesitaba asimilar la noticia. Mientras me quitaba la camisa blanca, sentí los brazos de Harry por mi cintura, lo que hizo que me estremeciera. En esos cinco años, las veces en las que pudimos estar juntos fueron escasas, por decirlo de alguna manera, no fuimos muy activos en cuanto a lo sexual. Mi mente estuvo fuera de sí. Pero ese día, me di el placer de dejarme llevar, de hacer lo que el cuerpo me mandase, y no lo que mi mente pensase.
Terminé de quitarme la camisa, mientras él me besaba el cuello. Me giré y con una sonrisa en la cara, le besé, sin intención de parar.
-Echaba de menos esto - dije sin separar mis labios de los suyos.
Sin darnos cuenta ya estábamos tumbados en la cama, dentro de ella, ambos desnudos, y con su mirada puesta en la mía. Quería más que simples roces, más que simples besos. Así que por momentos era yo quien tomaba el control, cogí sus hombros y con fuerza me puse encima de él. Fue como si jugásemos como niños, no parábamos de reír, y de girar en la cama. Fue como volver a la vida. Estar con él, me proporcionaba más vida. Algo que no aprecié en ausencia de mis hermanos.

-¿Está todo listo? - pregunto nerviosa.
-Eva, tranquilízate, los invitados están llegando y Reneé está terminando con las flores, todo estará perfecto, ya verás. - dice Claudia.
Solo sonrío. Pero me cuesta creer que esté aquí, que dentro de escasos minutos estaré caminando hacia el altar, en dónde él estará esperándome, o igual no, ¿y si no llega? ¿y si se arrepiente?
-¡Chicas! ¡Ha llegado el stripper!
Lleva un traje precioso, un gris que no le sienta nada mal. Me mira de arriba abajo y no puedo evitar sonrojarme.
-Eh, preciosa, ¿por qué no te casa conmigo? Deja a ese idiota, que por cierto, acaba de llegar.
Mi corazón se acelera por momentos, siento que la habitación da vueltas y necesito sentarme, ¿qué me pasa? Ya no tengo nervios de saber si llega o no, solo tengo ganas de dormir. Cierro los ojos y no hago caso de las voces que gritan mi nombre.

El cansancio pudo con nosotros, pero más con él. Sus ojos se cerraron junto con una sonrisa en la cara. Observé durante bastante tiempo sus labios, su nariz, todo, lo tenía a pocos centímetros. Tenía los ojos cerrados, y su respiración me tranquilizaba, incluso dormido producía música.
Quitando con cuidado su brazo de mi cuerpo, me levanté y me puse una de sus camisetas y un chándal gris. Fui a la cocina a calentar la comida, estaba hambrienta, y supuse que él también lo estaría, pero cuando llegué, las dos bolsas del restaurante estaban vacías. Por un momento pasé miedo, pero después de oír unas risas conocidas me enfadé.
Me acerqué al salón despacio, intentando no hacer ruido. Lo más bajito pero claro que pude, empecé a hablarles.
-No se puede tener más cara...
Los dos se separaron en medio segundo y mientras Niall se caía al suelo, Claudia me miraba con la cara totalmente roja.
-¿Cómo habéis conseguido entrar?
Los gemidos de Niall al levantarse, llamaron mi atención.
-Harry es de dejar una llave escondida detrás de algún lado, pero... Bueno, hemos entrado por la puerta de atrás - miró a Claudia -, no encontramos la llave.
Empezaron a sonreírse, y sin quererlo a mi también me hizo gracia la situación. Pero, luego recordé que Niall  había terminado con ella, y que en ese momento estaba con esa tal Caitlyn. Recordarlo hizo que volviera a mi postura seria.
-Claudia, ¿te importa si hablo con él a solas?
Negó con la cabeza y se volvió a sentar en el sofá, cogí a Niall del brazo y lo llevé a la cocina.
-Ya, ya, lo siento, es que Harry me mandó un mensaje con la noticia y como os vi dur...
-Mira, me da igual que hayas venido, pero ¿qué haces con ella? ¿no estabas con la chica esa, Evelyn?
Empezó a reír, pero luego miró hacia el suelo y me percaté de su tristeza. Cogí su barbilla y levanté su mirada.
-¿Qué ha pasado?
-Mejor tarde que nunca, ¿no? - vi en su expresión ganas de echarse a llorar - Caitlyn... Caitlyn no quería más que salir conmigo en la portada de alguna revista - estalló, me acerqué a él y le abracé - ¿por qué siempre me pasa esto?
-No te quejes, creo que a la chica que tienes en mí salón le hiciste más daño.
Me apretó con fuerza, yo le acaricié el pelo, intentando que se tranquilizase. Cuando dejó de llorar, abrió el grifo del fregadero y se echó agua en la cara, se secó con una servilleta y sonrió.
-¿Crees que le hice daño?
-Niall... ¿Cuándo la has llamado? ¿A que ha sido hoy mismo? - asintió - Poniéndote un ejemplo, a Evelyn ni se le habría ocurrido haberte cogido. El amor es así, de unas viene, de otras se va. Pero ella te quiere, se nota, y espero que la correspondas, o que por lo menos te des cuenta.

sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 49.

Hube deseado esa llamada millones de veces durante esos cinco años de añoranza a mis hermanos. Pero en ese momento no supe reaccionar, mis piernas no respondían las órdenes que les daba, mi cabeza se quedó totalmente en blanco, mi vista se volvió completamente borrosa y mis oídos estaban como taponados, ya que no oí la voz de Harry igual de clara como la había oído siempre, sino bajo niveles. No supe que hacer, y cada minuto que pasaba me sentía más inmóvil, más inútil. Las manos de Harry estuvieron en mis hombros, me zarandearon pero yo no respondí, solo sentí el movimiento que me provocaba. Luego, también, sentí que me cogió en brazos y me sentaba en el asiento delantero del coche, sentí la brisa que provocó el que hubiera cerrado la puerta del coche con mucha brusquedad.
No entendí las palabras que dijo cuando arrancó, intenté con todas mis fuerzas poder moverme, o si quiera poder hablar, pero me fue imposible. Cuando se me hubo aclarado la vista, me di cuenta de que estábamos llegando a mi casa, y en ese momento fue cuando, sin decir nada sin moverme casi, demostré mi completa felicidad. Mis lágrimas salían a chorros, y mi risa se oía por todo el coche, me dolió la mandíbula y no pude parar de reír, de sonreír. Giré la cabeza y comprobé que Harry me miraba, alternando la vista conmigo y la carretera, sin importarme que pasase cualquier accidente, me lancé a sus brazos, movió muy rápido el volante y frenó de manera bruta.
-¡Los tengo! - grité mientras mis lágrimas caían en su chaqueta - ¡Por fin los tengo!
De la misma manera que mis brazos se agarraban a su cuello de, él me agarró con fuerza por la cintura, y me susurró al oído, palabras simples, pero eran las que mejor se le daban.
-Lo sé, mi amor, lo sé.

Ya no tiene el pelo rubio como lo tenía antes, ahora es un castaño claro, que le queda muchísimo mejor. No puedo aguantar más así que aunque los zapatos y la cola del vestido me lo impiden, corro hacia él y le doy un abrazo.
-¡Nialler!
Me coge por la cintura y da vueltas sobre sí mismo, conmigo. Cuando por fin me baja, le doy tres besos, en las dos mejillas y en la frente, cuando me despego de él, me doy cuenta de que detrás de él esta la diseñadora mi vestido. Sí, es Claudia, Reneé eligió mi vestido, pero ella lo diseño. Y me encanta.
-Pequeña, me haces llorar, estas deslumbrante.
-Oh, no seas así, que si lloras tu, lloraré yo, y El me acaba de maquillar.
-¡Eso! Así que, eso de llorar lo dejáis para luego.
-¡Claudia! - grito otra vez - ¿Qué? Dime que me queda bien, tu opinión es importante.
-Cielo, tu estás radiante incluso con una sábana rodeando tu cuerpo - se acerca a mí y me abraza - ¡Dios! No puedo creer que ya sea el día, si hace dos días estaba discutiendo con Reneé por el tamaño de tu cola...
-El tiempo pasa muy deprisa...

Cuando bajamos del coche, fuimos corriendo hacía la puerta de mi casa. Con mucha desesperación busqué mis llaves, pero recordé que no hube cogido nada en casa, el móvil se quedó en el suelo y las llaves en la mesa...
-Eres una despistada, debajo del felpudo.
Me agaché y alcé el felpudo, haciendo que una pequeña nube de polvo me cegara por un momento. Saqué la llave y sin esperarlo más, la metí en la cerradura, un 'click', y empujé la puerta para subir corriendo las escaleras. Mi corazón se aceleró, tanto por la agitación de la carrera que había hecho tanto por la emoción que me causaba saber más sobre ellos, sobre mis hermanos. En el salón estaba el señor Quendeck, sentado en el sofá, y al lado estaba un hombre, con el pelo de color castaño claro, no le vi la cara en ese momento, pero mi respiración alterada hizo que ambos se dieran la vuelta, y pude reconocer la cara de aquel 'hombre'. En esos cinco años solo recibí llamadas de él, quien me contaba que había conseguido entrar en la Universidad, que estaba ya en el tercer año de Ingeniería mecánica, pero la última llamada que recibí de él había sido dos años atrás, nada más. Verlo ahí, provocó que mi emoción aumentara, sus facciones seguían siendo las mismas, simplemente se le veía más maduro, su sonrisa seguía siendo la misma, la profundidad de sus ojos azules eran los mismos que provocaron que me enamorase de él, aunque en ese momento solo sentía emoción por verlo y por tenerlo como un amigo más.
-Que porque corras más no... - Harry se quedó igual de boquiabierto que yo, al verlo ahí sentado, con esa maravillosa sonrisa -, ¿Mike?
-Hey, ¿cuanto tiempo no? ¿Qué tal estáis?
-Pues muy bien - dijo Harry acercándose a él y dándole un abrazo -, ¿que haces tú por aquí?
-Pensé que te encontraría aquí - dijo mirándome -, pero me acabo de enterar de que ya no vives aquí, son cosas que se dicen por teléfono Eva.
-Sí, bueno, también se avisa cuando uno recibe visita...
-Eva, querida, un poco de cordialidad a quién ha sido el que ha encontrado a tus hermanos, ¿no crees?
El mundo se me cayó encima cuando dijo aquello, '¿Ha sido él quién los ha encontrado? ¿Cómo? ¿Por qué?'
-¿Perdón? ¿Que...Que ha dicho? Eso es imposible. - dije vacilante.
-No me subestimes, Eva. Bueno, yo ya me iba, señor Quendeck, llámeme con cualquier novedad, por favor.
-Oh, por supuesto, joven Looper.
-Nos volveremos a ver Eva, lo mismo Harry, adiós.
Sin decir nada más bajó las escaleras y se oyó el sonido de la puerta cerrándose, hubo un par de minutos de silencio, pero yo lo evité. Y empecé a preguntar todo lo que quise saber.
 -¿Dónde están? ¿Cuándo los puedo ver?
-Oh, Eva, ya sabes que esto lleva tiem...
-¡¿Dónde están?! - chillé.
-Todavía no los puedes ver, hay que hacer una serie de trámites, el juicio con tu tía, ya sabes, ellos están bien, están en una casa de acogida.
-¿Cuánto tiempo puede durar eso? ¿Es rápido no?
-Lamentablemente no, haré todo lo posible para que todo esto se realice antes de que pase un año, pero lo conseguiré tranquila. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Capitulo 48.

Todavía estaba oscuro, y no quise hacer mucho ruido. Bajé a la cocina y encendí la luz, me preparé un café con leche y empecé a volver al pasado de una manera más depresiva.
Cuando Harry y yo decidimos comprar aquella casa, fue más que nada por el hecho de mis idas y salidas hacía las ciudades que me indicaba el señor Quendeck, aquel apartamento ya no les servía de nada, y simplemente era un alquiler por las prontas entrevistas que tenían por el centro de la ciudad. Y poco a poco cada uno se fue comprando una casa propia, así que no fuimos menos, Harry yo empezamos a mirar a las afueras de la ciudad, mi casa la utilizábamos para almacenar los continuos papeles que el señor Quendeck y el detective acumulaban, prácticamente se había convertido en su despacho. Eleanor se dio un tiempo de desaparecida, aunque la llamaba todos los días para saber cómo estaba, Louis se lo tomó mucho peor y cuando por fin ella se decidió a volver el estado de ánimo de él cambió radicalmente, de estar metido en su habitación (de la casa dónde antes vivían los cinco) a salir todos los días con ella, hasta que, por supuesto, empezaron los viajes y las entrevistas al rededor del mundo... Aunque después de cinco años de vivir con Harry, yo me acostumbré a estar semanas sola, sin él. Por lo menos nos teníamos las unas a las otras. Niall estuvo saliendo con una chica que conoció en uno de sus conciertos, no tenia fama, y eso fue lo que me encantó de ella, era como yo. Una simple chica de la ciudad, aunque por lo menos ella era directioner algo que en su momento yo no fui. Zayn ya no tenía nada serio con Perrie, aunque estuvieron en una ida y venida muy extraña, según la prensa rosa y los programas de la tele, ella le había dejado por infidelidad, algo que yo no creí, y fui a hablar con él, quien me explicó que fue al revés. La verdad es que no me lo esperaba, ella parecía de verdad quererle... Aunque pareció ser todo una farsa...
Y en esos momentos ellos dos eran los que estaban solteros, una polémica entre las fans. A mí, me seguían odiando unas cuántas y otras pocas me admiraban. Las parejas más populares de entre los chicos, eran las de Danielle y Eleanor, lo envidiaba. Hubiera deseado poder ponerme a su altura, aunque nunca lo logré, algunos decían que estaba con él solo por la fama, ¿cómo iba a estar por la fama si antes ni sabía quiénes eran? Otros decían que todo era una mísera mentira, que yo solo era una amiga, bien, eso no me molestó, pero que añadieran a un sustantivo 'amiga' diversos adjetivos malsonantes, no era de mucho agrado.
Los pasos de Harry interrumpieron mis pensamientos.
-¿Otra vez? - dijo abrazándome por detrás y dándome un beso en el cuello.
-Otra vez - un suspiro acompañó mi respuesta - ¿te he despertado?
-No, simplemente echaba de menos tu cuerpo al lado del mío...
-Vaya... ¿Y como me remplazas en los viajes que haces?
-Bueno, Lou duerme conmigo, -rió - porque él también la echa en falta, ya sabes.
-Claro, claro, ¿hasta que hora tenemos?
-Pues - miró hacia el reloj que puso Louis en una pared del comedor -, el avión sale a las doce, así que tenemos tiempo, ¿quieres que te acompañe?
-No, si no era por eso, no te preocupes.
-¿Segura?
-Sí, segurísima, de todas formas van a ser malas noticias, ya me estoy acostumbrando, aunque ya sabes, no me voy a rendir.
-Sí, lo sé. Pero esta vez quiero acompañarte. Por algo te ha dicho que es de urgencia y...
-Ya saber como son sus "urgencias" - ironicé esa última palabra -, será porque le faltará alguna firma o algo así.
-Bueno - dijo sirviéndose una taza de café -, igualmente te voy a acompañar, sí o sí.
No pude contrariarle, en cualquier caso, sí que prefería que me acompañase. Me había acostumbrado a ir cada mañana a mi casa dónde estaban el señor Quendeck y el detective, y que me diesen las típicas noticias de 'estamos haciendo todo lo posible' o 'necesitamos tales papeles'. Por supuesto, para todo ello, necesitaba dinero. Por lo que tuve que vender la casa que teníamos en Irlanda, esa casa iba en herencia de mi hermano, pero antes que eso, prefería encontrarlo y ya en su momento si me lo hubiese pedido, le hubiera dado todo lo que me había gastado. No quise aceptar el dinero de Harry, ¿para qué? ¿Para qué tengan más razones y se hubieran metido más conmigo? Podía valerme por mí misma.
-Por cierto, ¿quién es Evelyn?
-¿Evelyn? ¿No querrás decir Caitlyn?
-No sé, Harry, la chica de Niall, o quién sea. El otro día que lo llamé me contestó ella y no me lo quiso pasar. Eso no pasaba cuando estaba con Claudia.
-Es que no te conoce, tenías que haberle dicho que eras mi novia.
-¿Qué quieres decir con eso? - no era muy normal que él y yo discutiéramos, pero de vez en cuando lo hacíamos - ¿Solo me consideran por salir contigo o qué?
-No me refería a eso, cielo, pero ella...
-Qué sí, ya te entendí.
Dejé la taza de café con leche medio llena y salí de la cocina, claro que sabía que se refería a que no me conocía, pero todavía me seguía afectando, en esos momentos, no ser alguien a parte de la novia de un componente de la banda más conocida en el mundo. Solo era una más, mientras que Eleanor ya se había convertido en una modelo profesional, y Danielle ya tenía un contrato permanente con una empresa de baile, mientras que yo seguía siendo aquella chica que ni siquiera tenía una carrera.
Subí a la habitación y abrí la única ventana que había, daba directamente al campo, era una casa a las afueras de la ciudad, el mejor sitio para vivir. Corrí las puertas del armario y ahí estaba, llevaba mucho tiempo sin ponérmelo, el collar de mi madre, estaba en la caja de dónde aquella vez Harry me regaló el collar que en ese instante lo llevaba puesto. Lo acaricié y volví a correr la misma puerta ocultando aquella parte del armario, saqué lo primero que vi, unos vaqueros y una camisa blanca con encaje por detrás, me puse unas botas, y salí de la habitación. Me crucé con él cuando me dirigía a la entrada.
-¿Te vas ya?
-¿Tú qué crees?
-Cinco minutos, ¿vale?
Subió a toda velocidad, y yo bajé con toda la parsimonia del mundo, llegué a la entrada y empecé a ponerme el abrigo, aunque todavía era finales de otoño el frío parecía de invierno. Me puse el gorro negro, el último regalo de mi padre... Cogí el móvil y para mi sorpresa tenía tres llamadas perdidas de esa noche. Me había acostumbrado a dejar el móvil en silencio y ponerlo en la pequeña cómoda que había en la entrada, por lo que habían veces en las no me enteraba de quién me llamaba o mandaba un mensaje.
Empecé a ver de quién eran las llamadas, todas desde el número fijo de mi casa. Y a los pocos segundo un mensaje de voz llegó a mi móvil. Maqué el número del buzón de voz y empecé a oír las palabras del señor Quendeck después de la voz de una operadora que me indicaba a que hora lo había mandado.
No me pude creer lo que oí, y el móvil se resbaló de mis manos, no pude ni pestañear, y me quedé inmóvil.
-Vale, ya estoy, nos vamos - seguí inmóvil, él se acercó a mi  para coger su abrigo, y se dio cuenta de mi asombro - ¡Eva! ¿Qué pasa?
No supe reaccionar, había deseado tanto recibir esas noticias, pero no pude reaccionar, hablé con un hilo de voz, resumiendo todo lo que me decía en aquel mensaje de voz.
-Los han encontrado.
Dije, todavía sin moverme.

martes, 25 de diciembre de 2012

Un pequeño informe :)

Quería comentaros que como ya había dicho que la novela está por acabarse, pues voy a ir corrigiendo uno a uno los capítulos que he ido subiendo, ya que como habéis podido comprobar mis faltas de ortografía son bastante comunes.. jejejejeje. Bueno, el caso es que he ido calculando cuántos capítulos quedan y bueno... Voy a ir extendiéndome todo lo que pueda, porque, para que mentir, ¡yo tampoco quiero que se acabe!
Igualmente estoy retorciéndome el cerebro con las ideas para el próximo fic que escriba, espero que os guste tanto como este. :D
OS QUIERO LECTORES ^^

Capitulo 47. (parte 2)

Me levanté de la cama, no podía seguir durmiendo, no tenía pesadillas, directamente, no soñaba nada. Eso era lo que más me molestaba: no soñar nada. Comprendía que no tenía una motivación de alegría, unos llantos que me despertasen a esa hora, las cinco de la mañana, pidiéndome el biberón, u oír mi nombre de la voz de mi hermano, gritando que habían payasos debajo de su cama. Nada. Intentaba calmarme pero me era imposible. No podía seguir adelante sin ellos, lo sabía yo, lo sabía Harry, lo sabían todos... Apenas salía, aunque Eleanor y Danielle siempre intentaron sacarme de nuestra casa, la de Harry y mía.

"...Cuando retomamos el rumbo a la casa de los chicos, me sentía más serena, aunque no tuvo ningún sentido el haberle besado. Sí, me sentí muchísimo más culpable de lo que era, pero de todas formas, entre él y yo ya no habrían más inconformidades en cuanto a nuestros sentimientos. Él amaba a Eleanor y yo... yo, no sabía ni por qué dudaba al responder si amaba o no a Harry. ¡La respuesta estaba clara! ¿no?
Con las piernas temblándome esperé detrás de Louis, para que abriese la puerta. Tenía que hablar con ella sí o sí, las cosas con su novio ya las había aclarado, solo me quedaba ella. Y me iba a costar mucho más...
-¿Quién eres? - su grito provenía del piso de arriba, también se oyeron pasos.
-Cielo...
-¿Tú? - vestía con un pijama algo infantil - ¿que quieres aho...? Anda, pero si has venido tú también..
-Eleanor, quiero hablar contigo, por favor, no...
-Bien, perfecto, ¿de qué quieres hablar conmigo? ¿os habéis declarado amor y me lo venís a contar? ¿o qué pasa ahora? - su tono irónico me hizo daño.
-Por favor, ella no tiene la culpa de nada, habla con ella, por favor.
Minutos de silencio en los que las miradas de Louis y Eleanor no se separaron, pensé que quizá ese momento de hablar era de ellos, y se me pasó por la cabeza salir de la casa. Hasta que él retiró la mirada, algo que creí, la molestó.
-Yo ya me voy,  - me hablaba en un tono muy bajo - si pasa cualquier cosa, llámame, a mí o a quién sea, pero creo que igual te vendría mejor pasar la noche aquí.
Asentí, me dio un beso en la mejilla, y se acercó a Eleanor, para darle otro, aunque ésta le retiro la cara, y en ese momento me miraba a mí. Salió de la casa cerrando la puerta con fuerza, el ruido del motor del coche  no nos inmutó ni a mi ni a ella. Seguíamos mirándonos, y yo ya no sabía que hacer, apartar la mirada hubiera sido un signo de culpabilidad, que era como me sentía, y mantenerla de desafío, algo que no quería. Así que hice lo primero. Miré hacia el suelo, después mi manos y empecé a hablar.
-Mira... Sé que me odias, sé que te tenía que haber contado todo lo que había pasado, pero de una manera u de otra no ha sido tan grave..
-¿No ha sido tan grave? Por favor, Eva, mi novio, ¡mi novio! te había dicho que si yo no hubiera existido ni el tuyo tampoco, hubierais estado juntos, ¿como se toma una eso?
-Pero, no me refiero a eso Eleanor, al principio yo ni te conocía. Yo... yo sentí algo desconocido cuando lo vi por primera vez, después supe que estabas tú. Y me aparte totalmente, entonces él...
-Él te dijo aquello y tu volviste a sentir cosas por él, ¿me equivoco?
-Sí, te equivocas. - subí el tono - No volví a sentir nada, porque nunca sentí algo. Admití que sí, que si ni tú ni Harry estuvierais, y lo hubiera conocido, sí que estaría con él, ¿que mal hubo en decir eso?
-¿Que qué mal? Joder, Eva. ¿No te entra en la cabeza que con haberlo admitido, con, con si quiera haber escuchado las palabras que te decía ya me estabas traicionando? Eras mi amiga, y mira, si para ti el que sean solo palabras y nada más, signifiquen poco, no merece la pena que sigas disculpándote o lo que quiera que estés haciendo aquí.
-¡Me estoy disculpando! ¿Qué hago aquí entonces? ¿Restregarte que él prefirió en su momento estar conmigo? ¡Pues no! Eleanor, él te ama. Yo... Yo no soy nada de él ni nunca lo seré. ¿No lo entiendes?
-Si me amase, no te habría dicho nada a ti. Si mi amase de verdad, no estaríamos en un hilo. ¿Sabes? Cuando te conocí, me diste una confianza inconfundible. Me mostraste algo que nadie nunca lo hizo. Y ahora me entero de que por poco mi novio me pone los cuernos contigo, por favor, Eva, ¿cómo me lo tomo? Dímelo, ¿cómo?
Me quité el abrigo y me adentré en la casa. Dejé mis cosas en el sofá mas próximo, me senté en el y seguí hablando.
-De todas formas... Aunque nunca logres perdonarme, por lo menos perdónale a él.
-¿En serio? - se sentó al lado mío -, ¿pretendes que le perdone a él, siendo quién te condujo a todo esto?
-En parte no solo fue él, y lo sabes. La culpa se reparte- "Harry, te echo de menos, necesito un abrazo tuyo" pensaba mientras seguía hablando -, nadie es perfecto Eleanor, y si encuentras a alguien así, ¡por Dios! Será el que mas defectos tenga. Pero a pesar de todo lo que ha pasado, él se ha dado cuenta, aunque ya lo sabía, de que te ama, te ama mucho...
-No me refiero a la perfección o a la imperfección. Solo digo que todo esto me hace daño. Sé que lo que te paso a ti con Mike, fue distinto, él si te puso los cuernos, y bien puestos.. - reímos las dos -, pero a mi nunca me ha pasado algo así, no se como tomármelo y así es la única forma que encuentro de sentirme a gusto...
-¿Cómo? ¿Insultándonos? ¿Echándonos en cara todo lo que ha pasado? Cielo, yo te quiero, pero una llega en el punto en el que no aguanta, y tengo problemas mayores en los que ocuparme, lo sabes.
-Sí... Y lo siento, pero ahora mismo, no se como actuar... Lo siento - se levantó del sofá y subió las escaleras.
Apoyé los codos en mis rodillas y mi cabeza reposaba en mis manos. No paraba de darle vueltas a todo, mis hermanos, Harry, Eleanor, Louis... Mike. Me acordé de que tenía que llamarle cuando llegará a casa, algo que no pasó en esos dos días, cogí el móvil y marqué su número.
-Hola - dije sin esperar a que él hablase.
-Anda, por fin me llamas.
-Lo siento, no he pasado por casa, y...
-No, sí ya lo sé. Estoy con Harry, ¿querías algo aparte de ponerle celoso?
-Bueno, saber como estás, y.. ¿estás con él?
-Sí, preciosa - su voz me cambió el ánimo.
-¿Qué haces con Mike? ¿Dónde estáis? ¿Qué ha pasado?
-Bueno amor, en todo caso te tendría que preguntar yo, que haces llamándole a él y no a mí.
-Es que él... Bueno a ver, él..
-Anda Harry, no la pongas nerviosa - oí la voz de Mike de fondo. Risas de ambos.
-¿Dónde estás? - me preguntó Harry.
-Pues.. en vuestra casa.
-¿Estas...?
-Sí, te iba llamar luego - mentí -, para decirte que no voy a dormir contigo, que me quedo aquí.
-Pero...¿has hablado con ella?
Le conté lo que había pasado, menos lo del beso con Louis, eso prefería decírselo en persona, no sabía cómo se lo podía tomar. Después de recibir la conformidad de Harry me despedí de ambos y colgué. ¿Que harían ellos dos juntos? ¿De que hablarían? ¿Por qué Harry no me contó que había quedado con él?
Dudas, dudas y más dudas. Al parecer, en esos instantes no era yo la única que tenía algún secreto.
Me levanté del sofá y subí las escaleras, no con la intención de volver a buscarla, solo quería ir a la habitación de las zanahorias. Me apetecía ver los retratos de mis hermanos, quería, aunque solo sea en pintura, verlos. Subí lo más deprisa posible, no quería encontrármela, ella me había dicho lo que pensaba sobre mí, sobre el tema, sobre todo. Y lo que menos quería era volver a oírlo.
Seguí como la primera vez, las paredes, pintadas de los mismo colores, ningún rastro de tiempo, nada. Todo igual, las caricaturas de mis hermanos seguían ahí tan vivas, tan reales... Con mi mano delineé los dibujos intentado evitar derramar lágrimas, recordé la primera vez que fui allí, cuando empecé a salir con Harry, cuando lo sentí por primera vez. Cuanto mas recordaba, mi llanto se prolongaba más fuerte, no quería alarmarla, no quería que subiese y que me dijera un "te perdono" por lástima. Me limpié las lágrimas y me senté en uno de los pufs. Miraba por la ventana, buscando en mi cerebro algo que me llevase a mis hermanos, le había entregado todo lo que tenía sobre mis hermanos al señor Quendeck. Solo me quedaba pensar en acumular más pistas...
-Recuerdo la vez que estuvimos en aquel pub - rió -, tu ex no hizo nada para que nos cayese bien la verdad.
La presencia de Eleanor me sorprendió, y a la vez me incomodó.
-Mike es distinto de todos, según lo que me has contado, pero ¿sabes? él te quiere incluso más que Harry - la miré algo extrañada, nuestros ojos se cruzaron -, haber no me malinterpretes, pero se le nota, se nota que todo lo que hace por ti, lo hace porque... porque te ama, Eva.
-¿Y a que viene todo eso?
Me levanté del puf, enfadada con ella y conmigo misma, recordar los sentimiento hacia Mike no me sentaba bien, ya era complicado el asimilar que me constaba afirmar que amaba a Harry, y en ese momento ni si quiera sabía por qué.
-Sé que tienes dudas y...
-¿Dudas? ¿Perdón? Que te quede claro - mi dedo índice la amenazaba -, yo.. yo amo a Harry, y que me haya pasado eso con tu novio, ex novio lo que sea, no quiere decir lo contrario, ¿entiendes? - no aguanté más aquella tensión y salí de la habitación, echándole un último vistazo a las caricaturas de mis hermanos.
"Ha sido mala idea venir" pensaba.
-¡Eva! - gritó ella desde la habitación, corriendo hacia mí - Lo siento, Eva, pero es lo que creo, vale, entiendo que tu ames a Harry y todo lo que quieras, pero no me niegues que no tienes dudas.
-¿Sobre qué? - dije todavía sin mirarla - ¿Sobre lo que siento por Mike, por Louis? Ya lo tengo claro, gracias.
-No quiero perderte...
Me giré rápidamente, y vi que, de la misma manera en la que lloré yo en la habitación por los recuerdos de mis hermanos, ella estaba llorando de una manera desesperada intentando hacerme cambiar de opinión y no dejarla sola.
-El, no me vas a perder, pero de esta manera no vas a solucionar nada. Si tan convencida estás tú de que tengo dudas, créeme, yo estoy aún más convencida de que Louis te ama, ¿vale?
Varios abrazos y muchos más "lo siento" aclararon nuestras disputas. Llamamos a Danielle y a Perrie, para que pasen la noche ahí, con nosotras. Detrás de todas las risas y lloreras al ver películas románticas, mi cabeza rondaba en la duda, de si era verdad que tenía dudas acerca de lo que sentía por Harry..."

viernes, 21 de diciembre de 2012

Capitulo 47. (parte 1)

Acaba de acabar de repasarme la brocha negra por la cara, no he visto nada de lo que me ha hecho, pero espero que sea bonito. Quiero estar preciosa para él. Me sonríe, como ha hecho durante la media hora que lleva maquillándome. Sé cuanto desea su boda, pero será pronto. Esperar a veces es bueno. Entre mi futuro marido y yo, pasó mucho, mucho tiempo después de que decidiéramos dar el gran paso. Miro el reloj, son las once y media de la mañana, la boda empieza en una hora, bueno en realidad en media hora, pero entre que llegan los escasos invitados, se mira el último retoque a la Iglesia, la pianista se coloca justo en el momento en el que se supone que yo saldré. Seguro que entre que pasa todo aquello, la boda se retrasará por lo menos esa media hora que he calculado.
-¿Es mal momento para que sea yo quien te pida matrimonio? - dice una voz que hace mucho que no oigo, me giro y lo veo.


El señor Quendeck, el marido de Amanda, fue quien llevo el caso de mis hermanos. Indagaba por aquí y por allá, él mismo contrató a un detective, por supuesto mi tía quedo directamente culpable. Se suponía que la custodia era mía, y ella no tuvo ningún derecho en marcharse con mis hermanos sabiendo que yo era la tutora de ellos. Eso era lo que me decía una y otra vez el señor Quendeck, me lo acabé creyendo, una pequeña parte de mí se lo acabó creyendo. Ya que yo seguía culpándome una y otra vez la causa de no tener a mis hermanos. El detective fue a los lugares mas obvios, al colegio de mi hermano, la guardería de mi hermana.. Pero nada, mi tía había ido ya antes a ocuparse de no dejar ningún rastro. Lo único que ambas directoras aportaron fueron los motivos que dio mi tía. 'Traslado por causa del trabajo'.

Una mañana, una mañana después de cinco años de no tener a mis hermanos entre mis brazos, desperté en la casa que Harry y yo habíamos comprado, en esa habitación tan acogedora que había decorado yo misma, junto con el sentido del humor de Louis. Eleanor también nos ayudó, después de todo, quería pasar mas tiempo con ella.
Las cosas entre Louis y yo se arreglaron al día siguiente de haber conocido al marido de Amanda.
"...Louis seguía sin mirarme, ni si quiera me hablaba, le pregunté a Liam donde estaba ella, y no me lo pensé ni dos segundo el ir a verla. Necesitaba hablar con ella, ya que en esos momentos estaba más calmada. Pero, no tenía coche, y no sabía ni que metro ni que bus pasaba por la casa de los chicos. Harry no estaba y Niall estaba durmiendo. No me quedaba más remedio...
-Eh... ¿po...podrías llevarme...? - no podía terminar la pregunta, ni si quiera se había percatado de que me dirigía a él -, ¿Louis?
-Dime - dijo estirando los brazos en los que tenía apoyada la cabeza -, dime, ¿qué pasa?
-Qué, si me puedes llevar a vuestra casa.
-Ah,  - dijo sin, todavía, mirarme -, supongo que no me queda otra.
Mientras se ponía el abrigo y una bufanda, yo estaba dándole al botón del ascensor para que llegara al último piso. '¿Y si Eleanor se toma mal que vaya con él?' 'Pero, tenemos que hablar, y si estamos los tres mejor... ¿se lo tomará mal?' no paraba de pensar aquello. Vi como Louis cerraba despacio la gran puerta blanca y se acercaba a mi, mirando el suelo, las manos en los bolsillos del abrigo, era como si yo no estuviera ahí esperándolo, si no, él solo. Me ignoraba completamente.
En cuanto estuvo a un metro de mí, el ascensor abrió sus puertas. Como siempre, esperé a que fuera él quien le diera al botón que nos llevaría a la planta baja.
No pensaba en hablarle, solo quería que me llevase. Aunque también tenía que pedirle perdón a él. No debí contar nada. Bueno, debí, pero también tenía que contar con él.
-¿Qué tal? - dije intentando no forzar una nítida conversación.
Mi pregunta quedo en el vacío, ya que no me respondió. No dije nada más, ni si quiera le miré hasta que llegamos al coche. Se puso el cinturón, y puso en marcha el motor, las manos agarraban fuerte el volante, intenté no hacerle caso y me puse el cinturón. Sin darme cuenta ya no estábamos moviendo, una curva por aquí y otra por allá, solo miraba la carretera, no me atreví a volver a preguntar o hacer algo que estropeará más la relación que había entre ambos. Aunque él tampoco se esforzaba por mejorarla.
No sabía donde estábamos, pero ese no era el camino que llevaba a la casa, estaba segura.
-Vale, entiendo que no me hables, que pases de mí y todo lo que quieras, pero ¿dónde estamos?
Giró de improvisto hacia un descampado, no había nadie por esa carretera, ni si quiera había gente en ese trozo vacío de campo. Entonces para, se quita el cinturón y sale del coche. Yo hago lo mismo después de reaccionar unos minutos de lo que acababa de pasar.
-¡Eh! - grité - ¿A donde te crees que vas?
-¿Qué pasa Eva? ¿Te gusta exagerar las cosas no?
"Si, tenía que pasar algún día" pensaba mientras analizaba lo que le iba a decir.
-¿Exagerar? ¿El qué exageré?
-¡Todo! He perdido a mi novia, ¡la he perdido! Por tus putas exageraciones.
-¿De que me estás hablando? No exageré nada, directamente, yo no le conté nada a ella. Fue Harry, ¡yo le conté la verdad a Harry, no inventé nada!
-Ya claro, Eva... - dijo acercándose a mí, y bajando el tono de su voz -, joder Eva, la he perdido, la he perdido porque soy idiota, tú no... tú no tienes la culpa de nada.
Estaba cogiéndome de una mano, y yo no la aparté, tenía la mirada puesta en el suelo y con delicadeza levanté su barbilla con la otra mano.
-La culpa es de los dos, - me sentía peor -, ella te perdonará, conmigo le costará algo más.
Sonreímos a la vez.
-¿Qué fue lo que paso? ¿Como empezó esto? -preguntó, dejándome totalmente en blanco.
No tuve ni la menor idea de que responder, solo sentí un impulso que me negué hacerlo. Pero las ganas y el misterio que sentí ganaron a mis negaciones.
Le besé.
No fui la única participe, ya que él cogió mi cuello con sus manos, dulcemente, mis labios y los suyos quedaron juntos durante un largo momento. Ahora puedo decir que sí, que sí que sentí cosas, pero no lo mismo que sentía con Harry. Sintiéndome mucho más culpable separé mi boca de la suya. Nuestras frentes se apoyaban una con la otra, esa conexión no la separamos.
-Debíamos saberlo algún día -dijo él en un susurro.
-¿Saber el qué?
-Saber, que es lo que sentimos el uno por el otro, porque siempre nos hemos confundido. - me cogió de la mano y me dirigía al coche - Espero no equivocarme, yo amo a Eleanor, y tú, tú... amas a Harry, ¿verdad?
La respuesta se me quedó en la garganta, no sabía si la respuesta iba a ser correcta, era un sí en toda regla, pero no entendía porque no me salía decirlo en voz alta, lo amaba, ¿no?
-Claro, no hace falta ni que lo diga - terminé diciendo.
Nos montamos en el coche y cambiamos de dirección, dimos la vuelta y empecé a reconocer los lugares, dejé de preocuparme..."

lunes, 17 de diciembre de 2012

Capitulo 46.

Zayn estaba de pie mirando a través de aquel ventanal, Liam y Danielle estaban sentados juntos en el sofá, Niall en el suelo junto con Harry. Y Louis, Louis estaba en el comedor, con la cabeza apoyada en sus manos y los codos en la mesa. No me miró.
-Cielo, ¿vienes a preparar la cena conmigo? - me dijo Danielle levantándose del sofá y soltando la mano de Liam.
-No, espera - Zayn apartó la vista del apaisado Big Ben -, ponte algún abrigo, vamos a dar una vuelta.
No sabía que hacer, miré a Harry, quién me sonrió, y para mí valió como consentimiento. Fui a la habitación y me quité la camisa que llevaba, salí otra vez con el gorro en la mano, a buscar el abrigo que había dejado esa mañana en el comedor. Lo que me conllevaba a verme con Louis. Zayn ya estaba en la puerta, esperándome. Sin prestar mucha atención a la presencia de Louis cogí el abrigo sin mirarle y abrí la puerta dejando para mas tarde las aclaraciones con ellos.
Llamé al ascensor que no estaba en la planta, y mientras esperaba Zayn se puso a mi lado, era de noche, no sabía que pretendía hacer a esas horas, siendo jueves, no habría gente.
-¿Que tal estás? - dijo interrumpiendo mis pensamientos.
-¿Sobre qué? - no quería ser dura.
Había pasado más de un mes que no lo había visto y no me pude creer como no le había dado un abrazo todavía. Así que lo hice en ese momento, tire el gorro al suelo, sin querer, y rodeé mis brazos al rededor de su torso. El me respondió de la misma manera, su 'te he echado de menos, preciosa' recalcó mi emoción.
-Preciosa, siento mucho lo de tus hermanos, lamento no haber podido estar contigo antes...
-No importa, yo... yo no tuve que encerrarme en mí misma, debí de haber aceptado vuestra ayuda, no debí...
-Eh, no importa, ahora estamos todos, y te vamos a ayudar, ¿de acuerdo?
Asentí, pero no me separé de él, recordé que Danielle me había dicho que él quería hablar de algo conmigo, supuse que era sobre eso, así que no pregunté nada más.

A mi sorpresa, me llevó a una cafetería, bastante alejada del centro, fuimos en bus, no hubo mucha gente por lo que las chicas, las directioners no se volvieron tan locas al ver a Zayn. Él sonreía y se tomó una o dos fotos con dos chicas que estaban en el bus.
La cafetería era acogedora, típica de un pueblo, pero creo que no lo era. Un señor mayor de pelo blanco nos atendió, pedí un café solo y él, creo que lo mismo.
-¿Sabes para que te he traído? - preguntó él cuando el camarero se marchó.
-Pues... no, no lo sé, ¿por qué?
-¿Recuerdas que en uno de los muchos mensajes que te envié cuando estabas en casa, aislada, decía que tenía novia?
-¿Novia? ¿Ti..tienes novia?
-Claro, ya ves, un hombre guapo como yo, tiene que tener novia, ¿no lo crees?
Reí.
-Por supuesto, no digo lo contrario, pero, ¿que tiene que ver con este sitio?
-Pues no lo sé, me apetecía darle misterio al asunto, en seguida vendrá.
-Te gusta alarmarme, eh.
El camarero nos trajo lo que habíamos pedido, y se marchó. Mientras le daba vueltas al café, observaba que tipo de personas habían en aquel bar, unos señores que tosían demasiado veían algún tipo de deporte en la tele, un matrimonio estaban sentados en la barra, charlando. Pero cuando bajé la mirada me encontré con unos ojos muy conocidos, esa señora rubia del tren, aquella que me consoló cuando recordaba todos los momentos que pasé con mis padres, en ese trayecto que me depararía la perdida de mis hermanos.
Vi como me sonreía, hice lo mismo.
-Zayn, ahora vengo, ¿vale? -él asintió algo desconcertado.
Me acerqué lo más rápido que pude a aquella señora con una sonrisa en la cara, ella me seguí con la mirada y con la misma sonrisa. Se parecía tanto a mi madre, que incluso me dio miedo que me sonriera.
-¡Cielo! ¿Cómo tú por aquí? - le di un abrazo y un beso, finalizando con sentarme a su lado.
-He venido con un amigo, la verdad es que llegué hace poco de Mullingar, ¿y usted?
-Pues aquí, cielo, a mi marido le han conseguido un trabajo por aquí - su cara parecía de tristeza -, a mi me hubiera gustado quedarme en el campo - suspiró.
-Bueno, no se preocupe, seguro que pasarán las vacaciones por ahí.
-Y, ¿te llamabas Eva, cierto cielo?
-Sí, así me llaman.
-Pareces triste, Eva, mis casi 20 años de experiencia con mi hija, me dice que te pasa algo.
-No se preocupe, son proble...
-Amanda, cariño, ¿sabes qué caso me han otorgado? Te dije que no quería acept... Oh, perdonad, no quería interrumpir.
-Oh, no se preocupe, yo ya estaba por irme - dije - me ha alegrado mucho verla, Amanda - me sonrió -, encantada señor. Adiós.
Les dediqué una última sonrisa y di media vuelta. Una chica rubia con una piel demasiado blanca, más incluso que la mía, estaba sentada al lado de Zayn, supuse que era su novia, y no me equivoqué. Ambos estaban de espaldas por lo que no me vieron llegar. Sonreí para mi misma, veía como él le daba besos por la mejilla y la comisura de los labios.
-Hola chicos - dije sentándome en la única silla libre.
-Amor, esta es Eva, es la novia de Harry.
-Encantada - dije ofreciéndole mi mano para determinar la presentación.
Ella no me la recibió, se levantó y me dio un abrazo y un beso en la mejilla. Me sorprendió, no era del todo normal que un par de desconocidos se saludaran de aquella manera. De todos modos, no era del todo desconocida, sonreí.
-Zayn me ha contado lo de tus hermanos, - puso su mano sobre la mía - tranquila, te vamos a ayudar.
Tenía una sonrisa preciosa.
-Muchas gracias, de verdad, no sé como agradecer todo lo que hacen todos por mí, no me..
-Oh Eva, cállate - me dijo él tirándome una bola de papel -, haber, dinos que es lo que sabes y tienes.
Mientras les contaba todo lo que tenía y sabía, la custodia, la herencia, las supuestas pistas, ellos me atendían con mucha agudeza, no se querían perder nada. En algún momento empecé a sentir hasta vergüenza de que solo hablara yo, no sabía el nombre de la chica y la miraba y hablaba como si hubiera sido Danielle o Eleanor. Cuando terminé, sentí que me quitaba un peso de encima. Sin dudarlo un segundo pregunté lo siguiente.
-Oye, siento no habértelo preguntado antes, pero, ¿como te llamas? - Zayn rió.
-Tranquila, ella tampoco sabía nada de One Direction cuando nos conoció por primera vez.
-Eh, ¿a que te refieres? - dije tirándole la misma bola de papel - tu.. tu ¿tu también eres cantante? ¿actriz?
Su sonrisa me parecía muy bonita.
-Me llamo Perrie, estoy en un grupo de música, Little Mix, ¿te suena?
-No... Lo siento, de verdad, no soy de escuchar música.
-Sí, ella prefiere preparar biberones y esas... - el recuerdo me hizo entristecer -, ¡lo siento! - chilló - de verdad, a veces me paso, lo siento.
-No importa Zayn, ahora solo tenemos que...
-Disculpa, cielo,  - la señora rubia casi gemela de mi madre estaba acercándose a nuestra mesa.
-Dígame Amanda, ¿pasa algo?
Zayn y Perrie me miraban extrañados.
-Lamento mucho que hayamos escuchado así una conversación con noticias tan tristes, pero.. mi marido... Bueno, mi marido es abogado, él puede ayudarte.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Capitulo 45.

Miré la hora en la tele, eran las cuatro y media de la tarde, no le tomé importancia.
Danielle me contó mil cosas sobre lo que había hecho y donde había estado esa semana, intenté olvidarme por un momento de todo lo que había pasado, pero me era imposible. Después de un rato ella se fue a la cocina a traer algo para tomar con el té, iban a acercarse las cinco, y el hambre resonaba en la habitación.
Jugaba con los botones de la camisa mientras la ausencia de Danielle se empezaba a notar. Mis pensamientos volaban, no me creía su relación de los hechos, 'Quizá Eleanor me perdone' pensé, pero esa idea se apartaba, tenía razones para odiarme. Por lo menos Penny cuando paso aquello, se apartó de mí, se apartó mucho antes de que pasara...
-Supongo que ya tenía esas intenciones...
Me dije mientras ponía y sacaba un botón del ojal. Yo ni siquiera mostré resignación cuando Louis me dijo todo eso en la entrada de su casa. Tenía que habérselo dicho, pero ¿le habría hecho mas daño? Si hubiera salido de mi boca, ¿le habría dolido mas? No lo sabía, y en esos instante de mi vida, ya era imposible volver atrás, y aún lo es. Me fijé en la tele, me aburría de esperarla, mi sorpresa fue que estaban hablando de mí y de los chicos.
"¿A que no adivinan cual es la pareja mas llamada en estos momentos? No señores, no es la 'desconocida' novia de James Blunt. El cantante Harry Styles, que pertenece a la más de que famosa banda One Direction, está saliendo con una chica que no pertenece a este mundo, ya que no es ninguna Caroline, ni ningún rumor cinematográfico. Esta chica, llamada Eva Dayle, ni siquiera es directioner, ¿será un insulto para las sinuosas fans de estos chicos que esté saliendo con ella? Más adelante os mostraremos unas entrevist..."
-No deberías ver eso - me dijo Danielle después de apagar la tele con el mando.
-Tiene razón...
-¿En qué? No son más que cotilleos tontos que se inventan sencillamente para ganar audiencia.
-Tú, Danielle, tú eres bailarina, Eleanor, ella es modelo, ella es directioner, ¿yo? Yo no soy nada, cada vez más me pregunto que hago aquí, ¿que se piensan? ¿que estoy aquí por la fama? Eso no lo puedo perm..
-¡Creo que os va gustar la cena! - la voz de Liam se apoderó del salón, y me resigné.
-¡Me la comeré yo toda si estáis puntuales!
"¡NIALL!" pensé, mi vergüenza volvía recorrer todo mi ser, a él no se lo había contado, en el coche solo me dijo que se arreglaría todo, pero no le conté nada, y el hecho de pensar en ese momento que se lo hubieran contado ellos, me hizo sentir peor. '¿Quién lo sabe?' me pregunté.
Me levanté lo más rápido del sofá y me encerré en la habitación en la que había dormido con Harry. Me interpuse entre la habitación y la puerta y me senté apoyando mi espalda en ella. No tenía ganas de llorar, sencillamente tenía vergüenza, no debía de estar ahí, no quería estar ahí, era la culpable de todo. Era la culpable de la desaparición de mis hermanos, era culpable de la discusión de Louis y Eleanor en su casa, era la culpable de que Harry desconfiase de mí, era la culpable de todo. Así me sentía en ese momento.

Me es inevitable derramar alguna lágrima al recordar todo aquello, pero ya no es de tristeza, si no de felicidad, de que ahora ya no me arrepiento de nada, de absolutamente nada. Bueno la verdad es que sí, podía haber sido mejor si no hubiera cometido algún que otro error.
La puerta de la habitación de detrás de la Iglesia se abre, me giró de inmediato y la veo, con un mediano neceser en la mano.
-¡Por fin! - digo sin siquiera saludarla.
-Vaya, estás preciosa, Eva - veo como se le cae una lágrima - joder, a mi me queda todavía un año...
-Sigo pensando que teníamos que haberlo celebrado juntas...
-Ya... Pero ya le conoces...  - pone el neceser encima del tocador y lo abre  -, bueno, ¿por donde empezamos?

Sin darme cuenta me quedé dormida en aquella postura, el cuello me dolía y la oscuridad entraba por todas las direcciones de la habitación, no quería salir, ni siquiera encender la luz. Oía las voces de todos menos la de Eleanor, 'Louis también está'  pensaba una y otra vez, ¿que podía hacer? Me levanté despacio a causa de mi dolor de cuello y más tarde descubrí el de espalda, encendí la luz y empecé a dar vueltas despacio a mi cuello. Nadie fue a buscarme, y no me molestó, me gustó. Sabían que necesitaba un tiempo sola, tenía que escoger bien las palabras para excusarme ante ellos, sobre todo ante Louis. ¿Que le podía decir? 'Le dije todo a Harry, porque no soportaba ocultarle algo, sí, eso le diré' pensé. Puse la mano en el pomo de la puerta y la retiré a los dos segundos, necesitaba un abrazo de Harry, necesitaba esa fuerza que me aportaba, pero no estaba, ¿y que podía hacer? No podía salir y llamarle, abrazarle y hablar. Hubiera sido raro.
Me mentalicé, intenté animarme de una manera autoritaria, intenté imaginarme a mi madre poniéndome una mano en el hombre, me la imaginé sin escuchar las típicas palabras que siempre oía cuando la veía en mi imaginación, 'me defraudaste', me alegré de no oír nada, simplemente la vi sonreír a través de mis párpados y cogí el pomo con decisión, abrí la puerta. Me quedaba el largo pasillo para llegar al salón, me quedaban unos poco metros para decir toda la verdad.
Mi pulso se volvía ha acelerar y me entraron sudores, las piernas me temblaban, iba a ser la primera vez que los iba a ver a todos, después de todo lo que había pasado, ¿que reacción tendrían? No lo iba a saber hasta que no pisara aquel salón.
No había ruido, solo murmuros de sus voces, entré en mas tensión, me acercaba paso a paso, cada uno mas que pequeño que el anterior. Tuve un nudo en la garganta, no aguantaba más, y los vi a todos sentado al rededor de la mesa. Fue entonces cuando me dije que ya no tenía nada que perder, Harry estaba conmigo, Danielle me había hecho razonar, y lo único que me quedaba era caer ante las acusaciones de Louis. Era la hora, era la hora de afrontar todos mis actos.
-Hola - dije muy bajo, pero demasiado audible para que todos se giraran y me miraran, algunos con sonrisas, otros sencillamente con los ojos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Capitulo 44.

Tenía los ojos hinchados y rojos, me odié tanto en ese momento, odié la sensación de culpa, odié todo lo que había hecho. Me odié y punto.
-¿Qué pasa? ¿Ahora no quieres hablar? - me dijo mientras se acercaba a mi y le brotaban mas lágrimas - ¿Ya has gastado tus palabras con Louis? ¿Ahora no me vas a aclarar nada? ¿¡¿EH?!? ¿¡¿DI ALGO?!?
No me salían palabras, quería llorar como ella lo estaba haciendo, quería abrazarla pero no sabía que efecto iba a tener sobre ella mi tacto. Solo dije lo que durante ese día no paré de decir.
-Lo...lo lo siento - mis lágrimas caían silenciosamente -, en ningún momento quise hacerte daño, nunca pretendí que...
-¡¿Qué?! ¿Nunca pretendiste contármelo, contarme que si no me hubiera enterado de nada te lo hubieras follado? ¿Es eso?
-¡No! Eleanor, por favor, pégame si es lo que quieres, insúltame, seguro que lo necesitas, necesitas desahogarte, sé que lo que paso entre él y yo estuvo mal, pero ni él ni yo quisimos hacerte daño ni a ti ni a Harry, joder, échame la culpa de todo. A fin de cuentas fui yo quien debió pararlo.
Después de fruncir el ceño mientras me miraba, dio media vuelta y salió de la cocina, empecé a respirar muy deprisa y mi ánimo estaba demasiado abajo. Entre lo de mis hermanos y lo que había pasado en ese momento, empezaba a marearme. Despacio me acerqué a la nevera y cogí una botella de agua fría, me la bebí demasiado rápido, me limpié las lágrimas, pero no me sirvió de nada ya que salían más cada vez que pasaba mis dedos por mis ojos.
De fondo, ya no oía ni a Harry ni  Louis hablar cordialmente, si no a Eleanor gritar a Louis y golpes que supuse que también eran para él. No quería salir de ahí, mi miedo volvió a apoderarse de mi, y las lágrimas también, ya que no me permitían ver mas allá de las yemas de mis dedos que las quitaban una a una.
-Amor...- dijo mientras yo intentaba encontrarle entre mi vista borrosa -, eh tranquila, - siseó -, no llores, son las nueve, podemos ir a...
-No quiero salir - susurré apretándome a su pecho lo más fuerte que pude -, quiero encerrarme aquí, contigo.
-Eva... ¿tus hermanos? ¿ya lo has olvidado? Te necesitan...
-Si... pero ahora déjame descansar, descansar contigo, por favor.
-Vale, pero no en la cocina, vamos a la habitación, anda, que a ellos les queda mucho por hablar.
Asentí, y de la misma forma que Mike me había cogido en brazos la noche anterior, Harry también lo hizo, me besó la frente y sin darme cuenta ya estaba tumbada en la cama junto a él, que me siseaba un tanto torpe para que pudiera cerrar los ojos tranquilamente.
Después de soñar una y otra vez que encontraba a mis hermanos y que desaparecían como humo en cuanto quería abrazarlos, desperté sudada y con el pulso acelerado. Harry seguía tumbado a mi lado, me daba la espalda por lo que no sabía si estaba despierto o dormido. Me incliné un poco hacia él y comprobé que todavía seguía dormido.
Tenía frío y la chaqueta estaba en el comedor, tendría que salir de todas formas. En ese momento no se oía ningún ruido, estaba todo en silencio, excepto por el sonido de la tele, me dio miedo pensar que era ella que me estaba esperando, me dio miedo pensar que era Louis y que también estaba esperándome para preguntarme porque le había contado todo a Harry. En ese momento me dio miedo todo aquel que estuviera viendo la tele.
Me levanté despacio y cogí una camisa cualquiera que encontré en el armario. Abrí la puerta despacio, intentando que no se notara mi existencia, pero el delicado chirrido del pomo me delató. Los pasos eran ligeros así que me decanté por que era Eleanor, pero me equivoqué.
-Oh pequeña, tu y yo debemos hablar muy seriamente.
-¿Eh? ¿Dan...Danielle? - me lancé a sus brazos - ¿Donde estabas? - volví a llorar.
La verdad es que en esos momentos, para mí, todo significaba derramar alguna lágrima.
-Cielo, no he podido venir antes, tenía ensayos y cosas de esas, pero lo importante es que estoy aquí y ahora, tenemos que hablar...
Asentí, también tuve miedo de ella, y de la palabra "hablar".
-Louis y Eleanor se han ido a la casa, tenían que hablar en privado - me cogió de la muñeca y me llevó al salón - Liam y Niall se han ido algo para cenar, ¿has comido? - negué con la cabeza - bueno da igual, conociendo a Niall traerá medio supermercado - reí, bueno, sonreí -, ah, y Zayn estará por ahí dando alguna vuelta, que por cierto, él también tiene cosas que hablar contigo.
Una única pregunta cruzó mi cabeza.
-¿Estamos solos?
-¿Solos? - Harry estaba detrás de mi y me beso en la mejilla - Ahora estaréis solas.
Me guiño un ojo y se marchó con mi bufanda negra rodeándole el cuello.
La tele no me llamo ni la mas mísera atención, mi cabeza estaba en todas y cada una de las palabras que Danielle me diría.
-¿Que te han contado?-le dije intentando empezar la conversación.
-No se trata de lo que me hayan contado, yo, no sé nada, solo trozos de historia, nada en concreto, necesito tu parte.
-¿Mi parte? Supongo que soy igual o más culpable que Louis. Al principio solo parecían palabras, sin significar nada, y así tenía que haber sido. - suspiré lo más profundo, tenía que empezar por el principio - No voy a negar que en un principio, cuando no sabía nada de Eleanor, me hubiera gustado estar con él, ¡pero era imposible! Lo conocía de un único día o dos como mucho, y nada más empezar a conocerlo, supe que estaba con ella. Lo cual me alegro...
-No soy psicóloga, Eva, pero puedo.. ¿puedo opinar?
Asentí.
-Creo que fue eso lo que te llevo a acceder a sus palabras, porque... ¿solo hubo palabras no?
-Joder, ¡que sí! No soy capaz de eso. ¿Pero que os creéis todos? Soy humana, cometo errores, pero sé mis límites, y todo lo que paso con él, no fueron más que palabras... Y por esas estúpidas palabras, ella no me perdonará nunca.
-No pienses así, ella ahora está enfadada, está defraudada, ¿como te sentirías tu? Si Harry te hubiera hecho eso...
-No me pondría tan a la defensiva, ya me ha pasado, y de una manera muchísimo peor, dejaría marchar a Harry, si es lo que él querría. Pero me pongo en la posición de Eleanor, y siento que sí, que tiene razones para ponerse así, ella... ella lo ama... Y confiaba en mí.
Otra vez, la confianza hizo de mí una persona mucho más débil de lo que era.
-Ella ama a Louis tanto como tu a Harry, y bueno, tanto o menos - rió - como yo a Liam.
Fue un buen momento de descarga, me quité un ligero peso de encima, empecé a reír.
-Eleanor te perdonará, ya lo verás. Somos amigas, y ¿que son las amigas sin discusiones y peleas? Siempre vamos a tener nuestros momento malos, pero también existirán los buenos. Ella razonará y entenderá que tú no querías hacerle daño, ni a ella ni a Harry. Somos medianamente adultos, sabemos lo que queremos y sentimos, o por lo menos intentamos saberlo. Como tú dices, los humanos cometemos errores. Y ella es humana, se dará cuenta de que tú también, al igual que ella, lo estáis pasando mal.
La abracé lo más fuerte que pude, y pensé que solo me quedaba esperar su reacción. Pero durante esa espera no perdería el tiempo en buscar a mis hermanos.

Chicos, he cambiado un poco este capitulo, ya que no me gustó mucho. Espero que os guste a vosotros, esta vez. Besos. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Capitulo 43.

El portal estaba vacío, no estaba el recepcionista de la primera vez que fui sola a aquel apartamento, todo había cambiado en esos cinco meses, todo había dado un giro enorme, ¿quién iba decir que iba a volver a ese apartamento cogida de la mano del chico a quien quería, o incluso amaba? ¿Quién me iba a explicar que mi tía me iba a quitar a mis hermanos? ¿Quién iba decir que Mike iba a cambiar... por mi?
Sentía miedo, miedo de lo que ya sabía, o imaginaba, que me iban a decir. No podía soportar la idea de también perder a Eleanor como amiga. No podía pensar en nada que no fueran todas las cosas que me dijo Louis, y sobre todo, no paraba de darme vueltas la idea de que Harry no confiaba en mí.
-Diecisiete.
-¿Qué?
-Que le des al diecisiete.
-Dale tu, que yo nunca he sabido como va este ascensor.
Oí una carcajada y me cruce de brazos, se acercó mucho a mi para darle al botón que nos llevaría a la gigantesca puerta blanca, en la cual estaría ella esperándome con ganas de pegarme o incluso insultarme, o eso era lo que yo creía.
-Cuando todo esto termine - dijo mientras seguía a corta distancia de mi -, me refiero a cuando encontremos a tus hermanos y podamos vivir en paz - me empujó hacia atrás con delicadeza, haciendo que su cuerpo y el mío se separaran solo por la ropa -, podríamos venir aquí, ¿sabes?
-¿Incluso a las siete de la mañana tienes ganas de tener sexo?
-Bueno, eso no es sexo, - se separó de mi y me acarició la mejilla  -, eso sería lo que realmente llaman hacer el amor.
Le miré con una sonrisa en la cara y las puertas del ascensor se abrieron. Salí yo primero, las manos me sudaban y mi respiración de aceleró junto con mis pulsaciones. Di media vuelta y me choqué con su cuerpo, no quería entrar, en ese momento me sentí muy cobarde, no quería afrontar la idea de perder a alguien más.
Él me abrazó y su calidez me hizo seguir adelante, como cuando fui a Irlanda a verlo, como cunado no me atreví a tocar la puerta, como cuando él salió y me abrazó, podría decir que ambos abrazos tuvieron el mismo significado, él era mi apoyo.
-Estoy yo, no te van a decir nada.
-Me van a decir lo que piensan de mí, y la verdad duele.
-La verdad es que aquí falta Louis para que explique su parte, tu no tienes que cargar con todo, la culpa se reparte.
Asentí después de coger las suficientes fuerzas para traspasar aquella puerta, respiré hondo y esperé a que Harry abriera la puerta.

Sigo sola, sigo mirándome al espejo, empiezo a tener esas típicas dudas del 'sí, quiero', como no tengo un padre que me lleve al altar, ella me llevará, o eso espero, porque desde ésta mañana que no la veo, me llevó el desayuno y estaba con él, desde aquello creo que están mas unidos. Pero el problema es que todavía no llega y me estoy poniendo un poco histérica, me tiene que maquillar y eso no es cosa de dos segundos. Sí, va ser la única y última vez que me maquille, al fin y al cabo, me voy a casar, no volveré a tener otro momento igual en la vida, o eso espero.

Por los ventanales se podía ver el amanecer, la luz sonrosada que sobresalía por las nubes, e iluminaba el Big Ben, habían tres tazas en la mesa, pero estaba desierto, fui a recogerlas, era lo menos que podía hacer. Me daba miedo encontrarme con ellos en la hora exacta en la que despertaran, lavé las tazas y seguía sorprendiéndome lo grande que era aquel piso, seguía gustándome aquel arcón en el que Harry me esperaba la noche que Eleanor y Danielle salimos. Danielle... desde que me llevo la carta de Harry no sabía nada de ella, ya había pasado una semana, pero se me había hecho una eternidad. Pensé en todas las cosas que habían pasado. En ese momento deseé llamarla y que hable conmigo, que me dé su opinión, de todo, de lo que piensa de mi. Suponía que estaría por ahí, ya que Liam también lo estaba.
-Creo que alguien está ahí - me dijo Harry en un susurro, mientras me señalaba el sofá de colores.
-Ve a ver.
Se quitó el abrigo y lo dejo encima de la mesa mientras iba hacia el sofá donde vi jugar a mi hermano con él. Oí como algo se rompía, salí lo mas rápido de la cocina y traspasé el arcón para ver que no solo habían usado tres tazas si no que había una cuarta. Louis estaba durmiendo en el sofá tapándose a medias con su abrigo e intentando ponerse en pie y visualizarnos. Tenía los ojos medio cerrados y vi como Harry suspiraba de mala gana y se iba a sentar al otro sofá. No sabía que decir, no sabía si seguir allí de pie, si seguir a Harry al otro sofá, si preguntarle a Louis como estaba, o si recoger los trozos de la taza del suelo. Opté por lo último.
Con cuidado fui llevando una a una los trozos de loza a mi mano. Ni uno ni otro hablaba y el silencio me ponía mas nerviosa, me levanté y con las mismas, sin decir nada, me dirigí a la cocina. Tiré aquello a la basura y para mi sorpresa ellos empezaron a hablar, de una manera cordial, sin gritos, ni si quiera sacaron el tema a flote, me enfadó que no hablaran de ello, 'Cuando los demás despierten no hablarán de como les ha ido el día, irán directos hacia mí, me acorralarán y todo se acabará' pensé mientras oía sus voces de fondo, hablaban de todo menos de lo que había pasado. Aunque sí, he de admitir que en ese momento tampoco me apetecía a mi hablar de eso, me apetecía retroceder en el tiempo y que nadie hubiera cometido ningún error, aunque eso sea lo menos común. 'De los errores se aprende' dicen, ¿no?
-Por fin - al oír su voz, alcé la cabeza lo más rápido que pude y me giré lo mas lento posible -, ahora vamos a hablar tu y yo.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Capitulo 42.

Durante todo el tiempo que estuvimos mirándonos, no pude evitar que mis lágrimas cayeran por mis pómulos, entendí con ello que me iba a dar la razón, que ya no quería nada, que ambos habíamos cometido errores, errores graves, y que si el hecho de ser una pareja no nos permitía borrarlo, tendríamos que separarnos. A parte de ello, también una parte egoísta de mi quiso que hablara de una vez, porque quería ir en busca de mis hermanos, aunque sabía que eso me iba a llevar tiempo, solo sostuve su mirada con la mía, derramando lágrimas, dando a entender cosas que realmente no pasarían.
-¿Es...es es lo que quieres? - preguntó - ¿Me quieres dejar?
Nuestras manos dejaron de estar juntas, la separó poco a poco, pero yo sentí como si la quitase en un instante, como si sintiera asco al estar cerca de mí. 
-¡Respóndeme!
Sentí recelo en su voz, quería salir de ahí, e irme a algún lugar donde de verdad podría sentirme sola porque era así como estaba, sola.
-Eva... Por favor, dime algo - bajó el tono de su voz, y se fue acercando a mi.
-No lo quiero yo, pero lo merezco, soy... soy una cualquiera.
Me costó decir lo último, ya que en ese momento afrontar tal verdad era casi imposible, pero lo hice.
-Y yo soy un imbécil, un idiota,  un...
-Tu eres lo mejor de mi vida, eres, eras, serás... Eso no va cambiar, yo te quiero, y no me arrepiento de nada de lo que he hecho contigo, pero... no va ser fácil perdonarme, no te merezco.
-Si nos ponemos a unir las piezas, yo tampoco te merezco Eva, sea como sea yo también te he mentido, fui yo quien te dejo sola cuando más me necesitabas, fui... soy yo quien desconfía de ti.
Levanté la cabeza, y mi vista empezó a perderse en esa frase, 'soy yo quién desconfía de ti' vi letras, tildes, puntos que se unían para formarla, la imagine como si me la estuvieran tatuando, imagine el dolor que sería que me la grabaran con hierro caliente en el cuerpo, sentí pánico al notar que solo salían esas palabras de mi boca, y más miedo cuando visualicé a mis hermanos diciendo todos y cada uno de los errores que había cometido, viendo segundo a segundo el accidente de mis padres, escuchando sus últimas palabras para mí, 'soy yo quién desconfía en ti'. 

Ahora, despierto de mi pasado, me miro al espejo y veo que el tiempo ha pasado, que ya han pasado diez años y estoy esperando a que una mano imaginaria, la de mi padre, me lleve al altar. El vestido que me eligió Reneé es precioso, nunca he dudado de su gusto en cuanto a ropa. Recordar todo aquello me ha hecho sonreír, sonreír por ver que lo que fueron 7 meses del principio de mi historia, a mi se me hicieron años, que conocerlos no ha sido para nada un error, pero ahora cada uno está donde debe estar. Creo que queda una hora para que la puerta se abra y salga con este precioso vestido blanco, me da tiempo a rememorar todo lo que siguió con la historia.

-¿Entonces que hay que hacer? Porque yo no lo se - dije mientras me levantaba del sofá.
-Olvidar, olvidar todo lo malo que ha pasado, que es poco, pero cargado al mismo tiempo.
-¿Olvidar? Incluso... incluso - puse mi mano en mi vientre, y aunque la ropa tapaba mi cicatriz, la sentía.
Al momento se levantó, y puso su mano sobre la mía, sobre mi vientre.
-No, no, no te equivoques, esto no fue algo malo, no algo malo que tengamos que olvidar, esto nos ha hecho madurar, madurar de una manera mas protectora. - se fue acercando mas a mi, sentí su aliento en mi nariz -Te quiero igual, te amo igual e incluso más desde que supe que tuviste algo mío, algo nuestro dentro de ti.
No puedo calcular cuantos besos tiernos nos habíamos dado pero el que me dio en ese momento fue instantáneo, suave, delicado, no sabía explicarlo.
-Amor - me dijo mientras los pocos centímetros se hacían entre los dos -, ¿tus hermanos siguen durmiendo?
La fuerza con la que me aparte de él, fue incluso asqueada, no era mi intención, sencillamente el recuerdo me movía la cabeza, quería encontrarlos, y el sentirme a gusto sin ellos, me hizo sentir despreciable.
-No están - dije tocándome el bolsillo para sentir el trozo de cartulina de Bill -, mi... mi tía se los ha llevado, no están.
-¿Y cuando vuelven?
-No vuelven hasta que no los encuentre, Harry, se los ha llevado y no se donde están, no me ha dicho donde están..
Sus cálidos brazos abrigaron mi cuerpo, sus dedos limpiaron mis lágrimas y odié otra vez la sensación cómoda que tenía con él, y no con ellos.
-Te voy a ayudar, pero antes hay que ir al apar...
-Sí, joder, es cierto, Eleanor me dijo que quería que vaya hoy, bueno ayer, ¿que hora es?
-Según tu reloj son las seis de la mañana, podemos ir, tengo las llaves.

En la única mochila que tenía metí una carpeta donde abrevié los papeles de la custodia, de la herencia de mis padres y la arrugada carta de mi tía. El trozo de cartulina me lo guardé para mi. Mandé un mensaje a Mike diciéndole donde iba a estar y me respondió a los dos minutos con un 'Llámame cuando estés en tu casa'.
-¿Y si piensan ellos también que soy una cualquiera? No puedo ir Harry, me van a echar en cara cosas que ya sé, y no puedo perder más tiempo.
- ¿Una cualquiera? No tienen razones, no saben tu versión, solo saben la mía y era porque estaba enfadado, a parte también tiene que participar Louis, y...
-Espera, ¿él tiene que ver con que tengas los nudillos así?
-Bueno, en parte pero..
-¡No me lo puedo creer!  - dije mientras andábamos por un parque - ¿Le has pegado?
Estaba todavía oscuro, por lo que no había gente por la calle.
-¡No! A él no... Eva, fue la rabia, pero ante todo él es mi amigo, y todavía no he hablado con él de lo que ha pasado así que la rabia se la llevo unos trozos de mármol y cemento.
-¿Y donde está Louis?
-No se como tomarme esa pregunta, pero vale, estará llegando también, con Niall.
-No seas así, por favor, no se cuantas veces te voy a tener que pedir perdón.
-Ninguna, ¿de que estábamos hablando?
Su sonrisa me pudo y dejamos de hablar de ese tema, reíamos como si nada de lo anterior hubiera pasado, nos acariciábamos como si fuéramos una pareja perfecta, sin ningún error, cuando todo era lo contrario. Pero ¿que es lo que hace a una pareja perfecta? ¿no es cometer errores juntos y apoyarse? Pues quizá sí, sí que fuimos una pareja perfecta. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Capitulo 41.

El corazón se me aceleró al oír sus gritos, gritaba mi nombre, detrás de cada golpe, detrás de cada patada a la puerta, oía mi nombre salir de su boca, lo que fue un alivio por momentos. Estaba a punto de bajar las escaleras para abrirle, pero Mike se aceleró a mi paso.
-¿Qué haces? Se va poner peor si te ve - le dije mientras le agarraba con fuerza por el codo.
-¿No lo notas? - estaba preocupado- Esta borracho Eva, a saber que quiere a estas horas.
-¿Qué hora es? 
-Son las doce, quédate ahí, voy yo.
Por el tono de sus palabras me dieron ganas de empujarle y contradecirle, abrir la puerta y lanzarme hacia Harry, pero volví a escuchar la manera en que Harry decía mi nombre, y si no era porque tenía la boca dormida, no tenía un acento sobrio. Fui bajando las escaleras una a una, mientras la mano de Mike abría la puerta, antes de que Harry cayera al suelo, Mike me miro con reseña, baje lo mas deprisa que pude, y puse su cabeza en mi regazo. Seguía gritando mi nombre, de algún modo me pareció tierno, aunque ese no era el momento de ver las cosas tiernas.
-¡Cierra la puerta! - dije a Mike mientras hacía entrar el cuerpo entero a Harry - Si se enteran de que está aquí y de estas formas, va tener problemas.
Mike lo levantó del suelo y lo subió a duras penas por las escaleras, yo iba detrás por si se resbalaba o si vomitaba. Recordé una vez en la que era yo quien llevaba a Mike a su casa, había bebido y fumado demasiado, y me llamó, me llamó a mi, y también gritaba mi nombre... 
Lo tumbó en el sofá con brusquedad y yo me senté en el suelo para estar a su altura, le acaricié la cara, y por un momento me gustó el hecho de que no me la apartara como hizo el día que le conté lo de Louis, pero las palabras que me dijo a continuación me hicieron mas daño.Las dijo en un susurro pero las entendí perfectamente, Mike no estaba, y creo que si las hubiera oído habría saltado a la defensiva, pero no estaba.
-No te valía conmigo, que tuviste que ir a por Louis y ahora a por él, ¿verdad? Eres un cualquiera, puta.
Me merecía las palabras, me merecía todas y cada una de las cosas que me dijo, pero me dolieron, y sí, me dieron ganas de echarle de mi casa, de pegarle una bofetada, pero no hubiera sido justo, sabía que lo decía por ira, sabía que lo decía porque no estaba en sus casillas, pero también sabía que eso era lo que pensaba de mi en aquel momento. 
-Toma - su presencia me asustó. -, dale esto, le ayudará, por la mañana estará mejor.
Me dio una taza con un contenido que olía bastante mal, pero no dude en dárselo, levanté su cabeza con cuidado, y puse sus labios sobre la taza, la alcé y trago sin oponer resistencia.
Dejé la taza en la mesilla del salón y me quedé en el suelo junto a él, cuando fui a cogerle la mano, vi que tenía los nudillos ensangrentados, los acaricié, mientras la culpabilidad corría por mi mente, mientras me hacía culpable de algo mas a parte de la muerte de mis padres, a parte de la pérdida de mis hermanos, en ese momento también tuve que cargar con su ira hacia mi, con su rencor y supuesto odio.

Mike insistió en quedarse, pero le convencí con que no sería una buena idea que si se despertase me viera con él, me dijo que si pasaba algo que lo llamase, no tuve esa necesidad. Durante toda la noche, estuve dando vueltas por toda la casa, no dormí, alguna vez se me cerraban los ojos, pero el hecho de tenerlo en el sofá me hacía despertar. De rato en rato me acercaba a ver si respiraba si se despertaba o si decía algo, pero solo dormía, y otra vez, el silencio se apoderó de mi casa, recorrí la habitación de mis hermanos, intentando arreglar lo imposible, lo único intacto era la cuna de mi hermana, y fue ahí donde la vi, era una cartulina de color rojo, el color favorito de mi hermano, su dificultosa letra era lo bastante visible para llamar mi atención, la cogí con rapidez, mientras, en mí, abrigaba alguna esperanza de saber donde encontrarlos.
"La tía dice que te has ido, no le creo, dice que vamos a casa de una amiga suya, ¿que me has comprado por mi cumpleaños? Te quiero Eva."
Sus escasas palabras hicieron que abriera los ojos, mi hermano me había dicho mas en un párrafo, que todas esas cajas llenas de papeles que no me decían nada sobre ellos. Según lo que mi tía había revelado, solo tenía contacto con una sola señora, y era la chica con la que trabajaba unos meses atrás de aquel tiempo. Recordé el día que fui por primera vez a la casa de los chicos, y que ella se llevo a Emma a casa de la señora donde trabajaba, según ella, solo se relacionaba con sus supuestas jefas. Era un principio, la idea de por fin poderlos encontrar me hizo sonreír, me hizo sonreír mas de cuando me enteré de que tenía su custodia. Repase una a una las letras escritas por mi hermano en aquella cartulina, la besé, la doblé y la guardé en el bolsillo del pantalón. 
Eran las tres de la mañana cuando vi las veinte llamadas perdidas de Eleanor y Liam, el móvil estaba fuera de mi alcance por lo que no le había prestado ninguna atención, cuando les iba a mandar un mensaje, Harry volvió a decir mi nombre, pero en un tono mas dulce, y ya no me susurró aquello nunca más.
Me acerqué a paso lento, no quería que se sobresaltase otra vez, volví a acariciarle los nudillos rojos y ensangrentados, abrió la mano y entrelacé mis dedos con los suyos, la solté con suavidad y cogí su cabeza con cuidado para poder sentarme en el sofá y colocarla en mi regazo. Al instante volví a cogerle la mano, todavía tenía los ojos cerrados, pero veía que intentaba despertar cada vez mas, y su mano apretaba la mía como si solo estábamos los dos, aunque era cierto, solo estábamos él y yo. 
-Perdóname - dije en un susurro, intentando, también, perdonarme a mi misma.
-¿Qué es una pareja sin discusiones? 
Su voz me dejaba perpleja, estaba medio adormilado, y no supe ni que responder, '¿Significa esto que me ha perdonado?' pensaba mientras él se iba incorporando, mientras se intentaba levantar con dificultad y se sentó a mi lado, sin soltar mi mano entrelazada con la suya. 
-¿Eh? Yo también te mentí, así que podemos estar igualados.
-¿Me...me has mentido? 
-Amelia... 
-Ah, pero eso ya me lo imaginaba, no es una mentira, tu y yo no estábamos juntos, y ella... bueno ella...
-Ella me contó lo de Louis... Y yo te lo dije, y me lo negaste.
-No te lo negué - dije en un susurro -, entre él y yo no hubo mas que palabras, nada más.
-Pero tu no... tu participaste en ellas, eso es a lo que me refiero, ambos cometimos errores, y aunque no podemos hacer esto nunca...
-¿El qué? - dije intentando que me mirase a la cara - Sí, no podemos hacer un intercambio de mentiras, eso no es una relación - mis ojos clamaban llorar -, también puedes seguir tu camino y yo el mío.
Su mirada se cruzó con la mía, después de días. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Capitulo 40.

Durante el corto camino que había de la casa de la señora Kinddle a la mía, mi móvil sonó, sin despegar uno de mis brazos del sobre, lo saqué. 
-¿Si?
-¡Eva! ¿Donde estás? No se ni porque te llamo, no debería, después de lo que has.. Bueno da igual, ¿donde estas?
-¿Qué?¿Eleanor? 
-¿Quién crees que soy? ¿Harry? ¡¿Louis?! - dijo, mientras yo creía que estaba llorando.
-Lo siento, ¿has hablado con Harry? ¿esta bien? ¿donde esta él? 
-¿No crees que es tarde para preguntar por él?  - contuve las lágrimas, no era momento de llorar - Joder, lo siento, ¿vale? Pero yo también estoy dolida, escúchame, tienes que ir al apartamento de los chicos, el que estaba por el London Eye, ¿recuerdas?
-Sí, pero no puedo, me ha pasado algo, he.. acabo, acabo de perder a mis hermanos.
-¡¿QUÉ?! Oh, vamos ¿es una broma no? - en ese momento afirmé la razón de que estaba llorando - Si no tenían mas de seis años, si es una broma no...
-No, no, no, no están muertos, Eleanor - esa idea me dio un escalofrío -, mi tía se los ha llevado, no se donde están.
-No sé que es peor, la verdad, igualmente tienes que ir, ¿tenemos que aclarar las cosas no crees? - seguía llorando pero de manera más silenciosa -, y tengo que darte una cosa.
-¿Donde estás tu?
-Pues, de camino al apartamento, estoy con Liam y Zayn, ve lo antes posible, estaremos ahí, ¿vale?
Colgó antes de poder pedirle perdón de nuevo por lo de Louis, estaba fría, estaba enfadada, y rabiosa, como no, yo estaba igual por Amelia, estaba rabiosa, y con ganas de romperle la cara, '¿tiene ella ganas de pegarme?' pensé. Cerré los ojos con fuerza intentando aclararme, cuando los abrí Mike estaba delante, no pude mas y me lance a sus brazos, entre su cuerpo y el mío sosteníamos el sobre, su boca fabricaba ruidos que hacían que me tranquilizase, siseaba, me acariciaba el pelo. Me acordé de una vez que había discutido con mis padres, y salí de mi casa, llorando, fui a buscarlo, cuando lo vi, hizo lo mismo que en ese momento, me abrazó, siseó y me acarició el pelo, hubo un plus, porque eramos novios, y me besó, algo que no podía suceder en ese momento. 

No pude esperar más cuando llegué a casa, vi el reloj, eran ya las nueve y media, habíamos estado sentados en le entrada durante casi una hora, le había contado lo que pasó con Harry y con Louis, le conté todo, no comentó nada hasta el final, y solo dijo, mejor dicho, me repitió, 'Tu no perteneces a ese mundo, te lo dije', me planteé, mientras miraba la hora, que si de verdad tenía razón, Harry había sido lo mas maravilloso del mundo que me había pasado, él me he tratado como nadie, él supo comprenderme, pero yo le fallé, tanto a él como a todo el mundo, fallé en mis actos, fallé a mis hermanos...
Una carta, solo eso, nada más, y en ella no había direcciones de donde estaba, no había nada mas que razones por las que me había quitado a mis hermanos, razones en las que tenía razón, no habían mas de doscientas palabras, no se había molestado en decirme algo referente a ellos, solo un "estarán mejor sin ti", esa parte fue la que me hizo estallar.
"Te vas sin ningún motivo, no me das una mísera explicación, solo el hecho de que tus hermanos están con ese chico, ¿te piensas que ellos te iban a esperar? No eres más que una niña engreída, que piensa en si misma, ellos no merecen esperar que te recuperes, te paso una vez, te fuiste, y volviste al recapacitar en ello, en perderlos, pero ahora ni te planteaste volver a perderlos, porque solo pensaba en ti, esto se acabó, ellos estarán mejor sin ti, sin esperar nada de ti, porque eso es lo que les das, NADA. No tienes que saber donde estoy ni donde están ellos, a fin de cuentas están a mi custodia. Espero que madures, sin ellos. Adiós, Eva.
Laura Dayle."

Tiré el trozo de papel al suelo, con rabia, no lloraba pero sentía mi cuerpo caliente, tenía ganas de gritar, de pegar, de romper algo, así que fui a la habitación de mis hermanos, abrí los armarios vacíos, y empecé a golpear mis brazos y mis manos contra la madera rígida, rompí una puerta y después la otra, las estantería se quedaron en pedazos de madera, mis piernas también se accionaron y empecé a dar patadas a todos los lugares posibles. Quité de encima lo único que cubría la cama de mi hermano, una sábana blanca, la arranqué, el colchón cayó al suelo, la cuna de mi hermana se tambaleó un momento y me tiré al suelo, crucé las piernas y apoyé los codos en las rodillas y mi cabeza en mis manos. El siseo de Mike volvió a empezar y sentí que se ponía a la misma altura que yo, sus brazos me rodearon, mi cara se apoyó en su pecho y mi manos se pegaron a su cuello, como si solo él me sostuviera.
Me cogió en brazos y me llevó a la cama, me tumbó y me tapo, un beso en la frente e hizo ademán de irse, pero le cogí la muñeca y lo atraje hacía mi.
-Por favor.
Él asintió, su cuerpo estaba al lado mio, los dos de perfil, sin mirarnos, su brazo rodeaba mi cintura, y el edredón nos tapaba hasta la misma altura, yo cogí su mano y la acaricié, hasta quedarme dormida.

Los golpes en la puerta me hicieron abrir los ojos y levantarme rápidamente de la cama, me giré para verlo, estaba sentado en la cama, igual de exhausto que yo, le hice el sigo de que se quedará ahí, daba la impresión de que la puerta se iba a romper con el sonido de los golpes. Pero su voz me hizo entender todo. Harry, Harry estaba llamando a mi puerta.